Sueños de Libertad Capítulo 444 (Luis decide dejar la fábrica tras hallar el perfume robado)
🔸 Spoiler: “Hola, queridos amigos…” (Capítulo 444) 🔸
Hola, queridos amigos. Bienvenidos una vez más. Hoy les traigo un adelanto exclusivo de lo que está por suceder en el vibrante capítulo 444 de Sueños de Libertad. La historia nos lleva al corazón creativo de la perfumería: el laboratorio. Allí encontramos a Luis y Cristina, inmersos en la charla sobre el nuevo encargo impuesto por los recientes propietarios de Perfumerías de la Reina: desarrollar una línea de fragancias económicas. Justo cuando están a punto de empezar, Cristina detiene a Luis con una seriedad que anticipa algo grave. Dice tener algo muy importante que mostrarle.
Luis, intrigado, observa cómo Cristina abre una caja y saca un frasco de perfume que trajo desde París. Le explica que se trata de la nueva fragancia lanzada por Brosart, ya distribuida en varias tiendas de España. Insistiéndole con firmeza, le pide que la huela. En cuanto Luis percibe la esencia, su expresión se transforma: la reconoce de inmediato. Es la fórmula robada de Cobeaga, la misma fragancia que les arrebataron. Cristina añade que en Francia simplemente le cambiaron el nombre, creyendo quizá que nadie en la empresa notaría el descarado plagio.
La indignación se apodera de Luis. Estalla diciendo que no les basta con haberlos pisoteado repetidas veces; ahora esperan que ellos mismos vendan en sus tiendas el perfume que les robaron. Saturado de frustración, declara que no soporta más esta humillación constante. Dominado por la rabia, lanza el frasco al suelo, que se rompe en pedazos. Avergonzado y dolido, da media vuelta dispuesto a marcharse. Cristina corre detrás de él, rogándole que no se vaya, recordándole lo importante que es para el laboratorio. Le dice que todo lo que ella sabe se lo enseñó él, que no puede rendirse de esa manera.
Pero Luis, cegado por la ira, insiste en que está cansado de ser humillado una y otra vez. Cristina intenta suavizar la tensión, sugiriendo que quizá puedan adaptarse con el tiempo a esta nueva etapa. Aunque él reconoce la buena voluntad de Cristina, reafirma su decisión: no puede permitir que los nuevos dueños sigan aplastando su dignidad. Cristina, preocupada, le pregunta cuál es su plan, a dónde piensa ir. Le recuerda que en Floral no quedaron contentos después de que él se negara a venderles sus patentes. Luis asegura que hay otras perfumerías y menciona incluso la posibilidad de contactar con la empresa italiana donde trabaja Paco.

En un intento final, Cristina apela a algo más serio: Luis es accionista de Perfumerías de la Reina, no puede actuar en contra de sus propios intereses. Le advierte que cualquier empresa a la que vaya le pedirá información interna sobre la fábrica. En ese instante, su conversación es interrumpida por la inesperada aparición de Beltrán, el exnovio de Cristina. Tras un breve saludo y su marcha, Luis retoma su postura, más decidido que antes. Le comunica que va a hablar con Damián para anunciarle su renuncia definitiva. Cristina, derrotada, comprende que no ha logrado convencerlo.
El escenario cambia al despacho de Gabriel, donde él y Marta analizan una nueva multa que ha recibido la empresa y buscan una solución urgente. La reunión se interrumpe con la llegada de María, que se disculpa explicando que necesitaba salir de casa para despejarse. Confiesa que esperar noticias de Andrés se le está volviendo insoportable. Marta admite que ellos tampoco han sabido nada y decide retirarse para darles privacidad.
Gabriel, con su habitual tono frío, dice que ya que ha venido, puede ponerse al día, pero la advierte de que si piensa culparlo otra vez, mejor no diga nada. María responde que no está allí solo por sus problemas, sino también por las consecuencias que podría traer la impulsiva decisión de casarse con Begoña. Le preocupa que la prensa descubra la verdad y que Isabel se entere. Pero Gabriel parece indiferente. Dice que Isabel es lo que menos le preocupa y que, si la noticia saliera a la luz, ya encontraría la manera de callarla para proteger su matrimonio.
María, sarcástica, le pregunta si acaso está enamorándose de Begoña. Gabriel responde con la frialdad de siempre: solo le interesa que Begoña lleva en su vientre a su hijo. María le recuerda que ambos tienen un plan y que más vale que no se desvíe. Él le asegura que todo sigue según lo previsto, que su objetivo es apoderarse de la fábrica familiar y quizá obtener también la parte de Damián.
María se queja con frustración: él obtiene todo lo que desea, mientras ella sigue igual que siempre. Le recuerda la promesa que le hizo de que ganaría respeto en la familia. Gabriel se acerca y le dice que ella también debe esforzarse. María protesta, diciendo que todo el plan ha beneficiado únicamente a él. Ni siquiera tiene a Andrés, que se ha marchado sin que ella sepa si volverá. Gabriel, sin delicadeza alguna, le responde que el problema no es el plan… sino ella misma. Le dice a María que está enamorada de Andrés, y que eso es un obstáculo, sobre todo después del daño que le ha causado. Le pide que deje de pensar en él. María replica que no todos son tan egoístas como Gabriel. Él le responde que Andrés es su punto débil y que podría arruinarlo todo. Añade, cruelmente, que lo mejor sería que Andrés jamás regresara. María queda en silencio, impactada.

La historia se desplaza luego a la casa de Luis. Entra abatido, derrotado. Digna y Luz, al verlo, reaccionan con preocupación. Luis les anuncia que ha tomado una decisión definitiva: dejará su trabajo en la fábrica. Ambas quedan heladas. Digna le pregunta si habla en serio. Él explica que no es un impulso, que sabe lo que significa abandonar el legado de su padre. Reconoce que la situación económica no es la mejor y que Joaquín apenas ha iniciado su negocio, pero asegura que ha soportado demasiadas humillaciones desde que Brosart tomó el control.
Digna le pide que explique qué ocurrió. Luis les cuenta que Brosart pretende vender su perfume robado como si fuera propio, con otro nombre, otro frasco y unas notas retocadas, como si nadie fuera a darse cuenta. Luz intenta tranquilizarlo afirmando que es solo otra muestra de la miseria moral de Brosart. Luis insiste en que se queden con su perfumería de baja calidad y busquen a otros para fabricarles sus productos.
Digna reconoce que tiene razón, pero le pide que piense con calma. Luis pregunta qué tiene que pensar si ella misma coincide con él. Digna insiste: sí, tiene la razón, pero irse también tiene consecuencias. Le recuerda que esa fábrica es el lugar donde creció profesionalmente, donde aprendió el oficio junto a su padre. Si se va, ya no quedará ningún Merino para defender el legado familiar. Luis, abatido, pregunta cómo puede defender ese legado si lo están pisoteando. Digna le dice que luchando, enfrentándose a Brosart, porque todos saben que la brillantez de ese perfume robado proviene de su talento. Luz apoya a su madre.
Finalmente, Digna le dice que, si después de pensarlo sigue convencido de que su camino está fuera, ella lo apoyará, incluso si debe marcharse al extranjero. Luz añade que ella también estaría a su lado, aunque eso implique irse con él. Luis queda en silencio, mirando a las dos mujeres que lo sostienen, atrapado entre la duda y la dignidad.