Una Nueva Vida Capitulo 65: Cuando el amor y el miedo conviven bajo el mismo techo Korhan!
La que debía ser una velada de celebración para Halis Korhan y Hattuç terminó convertida en un episodio aterrador. La aparición de una cabeza de carnero en la habitación nupcial no era solo una advertencia, sino una provocación directa contra el linaje Korhan. Los gritos que sacudieron la mansión congelaron la sangre de quienes los escucharon; desde ese instante, nada volvió a ser como antes. Al contemplar aquel símbolo empapado de sangre sobre la cama, Halis sintió, por primera vez, que su poder inquebrantable estaba resquebrajándose. El enemigo había invadido el lugar más íntimo de su hogar y ahora parecía no tener límites. Una única pregunta retumbaba en su cabeza: “¿Quién se atreve tanto?”.
Orhan, por su lado, cargaba una pesada culpa. Sentía que la amenaza no solo apuntaba a su padre, sino también a él. Los errores de antaño y decisiones que prefería olvidar regresaron para atormentarlo, mientras un temor profundo se apoderaba de su pecho. La idea de que existiera un oponente capaz de desafiar incluso a Halis Korhan se volvía insoportable.
Ferit tampoco lograba sacarse de la mente lo ocurrido. A pesar de las estrictas medidas de seguridad, alguien había logrado irrumpir y dejar un mensaje macabro. Ordenó a Abidin revisar todo el sistema, pero no encontraron nada concluyente. Esto sembró en él una desconfianza que lo alcanzó a todos, incluso a los más cercanos. Abidin, herido por las sospechas, se sentía devastado. Había hecho todo lo posible por proteger la mansión, pero ahora el ambiente se había llenado de recelos y silencios incómodos.

Impulsado por la rabia, Ferit interrogó a empleados y familiares durante toda la madrugada. La casa dejó de ser un refugio y se transformó en un cuartel marcado por el miedo. Aunque Halis aparentaba calma, por dentro la herida era profunda: no habían atentado contra sus bienes, sino contra el corazón de su familia. Decidido a actuar, planeó sus propios movimientos en silencio.
Poco después, una noticia estremeció a todos: Ökkeş había muerto. Para Hattuç, ese anuncio removió un recuerdo que había preferido sepultar. En su juventud, había pedido sacrificar un carnero, elegido por Ökkeş, para su boda con Halis. Sin embargo, días después se enteró de que él se casaría con Mezide. Consumida por los celos y la furia, ordenó arrojar a Mezide a un pozo con cal viva. Aunque sobrevivió, jamás volvió a ser la misma. Desde entonces, la conciencia de Hattuç no había dejado de perseguirla. Con la muerte de Ökkeş, aquel pecado resurgió con fuerza. Insinuó, de manera velada, que lo ocurrido con la cabeza de carnero podría estar relacionado con una vieja deuda del pasado. Pero en vez de aclarar, solo infundió más temor.
Mientras tanto, Mezide, devastada por la pérdida de su hermano, se dejó consumir por el deseo de venganza. Canalizó toda su ira a través de Akın, manipulándolo hasta convertirlo en un arma contra los Korhan. Akın, corrompido por ese odio, dirigió su furia hacia Halis y se dejó arrastrar por un camino sin retorno.
Orhan, incapaz de dormir tras la muerte de Ökkeş, revivía conflictos pasados y sentía cómo el remordimiento lo estrangulaba. Cuando amaneció, la mansión entró en una nueva etapa. Hattuç anunció, con voz firme, que a partir de entonces ella tomaría todas las decisiones. Quien deseara quedarse debía obedecerla. Su declaración hizo caer un silencio gélido sobre la mesa del desayuno.
Llamó a Ferit para advertirle que la calma era solo una fachada: Mezide no pensaba detenerse. Ferit comprendió la gravedad del asunto y reforzó la seguridad de inmediato. El ambiente se volvió aún más tenso, y la mansión quedó atrapada en un silencio espeso.
En medio de ese clima, Asuman luchaba con sentimientos que crecían hacia Doruk. Suna, sorprendida por la confesión de su cuñada, intentó ocultar su incomodidad. Por otro lado, Seyran sospechaba de Akın y decidió asistir al funeral de Ökkeş para investigar. Sabía que el pasado aún tenía cuentas pendientes.
Ferit y Seyran, a pesar del caos, encontraban consuelo el uno en el otro. Ferit decidió preparar una sorpresa para ella y pidió ayuda a Ece, quien recordó el día en que Seyran vendía globos vestida de payaso. Inspirado, Ferit planeó algo especial.

El funeral, sin embargo, estuvo cargado de odio. Akın, dominado por Mezide, apenas contenía su rencor al ver a Ferit. Después del entierro, Ferit, Seyran y Ece intentaron distraerse en un centro comercial. Pero en la mansión, Latif descubrió detalles sospechosos de la muerte de Ökkeş. Al comunicárselo a Ferit, este sintió un escalofrío. Quizá no había sido una muerte natural.
Mientras tanto, Şehmuz e İfakat se acercaban cada vez más, despertando celos en Suna. En paralelo, los sentimientos entre Ayşen y Abidin florecían. Cuando Suna trató de desacreditar a Ayşen, Abidin, en un arrebato de valentía, confesó públicamente su amor y pidió casarse con ella, dejando a todos sin palabras.
Ferit continuaba con su sorpresa. Vestido de payaso, dedicó a Seyran una pequeña serenata. Luego reveló “Seyfer”, una marca creada en honor a su amor, acompañada de un anillo diseñado por ambos. El momento fue mágico, pero pronto la realidad los alcanzó. Los hombres de Akın comenzaron a seguir a Ece, avanzando silenciosamente en el plan de venganza.
Esa misma noche, Halis reunió a la familia. Ordenó extremar la seguridad, consciente de que el peligro ya estaba entre ellos. Cuando supo del compromiso de Abidin y Ayşen, aprobó el matrimonio, sorprendiendo a todos y dándole a Abidin un sentimiento de pertenencia que nunca había tenido.
Pero la paz duró poco. Seyran recibió una llamada urgente de Ece. Al acercarse al coche, sintió algo extraño, y al abrir la puerta, Akın la tomó por sorpresa, arrastrándola al interior. El auto se alejó a toda velocidad mientras sus gritos se perdían en la noche. Con esa captura, el plan de Mezide entraba en su fase más oscura. Seyran se enfrentaba ahora, cara a cara, con los fantasmas del pasado que habían regresado para ajustar cuentas.