LA PROMESA – URGENTE: Lorenzo interrumpe la boda de Ángela y revela el mayor secreto de Leocadia
Y en los próximos capítulos de la serie La promesa, Lorenzo interrumpirá la boda de Ángela y Beltrán y desenmascarará a Leocadia delante de todos, confesando todos los crímenes de la villana e incluso afirmando que ella fue la responsable de haber destruido a Hann como forma de venganza. Todos quedarán en shock con las revelaciones de Lorenzo.
El capítulo promete un torbellino de emociones desde el primer momento, cuando Lorenzo irrumpe furioso en los aposentos de Leocadia. Golpea la puerta con fuerza, sus pasos retumbando por el piso mientras su rostro enrojecido refleja la indignación y la tensión acumulada. Leocadia, sentada frente al espejo, apenas levanta la vista, observando a través de su reflejo al hombre que se acerca, su expresión gélida y controlada contrastando con la furia que irradia Lorenzo.
“¿Puedo saber el motivo de este escándalo?”, pregunta con voz fría, mientras Lorenzo le reprocha haber permitido que Ángela viajara sola con Curro, lo que considera una afrenta no solo al nombre de la promesa, sino a la reputación de su propia hija. Leocadia, con una leve sonrisa que demuestra diversión ante la rabia del capitán, responde con serenidad, dejando claro que nada de lo que ha hecho es fruto del azar. Cada decisión, según ella, está perfectamente calculada, incluso los eventos que han afectado el corazón de Ángela y su relación con Curro.
El diálogo se intensifica mientras Lorenzo acusa a Leocadia de haber entregado a Ángela al “bastardo de Alonso” y de manipular las situaciones para su propio beneficio. La villana mantiene la calma, cruzando los brazos y explicando que todo, incluido el amor prohibido de Ángela, forma parte de un plan mayor. Lorenzo, incrédulo, insiste: ¿todo esto es parte de alguna estrategia? Leocadia asiente con un brillo misterioso en los ojos, prometiendo que los resultados serán más impactantes de lo que cualquiera podría imaginar.

A pesar de la tensión, Lorenzo empieza a vislumbrar la magnitud de la manipulación de Leocadia. Él percibe que ha subestimado la astucia de la villana y, aunque se siente furioso y traicionado, no puede evitar reconocer la precisión de su plan. Leocadia, consciente de su control, le recuerda que los hombres a menudo creen manejar el tablero, cuando en realidad no son más que piezas movidas por su propia mano. Lorenzo amenaza con derribar todo lo que ella ha construido si intenta engañarlo, pero Leocadia, confiada, le asegura que su amor por el poder y la influencia que obtiene a su lado la hace invulnerable. La conversación termina con Lorenzo apretando el puño, pero conteniéndose, y Leocadia marchándose satisfecha, segura de que cada movimiento sigue su curso exacto.
Al día siguiente, el ambiente en la promesa cambia por completo. Ángela y Curro, tras regresar del viaje, se evitan cuidadosamente, guardando sus emociones y secretos para sí mismos. Sus encuentros son breves, cargados de tensión y nostalgia, mientras ambos lidian con la frustración de un amor que no puede ser expresado abiertamente. Ángela se refugia en su habitación, aferrándose a un pañuelo de Curro, recordando con melancolía cada momento compartido en la montaña. Petra, testigo silenciosa, comprende el peso de su dolor sin necesidad de palabras.
Por su parte, Curro se esfuerza por mantener la distancia, concentrándose en su trabajo y evitando los lugares por donde Ángela suele pasar. Sin embargo, cada gesto, cada recuerdo de su tiempo juntos, lo atormenta y lo llena de culpa. Esa noche, la nostalgia y el remordimiento lo llevan al establo, donde se pierde en sus pensamientos, recordando la calidez de su voz y la ternura de su sonrisa. Ángela, igualmente inquieta, deambula por su habitación, preguntándose si realmente hicieron lo correcto al separarse, mientras la noche y el viento que se cuela por la ventana parecen envolver todo el palacio en un silencio pesado, cómplice de sus secretos.
Al despertar, el encuentro matutino entre Ángela y Curro es breve pero cargado de intensidad. Sus miradas se cruzan rápidamente, reflejando todo lo que no pueden decir en palabras. Aunque cada uno continúa su camino como si nada hubiera pasado, la memoria de su amor persiste, inmutable ante el paso del tiempo y las imposiciones de su destino. Desde el balcón, Leocadia observa la escena con una sonrisa leve, satisfecha de que los acontecimientos se desarrollan según su plan.

Horas más tarde, Leocadia asciende por las escaleras del ala noble, con pasos firmes y tacones resonando sobre el mármol. Cada pensamiento está centrado en Ángela y en la escena de la mañana: la mirada intercambiada con Curro, la tristeza disimulada, la evidente tensión. Todo marcha como ella había previsto. Entra en la habitación de su hija, encontrándola abatida y exhausta, y con un tono aparentemente maternal, le recuerda que la boda con Beltrán debe celebrarse de inmediato. Ángela, confundida y temerosa, duda, pero Leocadia mantiene su autoridad: no habrá espera.
La preparación de la ceremonia se realiza a toda prisa. Los criados corren, decoran con flores y ajustan cada detalle, mientras Beltrán se prepara nervioso. Alonso, desconfiado, cuestiona la rapidez de los acontecimientos, pero Leocadia le asegura que todo es para proteger el nombre de la promesa. Ángela, vestida de blanco y pálida, baja las escaleras con tristeza visible, mientras Manuel observa desde lejos, percibiendo que algo no está bien, pero incapaz de intervenir.
La ceremonia transcurre bajo un silencio tenso. Ángela apenas puede respirar frente a Beltrán, buscando con la mirada a Curro, quien la observa escondido, sufriendo en silencio. Cuando el Padre invita a los asistentes a expresar cualquier objeción, el salón permanece en completo silencio, hasta que unos pasos firmes interrumpen la calma. La puerta se abre de golpe y Lorenzo irrumpe, cubierto de polvo y con la mirada encendida de furia.
“¡Detened esta farsa!”, grita, señalando a Leocadia y revelando ante todos su verdadera naturaleza y los crímenes que ha cometido, incluyendo el destino de Hann. El salón queda atónito. Ángela, entre lágrimas, no puede creer las acusaciones, mientras Manuel se queda sin aliento. Leocadia intenta mantener la compostura, pero la evidencia y las palabras de Lorenzo la golpean como cuchillas.
El enfrentamiento promete cambiar el rumbo de todos los personajes, dejando a los espectadores al borde del asiento. La tensión, el drama y la intriga alcanzan un punto máximo, preparando el terreno para giros aún más sorprendentes en los capítulos siguientes.