Sueños de Libertad Capítulo 446 (La verdad sobre Andrés sacude a todos y rompe relaciones frágiles)
En el episodio 446, la trama se sumerge en un torbellino de sospechas, crisis empresariales y complejas dinámicas familiares que amenazan con desmoronarlo todo.
El nuevo capítulo comienza sumergiendo a los personajes en un clima de paranoia y miedo. La sombra de Andrés se cierne sobre todos. La desconfianza hacia él crece como una mala hierba que se infiltra en cada conversación y en cada mirada. En las oficinas de París, la investigación sobre Beltrán y su dudoso vínculo con Brosar está en pleno apogeo, y Gabriel y María sienten con fuerza que Andrés podría ser la mano invisible que mueve los hilos, urdiendo un plan para destruirlos. La posibilidad de que Andrés haya recuperado por completo la memoria aterra a la pareja. Si recordara con claridad que Gabriel sabotéo la fábrica y que María le hizo creer la cruel mentira de su supuesta parálisis, su mundo construido sobre mentiras se vendría abajo de manera estrepitosa. Cada informe, cada llamada de la investigación francesa se convierte en un recordatorio angustioso de que el cerco se estrecha, y la aparente calma de Gabriel solo oculta la desesperación que lo consume. Su mantra de “si Andrés supiera, ya habría actuado” es un intento de mantener la cordura en un mar de incertidumbre, un respiro agónico en medio de la tormenta.
Mientras tanto, la amenaza a Marta y Pelayo se intensifica. La política entra en escena como un campo minado. Pelayo Olivares, flamante gobernador civil de Toledo, enfrenta la ira de Francisco Cárdenas, su predecesor, quien no oculta su resentimiento por haber perdido el cargo. Cárdenas lo acusa de utilizar su posición para favorecer a la fábrica familiar de Marta, logrando anular una multa importante. Su amenaza es directa: “Haré de tu vida un infierno”, promete, dispuesto a indagar en cada rincón de su pasado para encontrar secretos que puedan destruirlo. La carrera de Pelayo pende de un hilo y su intento de proteger a su familia puede convertirse en su perdición.
La crisis se extiende a los asuntos empresariales. La fábrica, columna vertebral de la familia, sufre un nuevo revés. El Ayuntamiento deniega la licencia de obras para la reconstrucción de la sala de máquinas debido a un simple pero paralizante defecto en el expediente. La multa es elevada, y las finanzas familiares ya maltrechas se ven amenazadas. Pelayo, en un acto que mezcla lealtad y riesgo, intenta solucionar personalmente la situación, sin saber que cada movimiento suyo es vigilado por Cárdenas. La mala suerte golpea también a Joaquín: la máquina troqueladora, fruto de sus esfuerzos y ahorros, se rompe. El vendedor, sin escrúpulos, se niega a devolver el dinero. Su madre, Digna, lo insta a denunciarlo, pero Joaquín sabe que el tiempo de la justicia es un lujo que no puede permitirse. Decide entonces arriesgar todo, invertir sus últimos ahorros para reparar la máquina él mismo, una apuesta desesperada que refleja su determinación por asegurar su futuro.

En medio de este caos, Marta toma una decisión audaz y controvertida: cancela el contrato de producción de jabón con Rosa Mare y decide que Brosar se encargue del suministro. Esto provoca un escándalo cuando Luis Merino denuncia públicamente que el nuevo perfume estrella de Brosar es un plagio del diseñador Kobeaga, vendido bajo otro nombre. Este robo intelectual mancha la reputación de la empresa y aumenta la presión sobre la familia. Sin embargo, para Joaquín llega una buena noticia: unos empresarios estadounidenses le conceden la exclusividad para distribuir su producto de papel de burbujas en toda España. Esta noticia le devuelve esperanza y fortalece la unidad familiar en medio de la tormenta.
Andrés, actuando con astucia bajo la identidad de Enrique Villa, visita a la señora Márquez, madre de Gabriel, y obtiene información crucial sobre el pasado de su hijo. La anciana le relata cómo lo llevó a Tenerife para alejarlo de la influencia negativa de su padre, Bernardo, y cómo Gabriel regresó años después solo para descubrir la muerte de su padre. Cada detalle es una pieza del rompecabezas que Andrés encaja con precisión, reforzando su posición de poder y manipulación.
En el ámbito personal, la partida silenciosa de Andrés deja a Damián desolado y agotado emocionalmente, sintiéndose traicionado y solo. Por su parte, Luis Merino decide quedarse en la empresa, motivado por la lealtad al legado de su padre y dispuesto a protegerlo desde dentro, enfrentando la amenaza de Brosar con la ayuda de José, un hombre de confianza. Esta alianza fortalece la resistencia interna de la compañía frente a los intentos de dominación y asegura que la lucha por el control no sea fácil de ganar.
En otro frente, la lenta adopción legal de la pequeña Julia por parte de Begoña y Gabriel preocupa a Digna, quien observa impaciente cómo los trámites se prolongan sin fin. En medio de este entramado de conflictos, Gabriel aprovecha un momento para proponer matrimonio a Begoña. Le entrega un anillo deslumbrante y le asegura que están viviendo el momento más feliz de sus vidas. Sin embargo, en medio de mentiras, este gesto romántico se siente agridulce, casi hueco.
Tras la proposición, Gabriel muestra su verdadera inseguridad. Le exige a Begoña que deje de pensar en Andrés, revelando que su felicidad depende de mantener ocultas las mentiras sobre el pasado. La respuesta de Begoña es sincera y devastadora: confiesa que siempre piensa en él. Esta declaración evidencia que su corazón está dividido, transformando el anillo en un símbolo pesado y doloroso de su tormento.
Damián, por su parte, revela a Begoña su vulnerabilidad: la partida de Andrés lo ha dejado completamente solo y dependiente de su apoyo emocional. Sin buscarlo, Begoña se convierte en su ancla, enfrentándose a la presión de sostener a todos mientras lucha con sus propios dilemas y sentimientos encontrados.
La guerra política declarada por Cárdenas se materializa de manera pública y dañina: planea un artículo demoledor en un periódico nacional que pondrá en jaque la carrera de Pelayo y afectará directamente a la familia. La amenaza de Cárdenas pone a prueba la fortaleza de Pelayo y Marta, generando tensiones que podrían romper la unidad familiar.

María, por su parte, se convierte en un peligro abierto para Begoña. Temiendo que su secreto y el de Gabriel sean descubiertos, despliega hostilidad y acusa a Begoña de mentir para desestabilizar. Su intención no es solo protegerse, sino destruir la influencia de Begoña, marcando el inicio de un enfrentamiento directo entre ambas.
Luis Merino, decidido a proteger el legado de su padre frente a Brosar, toma medidas estratégicas: con la ayuda de José y el apoyo de Damián, busca consolidar la resistencia interna y garantizar que la lucha empresarial sea efectiva. Esta acción demuestra que la batalla por la empresa no es solo corporativa, sino también moral y familiar.
Finalmente, el conflicto entre Gabriel y Begoña se intensifica. Ella, movida por la compasión ante la noticia de que la señora Márquez está enferma, intenta acudir al centro de cuidados, pero Gabriel se lo prohibe de manera tajante, mostrando que su miedo a perder el control está por encima de la humanidad y la ética. La tensión entre ellos refleja que la confianza se ha erosionado y que cada acción está dominada por el miedo a que los secretos salgan a la luz.
En conclusión, este episodio golpea de lleno el núcleo de las tramas: la presión política, la manipulación de Gabriel, la venganza de María y la obsesión por Andrés colocan a todos los personajes en una espiral peligrosa. El honor, la confianza y el amor están bajo amenaza constante. La relación de Gabriel y Begoña se convierte en un campo de batalla psicológico, mientras Damián enfrenta la soledad y la frustración. El capítulo promete que cualquier decisión, cualquier palabra, podría desencadenar una tragedia irreversible que alterará para siempre el destino de la familia.