¡Peor que Leocadia! Una nueva amenaza llega a LA PROMESSA | AVANCE 15-16 DE NOVIEMBRE
Cruz chiede ad Alonso un ultimo azzardo
En la majestuosa y solemne Promesa, el día empieza cargado de tensión y secretos a punto de estallar. Cruz se enfrenta a Alonso en un instante de sincera vulnerabilidad: admite sus errores en el intento de manipular a Martina y reconoce que el marido tenía razón. Pero no todo está perdido; propone un último riesgo, un plan que podría salvar la situación. Su idea es traer de regreso a Jacobo, el prometido de Martina, y persuadirlo para que convenza a la joven de vender parte de sus terrenos, asegurando así la liquidez que la familia necesita para sobrevivir. Alonso escucha con cautela, consciente de que la determinación de Martina ahora está influenciada por Catalina, y finalmente admite que si Jacobo acepta ayudar, podrían ganar más de lo que perderían.
Mientras tanto, en la intimidad de la habitación de Catalina, Maria llega visiblemente inquieta con un vestido en la mano. Catalina, sorprendida, decide abrir su corazón como nunca antes: confiesa haber amado dos veces. La primera, un amor apasionado pero traicionado; la segunda, un hombre bueno y leal que ella rechazó por miedo a no superar el recuerdo del primero. Entre lágrimas y sinceridad, Catalina reconoce que jamás dejó de amar a Adriano, padre de sus hijos, y que solo ahora entiende que su verdadero amor siempre estuvo frente a ella. Maria la escucha atentamente y la anima a no rendirse, recordándole que todos merecen una segunda oportunidad en el amor, aunque Catalina aún teme parecer desesperada.
En el patio de la Promesa, Santos y su madre regresan tras un día que les permitió saborear un pequeño lujo. Entre dulces y té en la pastelería, se sintieron por unas horas libres de preocupaciones, alejados de los problemas cotidianos. Santos, emocionado, propone que Petra se una la próxima vez, convencido de que disfrutaría del momento. Sin embargo, un encuentro inesperado rompe la calma: Pia pasa por el pasillo, y la interacción con la madre de Santos se vuelve tensa cuando se le recuerda su posición de “prometida” de Riccardo. La confrontación termina con Pia señalando la verdad de manera directa, dejando a la mujer sin réplica.

Mientras todos se despiertan extrañamente temprano, un curioso despertar colectivo revela que los motivos son variados: pesadillas, frío, hambre y el canto insistente del gallo. Entre risas y quejas, Lope recuerda la necesidad de preparar el pan desde el amanecer, y todos admiten que el hambre es la verdadera causa. Hana, sin poder calmar su inquietud, regresa a la habitación secreta. Allí, al desenrollar un antiguo tapete, descubre una mancha de sangre seca que el tiempo no ha borrado. Sobrecogida, corre a buscar a Pia y juntas observan con miedo y desconcierto la evidencia. ¿De quién es aquella sangre? ¿De su madre o de Tomás? Las hipótesis se multiplican, pero el misterio persiste, dejando un aire de amenaza y anticipación que nadie puede ignorar.
En la cocina, Petra encuentra a Santos radiante y lleno de entusiasmo, compartiendo los detalles de un día inolvidable junto a su madre: cine, risas, dulces y paseos por el campo. Para él, fue un día de reconciliación, un renacer en la relación con su madre tras años de distancia. Petra, conmovida, se alegra de ver al joven así, y Santos sueña con que algún día ambas mujeres se conozcan y formen un vínculo de amistad. En paralelo, Manuel sorprende a Hana conversando sola con el niño que aún no ha nacido, y con un gesto tierno y bromista, logra arrancarle una sonrisa mientras insinúa un proyecto que podría cambiarles la vida, aunque aún guarda los detalles.
En el salón, Cruz y Alonso planean la venta de algunos caballos para reducir gastos y estabilizar la Promesa, mientras Cruz revela haber localizado al prometido de Martina. Jacobo, inesperadamente, podría llegar pronto a Cobo para ayudar a resolver la situación. La noticia genera preocupación en Alonso, pero Cruz insiste en la necesidad de confiar en el plan. Más tarde, en la sala de estar, las tensiones se mezclan con la rutina diaria: Simona prepara infusiones y comenta sobre el hambre que los mantiene despiertos, mientras María propone soluciones ingeniosas para alimentar a todos y apoyar también al refugio del padre Samuel. Entre risas y complicidad, se percibe que la comunidad, pese a las carencias, sabe mantenerse unida.
Martina, dolida y traicionada por los intentos de manipulación de sus tíos para que venda sus tierras, comparte su frustración con Angela, quien promete guardar el secreto y apoyar a su amiga. El dolor de sentirse engañada se mezcla con la determinación de confrontar a Cruz en el momento adecuado. Al mismo tiempo, Riccardo y su esposa disfrutan de un momento de tranquilidad junto a Santos, reconociendo que su decisión de presentar una versión atenuada de su separación ha beneficiado a su hijo, cuya serenidad y afecto son evidentes.

En la sala de fumadores, Cruz y Alonso explican finalmente a Jacobo la verdadera razón de su visita: la Promesa atraviesa una crisis económica severa, y la única manera de evitar la quiebra es persuadir a Martina para vender parte de la propiedad. Jacobo escucha con atención, comprendiendo que su influencia será crucial para salvar la herencia familiar. Entre intrigas y secretos, la presión sobre cada personaje aumenta, mientras cada acción puede cambiar el destino de todos.
Finalmente, Curro lleva a Ramona a la habitación de Hana. La joven, feliz de reencontrarla, se prepara para mostrarle la habitación secreta y los secretos que guarda. El silencio se apodera del lugar, cargado de expectativa, mientras todos saben que lo que está a punto de revelarse podría transformar para siempre sus vidas.
En este entramado de amor, traición, secretos y estrategias, cada gesto y decisión parece tener un peso decisivo. La llegada inesperada de Jacobo, las confesiones de Catalina, los descubrimientos de Hana y la intervención de Ramona entrelazan destinos y ponen a prueba la lealtad, el afecto y la capacidad de cada personaje para enfrentar las consecuencias de sus actos. La tensión aumenta a cada momento, y la pregunta que todos se hacen es inevitable: ¿podrá la Promesa sobrevivir a esta tormenta de emociones, mentiras y revelaciones, o está destinada a caer? Cada escena deja entrever que la solución depende de un delicado equilibrio entre valentía, sinceridad y el poder de un amor que se resiste a desaparecer.