Sueños de Libertad Capítulo 20 de Nov (Andrés pierde a Begoña y estalla el caos en la casa grande)

Aquí tienes un adelanto de lo que sucederá en el capítulo 441 de Sueños de libertad, que se emitirá el 20 de noviembre. 

La historia del próximo capítulo promete momentos de tensión inesperada. Todo comienza cuando Begoña, sintiéndose acorralada por las duras acusaciones que Andrés lanza sobre Gabriel, decide tomar una medida drástica. Desesperada por encontrar tranquilidad y estabilidad en medio del caos, le pide a Gabriel que adelante su boda, fijando la fecha para… ¡mañana mismo! Así, una nueva etapa llena de secretos y conflictos está a punto de comenzar en Sueños de Libertad.

El día que Andrés percibe que podría perder a Begoña para siempre no empieza con un conflicto, sino con un rayo de esperanza. A primera hora de la mañana, el tren que venía de Madrid llega a la estación con un silbido largo y cansado, como un gigante agotado. Al detenerse, libera una nube de vapor que huele a hierro caliente, un aroma que trae consigo tanto despedidas como bienvenidas. Begoña desciende con cuidado, una mano apoyada en la barandilla y la otra acariciando su vientre, aún invisible a los ojos ajenos, pero presente para ella como un secreto preciado y frágil.

El viaje había sido agotador, pero la visita al médico le había dado paz. Todo marchaba bien: su embarazo seguía sin complicaciones y el futuro parecía sonreírle. Al pie de la escalerilla la esperaba Gabriel, impecable, con el traje perfectamente planchado y la mirada atenta, lista para ofrecerle tranquilidad con cada gesto. “¿Cómo te fue?”, le preguntó, extendiéndole la mano para ayudarla a bajar. Begoña le respondió con una sonrisa luminosa, la primera en mucho tiempo, mientras le susurraba que todo estaba perfecto y que el bebé crecía fuerte y sano. La palabra “nuestro” quedó suspendida entre ellos, creando un instante de calidez y complicidad.

Avance 'Sueños de libertad', capítulo del viernes 20 de septiembre: el paso  decisivo de Andrés y Begoña

Gabriel sintió que la tensión que llevaba dentro se suavizaba y, por un momento, sus ojos brillaron con sinceridad. La atrajo suavemente hacia sí y la besó en la frente con delicadeza, como un gesto que prometía protección y amor. Begoña cerró los ojos, aferrándose a la ilusión de que aquel beso significaba todo: su futuro juntos, la familia que estaban a punto de formar, la seguridad que tanto deseaba. Sin embargo, no miró hacia atrás y no vio a Andrés al final del andén, observando con el corazón hecho un nudo, incapaz de apartar la mirada de la escena que le destrozaba por dentro.

Horas antes, mientras el tren aún avanzaba hacia Madrid, la fábrica respiraba un ambiente muy distinto: tensión contenida y la sensación de que algo estaba a punto de estallar. Marta, decidida y segura de sí misma, se preparaba frente al espejo con una energía que dejaba claro que no pensaba retroceder. Pelayo intentó advertirla sobre las dificultades de enfrentarse a Chloe, recordándole que aquella mujer era poderosa y que podría salir perjudicada. Marta, sin embargo, no dudó: si las empleadas tenían que usar esos uniformes incómodos y ridículos, alguien debía alzar la voz. “Hoy es un buen día para pelear”, dijo con ironía y determinación, dejando tras de sí un perfume que parecía marcar la línea de su desafío.

En la oficina, Chloe revisaba unos bocetos cuando Marta irrumpe con un uniforme polémico en la mano. “Buenos días”, dijo la francesa con frialdad, a lo que Marta respondió con un comentario seco y directo: en caso de incendio, no hay tiempo para tocar la puerta; hay que entrar y apagar el fuego. La discusión subió de tono rápidamente: Chloe defendía la modernidad y la imagen de la empresa, mientras Marta argumentaba que el respeto y la comodidad de las chicas eran más importantes que cualquier protocolo. Al final, Chloe cede un poco: reconoce que la intención de Marta tiene valor, aunque las decisiones permanecen. Marta sale del despacho con el uniforme apretado en sus manos, consciente de que acaba de declarar la guerra, pero también satisfecha de haber defendido lo que considera justo.

En paralelo, en el dispensario, Luz y Begoña revisan la oferta por la fórmula de la crema. El contrato ofrecía dinero suficiente para invertir en nuevas máquinas y autonomía financiera, pero con la condición de que quedarían completamente fuera del proyecto una vez vendido. Begoña siente la tentación de la seguridad económica, especialmente con su embarazo, pero finalmente decide que la dignidad y el valor de su trabajo no se venden. Luz, aliviada, comprende que su amiga no traicionará sus principios y que juntas seguirán luchando por sus sueños.

En el laboratorio de perfumes, Cristina enfrenta el escepticismo de Luis mientras desarrolla una fragancia para mujeres trabajadoras. Luis se burla y desestima su esfuerzo, pero Chloe entra justo a tiempo y reconoce que la idea tiene mérito. Felicita la creatividad y llama la atención sobre la importancia de respetar el talento joven, dejando a Luis fuera de control y reafirmando la autoridad de la directora. Cristina respira aliviada y sabe que sus ideas tienen futuro.

Avance de Sueños de libertad de hoy, lunes 9 de diciembre: Andrés intenta  recuperar a Begoña | Series

Mientras tanto, Joaquín muestra a su madre, Digna, la nave industrial donde comenzará su nuevo proyecto: un espacio lleno de máquinas, zonas de carga y su propio despacho. Digna observa con orgullo y temor, reconociendo que dar el primer paso siempre es difícil, pero el entusiasmo de su hijo la convence de que se está construyendo algo con sentido. Más tarde, al visitar el lugar con su esposa Gema y su hijo Teo, la alegría se multiplica, disipando los miedos y recordándole que a veces el futuro está en atreverse a dar los primeros pasos.

En la mansión, María avanza con esfuerzo sobre su andador, mientras Damián la sigue con preocupación. Un resbalón provoca una caída y la incapacidad de levantarla lo llena de culpa y dolor. Manuela lo consuela, recordándole que lo importante es que estuvo allí, que su presencia y apoyo son más valiosos que cualquier fuerza física.

Finalmente, llega el momento crucial del capítulo. Begoña recibe la llamada de Andrés, quien intenta advertirle sobre los secretos de Gabriel y le pide ayuda para recuperar una carta que demostraría la verdad. Begoña, abrumada y confundida, se enfrenta a la realidad de que las decisiones de Gabriel también han tenido un lado protector y complejo. Tras analizar la carta y meditar, Begoña toma una decisión radical: no permitirá que el caos afecte su embarazo ni su vida. Se compromete con Gabriel de inmediato, adelantando la boda para mañana, buscando estabilidad y un futuro seguro.

En ese instante, Andrés pasa cerca y escucha la decisión de Begoña. Su corazón se congela. Comprende, con dolor profundo, que ha perdido a la mujer que ama, no por engaño, sino porque a veces la verdad llega demasiado tarde, y las decisiones impulsivas pueden cambiar el destino de todos.

El capítulo promete emociones intensas, giros inesperados y decisiones que marcarán para siempre la vida de los personajes de Sueños de Libertad.