‘SUEÑOS DE LIBERTAD’ CAPÍTULO 434: BEGOÑA PIERDE SU TRABAJO Y DESCUBRE SU VERDADERA LIBERTAD
La colonia amanece bajo una quietud extraña, como si presintiera despedidas. Begoña se despierta antes del alba, incapaz de dormir, con una presión en el pecho que no sabe si es miedo o un presentimiento. Mientras se alista para ir al dispensario, siente que los pasillos que recorre anuncian el cierre de una etapa. No imagina que esos gestos cotidianos están a punto de convertirse en recuerdos. La luz filtrada por la ventana parece un aviso silencioso. Piensa en Julia y en su miedo infantil de perder amor, y el alma se le encoge.
En otro punto, Gabriel entra al despacho arrastrando el cansancio del viaje desde París. Las promesas francesas retumban en su mente como deudas imposibles. María, aún frágil tras su recuperación, camina por su habitación sintiendo que sus heridas invisibles siguen abiertas. Cuando Gabriel entra, comprende que el pasado ha vuelto. La conversación entre ambos es tensa: él intenta aparentar serenidad; ella mide cada palabra y exige el cumplimiento del pacto: liberar a Julia y Andrés, y devolverle lo que le arrebató. Él asiente, aunque todo su cuerpo traiciona el peso del compromiso.
En la casa Merino, Joaquín reúne valor para confesar su degradación. Digna lo escucha en silencio, sin reproches, con una tristeza que duele más que cualquier palabra. Gema no oculta la angustia. El orgullo del hombre se derrumba y él solo pide tiempo para entender cuándo dejó de ser necesario.
En la tienda, el ambiente refleja el desgaste general. Las nuevas normas de Chloe han despojado a las empleadas de su dignidad laboral. Claudia y Gema chocan, no por odio, sino por cansancio acumulado. Carmen intenta poner orden mientras presiente que todo se desmorona.
En la cantina, Maripaz decide romper su silencio frente a Claudia, confesando una vida llena de tropiezos. Claudia intenta consolarla, pero sus palabras solo hieren más. Maripaz huye, dejando a Claudia con una culpa que despierta heridas propias.
Por la tarde, Chloe irrumpe en el despacho con autoridad y anuncia que el aniversario de la banda se cancela: el futuro ahora pertenece a Brosart. Joaquín intenta protestar, pero ella lo silencia. Marta entiende que no es un simple cambio administrativo, sino un intento por borrar su historia familiar.

Más tarde, en el dispensario, Chloe entrega a Begoña una carta que sentencia su despido. No hay lugar para súplicas. El lugar que fue su refugio se torna ajeno e inhóspito. Camina hacia su casa con el sobre arrugado entre los dedos, intentando sostenerse. Julia corre a abrazarla y Begoña siente un único impulso: protegerla. Por eso decide hablar con Damián sobre adoptarla legalmente. Pero en plena conversación, él sufre un síncope y se desploma. Begoña lo atiende en el mismo dispensario del que la han despedido.
Cuando él despierta y ve a Begoña sosteniéndole la mano, hay gratitud y vergüenza. La colonia, sin embargo, sigue indiferente al drama. Al salir, Joaquín se cruza con Begoña: él ha decidido dimitir; ella comprende su decisión sin necesidad de palabras.
La tormenta cae sobre la colonia mientras Gabriel contempla las llamas apagarse en la chimenea. Cada chispa le recuerda las promesas rotas. Bebe brandy y piensa en María: no la respeta ni la odia; la teme.
Damián, aún débil, siente la herida moral del despojo. Begoña sale bajo la lluvia sin paraguas, dejando que el agua arrastre el dolor. Frente a la fábrica, ahora marcada por Brosart, siente el desarraigo. El pasado se desmorona sin ruido.
En la tienda, la tensión crece. Carmen limpia una vitrina una y otra vez para calmar la angustia. La colonia entera respira miedo.
En casa, Digna reza por sus hijos mientras espera a Joaquín, que llega empapado con su carta de dimisión. No hay reproches, solo una tristeza compartida.
Esa noche, María recorre la mansión sin miedo. Su fuerza nace de la rabia. Se presenta ante Gabriel y le entrega un sobre lleno de información crucial sobre la fábrica. No es ayuda: es poder. Él no sabe si está frente a una aliada o una verduga.
Mientras tanto, Begoña cuida a Julia. La niña sueña con su padre; ella la observa sabiendo que el amor quizá no baste para protegerla. Piensa en Damián y siente que algo dentro de ella se quiebra.
A la mañana siguiente, la colonia presencia la entrada de Brosart en la fábrica. Chloe habla de progreso mientras los obreros guardan silencio. Gabriel firma el contrato con mano temblorosa. Al levantar la vista, ve a María observándolo desde lejos, con la serenidad cruel de quien reconoce una derrota ajena.
Damián sigue en observación. Luz lo acompaña, recordando años mejores. Los rumores sobre el despido de Begoña se extienden por la colonia. La desconfianza fermenta.
Joaquín y Gema comparten un silencio resignado frente a la chimenea vacía. Begoña, en la mansión, recibe un agradecimiento quebrado de Damián, aunque ella sabe que su lugar en esa familia es frágil.

Gabriel vaga por el jardín escuchando el eco de su conciencia. María lo observa desde una ventana, calculadora.
Al amanecer, la colonia despierta con la noticia del despido de Begoña. Los obreros murmuran: ya no es solo la fábrica lo que han tomado, sino el alma del pueblo.
Ella, por su parte, contempla la colonia desde el portón sintiendo tristeza y alivio en partes iguales. La pérdida también puede ser libertad.
Los días avanzan y Begoña intenta seguir adelante mientras Julia dibuja sin entender el dolor de los adultos. Gabriel continúa obedeciendo órdenes que lo despojan de su dignidad. Joaquín busca trabajo sin éxito, Gema calcula cómo sobrevivir, y Chloe no descansa en su afán de control.
María, más fuerte que nunca, entrega a Chloe documentos que cambian el equilibrio de poder. Ahora ambas se necesitan.
Begoña, lejos de las intrigas, intenta reconstruirse en el silencio de su casa. Digna le recuerda que aún pertenece a la comunidad. Esa pequeña certeza la sostiene.
Al final del día, Gabriel escribe una carta confesando sus culpas; María observa la fábrica desde la luna; y Begoña apaga una vela, dejando que el humo simbolice su renacimiento silencioso.
Damián despierta con la certeza de que su tiempo ha terminado. El amanecer trae un tono incierto sobre la colonia, donde cada personaje intenta sobrevivir al derrumbe de un mundo que ya no les pertenece.