AVANCE DE SUEÑOS DE LIBERTAD, JUEVES 13 DE NOVIEMBRE ANTENA 3, CAPITULO 439, CHLOE PIERDE EL CONTROL
El capítulo 439 de Sueños de Libertad inicia en la fábrica, donde Gabriel intenta convencer a Chloe sobre la importancia de la Casa Kuna para la empresa. Argumenta que este espacio permite a las madres trabajadoras cumplir sus turnos sin ausencias y que su funcionamiento no generaría costos adicionales, ya que las personas que cuidan a los niños son voluntarias y el salario corre por cuenta de la madre del gobernador civil. Chloe, manteniendo su habitual tono frío, responde que todo eso ya ha sido discutido y recuerda que las directrices superiores exigen restringir gastos y, al mismo tiempo, aumentar ingresos. Señala además que la Casa Kuna ocupa un espacio que podría destinarse a producción y que, al no pagar alquiler, representa una oportunidad económica desaprovechada.
La conversación se ve interrumpida por la entrada de Claudia, quien decide hacerse cargo del pago del alquiler de la Casa Kuna de su propio bolsillo. Sorprendidos, Gabriel y Chloe escuchan cómo Claudia explica que, tras la muerte de su esposo, recibió un dinero que considera más útil invertir en algo tan necesario para tantas madres trabajadoras. Su determinación y compromiso dejan claro que la Casa Kuna es importante para ella, y Gabriel valida su iniciativa, destacando que los trabajadores rinden mejor cuando se sienten atendidos. Chloe, aunque escéptica, accede a evaluar la propuesta, y finalmente se establece que se fijará un precio razonable para garantizar la continuidad del proyecto.
Más adelante, el capítulo muestra la visita de Chloe al dispensario, interesada en la crema desarrollada por Luz y Begoña para proteger la piel de los trabajadores. A su llegada, Luz intenta frenar la interacción debido a la carga de trabajo, pero Chloe aclara que no ha venido por un chequeo ni a dar noticias, sino por interés en la crema. La conversación revela que Chloe ha probado el producto y quedó impresionada por sus resultados, lo que provoca un cierto grado de desconcierto en Luz, quien mantiene una actitud defensiva y profesional, recordando que la elaboración de la crema no ha interferido con sus labores en la empresa.

Chloe continúa mostrando entusiasmo por la crema y revela que habló con su jefe, el señor Brosard, sobre ella. Luz, alarmada, insiste en que la crema es un proyecto privado de ella y de Begoña, rechazando cualquier intento de involucrar a Brosard. Chloe justifica su interés mencionando que Brosard ha tenido éxito gracias a un producto innovador desarrollado fuera de la empresa, insinuando que podría interesarse en la crema para su comercialización. Luz responde con firmeza que no permitirá que su producto sea vendido bajo esa supervisión, recordando las injusticias del pasado, como el despido de un miembro del equipo y la pérdida de participación de su cuñado en la empresa.
La tensión entre ambas mujeres se mantiene, y Chloe intenta persuadir a Luz recordándole que los beneficios de comercializar la crema también podrían favorecer a los antiguos accionistas de Perfumerías de la Reina. Luz no cede y recuerda que la empresa ya sufrió pérdidas significativas y que, además, conoce perfectamente la opinión de Begoña, quien estaría de acuerdo con su postura. Chloe, resignada, decide no insistir más, mientras Luz refuerza su posición dejando claro que la crema es su responsabilidad y que no será usada con fines comerciales externos.
Antes de retirarse, Chloe intenta devolver el frasco de crema a Gaspar, pero lo hace con un gesto cargado de sarcasmo, mostrando claramente su molestia por no haber logrado su objetivo. Luz, por su parte, mantiene la calma y se asegura de recibir la crema, reafirmando su autoridad y control sobre el proyecto. La interacción deja patente la firmeza de Luz y su capacidad para proteger tanto la integridad de su trabajo como los intereses de su equipo frente a la presión externa.
Este capítulo refleja la tensión entre la lealtad y los intereses personales, mostrando cómo cada decisión dentro de la empresa tiene repercusiones directas sobre los trabajadores y la familia empresarial. La disposición de Claudia para garantizar la continuidad de la Casa Kuna refuerza la idea de compromiso con la comunidad y la importancia de los valores familiares, mientras que la visita de Chloe y sus intentos de involucrar a Brosard ponen en evidencia la constante lucha entre los principios éticos y las ambiciones comerciales. La narrativa enfatiza cómo la defensa de lo propio y la protección de los recursos familiares se convierten en un acto de resistencia frente a la presión de figuras externas que buscan aprovecharse de la situación.
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La determinación de Claudia y Luz contrasta con la frialdad calculadora de Chloe, quien, aunque mantiene un semblante cordial, actúa con estrategias sutiles para lograr sus objetivos. Sin embargo, la firmeza de las mujeres demuestra que la integridad y el compromiso con los demás pueden prevalecer frente a la presión de quienes priorizan únicamente el beneficio económico. La interacción resalta la importancia de tomar decisiones conscientes y éticas, incluso cuando enfrentan desafíos o intentos de manipulación desde el poder empresarial.
El capítulo concluye mostrando la persistente tensión entre los personajes y cómo cada acción está cargada de implicaciones morales y afectivas. La Casa Kuna y la crema de Luz y Begoña se convierten en símbolos de resistencia y cuidado frente a un entorno donde los intereses financieros y corporativos intentan imponerse sobre el bienestar y los valores humanos. La firmeza de Claudia y Luz demuestra que el compromiso con los demás y la defensa de lo que es justo son elementos esenciales para mantener la cohesión y la ética en la empresa y la familia.
En definitiva, el capítulo 439 subraya la importancia de las decisiones personales y éticas dentro de un contexto laboral y familiar complicado. Claudia representa la generosidad y el compromiso social, mientras que Luz defiende la propiedad intelectual y la integridad de su trabajo. Chloe, como representante de la ambición empresarial, encarna la presión externa y los intentos de aprovechar oportunidades ajenas, lo que genera un conflicto que no solo tiene implicaciones económicas, sino también morales y afectivas. La interacción entre estos personajes mantiene al espectador en tensión, mostrando que la verdadera lucha no es solo por recursos o poder, sino por mantener los valores que sostienen la empresa y la familia.