EL MAL SE ENCARNA DE NUEVO EN CURRO || CRÓNICAS y ANÁLISIS de La Promesa

Hola, familia de La Promesa. ¿Qué tal lleváis el día? Yo… bueno, digamos que el ánimo no me acompaña. Hoy no es precisamente el 26 de noviembre más brillante de mi vida, pero así es la existencia: a veces te toca ser el marqués, con todo a tu favor, y otras veces te toca hacer de Curro, tragarte absolutamente todo y seguir adelante como si no pasara nada. En fin, tampoco quiero convertir esto en un diario personal —que bastante material habría— porque estamos aquí para hablar de lo que importa: La Promesa, y en concreto, de lo que está viviendo Curro últimamente, que ya lo visteis ayer y lo veréis también en el capítulo especial.

Como este vídeo —o mejor dicho, este comentario— lo estoy haciendo antes de que emitan dicho capítulo, que saldrá el 26 (o sea, mañana para mí), solo puedo pediros un poquito de paciencia hasta el día 27 para ver mi reacción completa. Pero al menos hoy puedo reflexionar sobre algo que se me quedó rondando en la cabeza tras una escena del desayuno familiar del capítulo anterior. Y sí, esa escena en la que Alonso hace algo que a mí me pareció… llamémoslo, como mínimo, poco elegante. Y lo peor es que nadie dijo nada. Bueno, nadie de los que podrían hacerlo, porque probablemente solo Manuel y Martina tendrían la sensibilidad de reaccionar. El resto, ya os podéis imaginar.

Antes de explicar el momento exacto, hago mi presentación habitual: vuestro Juan, vuestro Cienfuegos, el único, el irrepetible, hoy un poco destartalado, pero aquí estoy. Y ya sabéis: dadle al “me gusta”, suscribíos si no lo estáis, y recordad que sigue disponible mi novela Postbelum, thriller pasional ambientado en los años 20, que si la habéis leído y os ha gustado, esas cinco estrellitas en Amazon me dan la vida. Un comentario breve, además, me ayuda muchísimo.

Todo lo que debes saber sobre los actores de 'La Promesa'

Ahora sí, vuelvo al tema. Alonso, tan pancho durante el desayuno, empieza a recordar cómo les salieron los dientes a Tomás, a Catalina, a Manuel, a Leonor… recuerdos tiernos para él, sí, pero totalmente fuera de lugar teniendo en cuenta que Curro estaba justo ahí, delante, sirviendo la mesa como un criado para su propio padre, su hermano y su prima. El hijo al que nunca reconoció, al que apartó cuando salió la verdad, el que ha tenido que hacerse pasar por lacayo para no ser expulsado de la casa. Sinceramente, me pareció un gesto tan torpe, tan insensible, que ni sé cómo nadie levantó una ceja.

Está claro que la escena se hizo así a propósito, porque la cámara se recrea en la cara de Curro cuando escucha al marqués hablar con tanta alegría de su paternidad… pero no de él. Y normal que eso le remueva por dentro. ¿Quién no se sentiría hasta la coronilla de tanta hipocresía? Entre la actitud de Alonso y las manipulaciones de Leocadia —la garrapata suprema— Curro tiene motivos para estallar. Aunque, sinceramente, lo de Leocadia casi podría resbalarle a estas alturas, porque quien realmente lo aplastó desde el principio fue su propio padre.

Con todo este contexto, no me sorprende que haya gente diciendo que Curro está cayendo en “el lado oscuro” después de las promos del capítulo de hoy. Pero vamos, si al final resulta que intenta matar a Lorenzo, tampoco lo llamaría exactamente volverse malvado. Lorenzo lleva tiempo buscándose un destino parecido.

Y es que, como decía también Álex en su vídeo, hay quien fantasea con un Curro convertido en villano. Y fijaos que yo… lo veo. No solo lo veo: me entusiasma. Sería un giro increíble para la serie, sobre todo con un actor como Shavlock, que tiene arte para dar ese salto. Me imagino perfectamente a un Curro sombrío, calculador, moviendo los hilos desde la sombra. Vamos, una delicia dramática.

De hecho, esta idea me vino inspirada por un comentario de Macarena, una promiser de Twitter, que mencionó el caso de Genoveva de Acacias 38: el personaje más bueno que, llevado por la venganza, se transformó en una villana monumental. Solo Don Hernando de Guzmán en Valle Salvaje está a su altura. ¿Os imagináis algo así con Curro? Yo sí. Y me brillan los ojos.

Me lo imagino incluso preparando alguna pócima discreta para el marqués, que se pasa el día bebiendo. O aprovechando cualquier descuido. O, quién sabe, buscando ascender socialmente casándose con alguna hija secreta del duque de Carvajaliza y Fuentes —que últimamente parece que lo quieren poner en el centro de algo— y volver a La Promesa ya no como criado, sino como noble, invitado de honor, con todo el derecho del mundo a mandar más que nadie. Algo así como: “Bueno, pues ahora que soy el yerno del duque, os ponéis a bailar. Sí, Leocadia, tú también. Un tango, venga”.

La Promesa, avance semanal del 3 al 7 de noviembre: Curro y Ángela viven  sus últimos días juntos fuera de palacio

Perdón, ya sabéis que me pierdo con mis fantasías, pero es que sería un arco espectacular. Y sé que algunos me diréis: “Ay, Juan, no; pobrecito Curro, ¿cómo vamos a hacerlo malo?”. Pues haciéndolo. La serie necesita un giro fuerte, un personaje bueno que cruce la línea. Manuel, en su día, parecía candidato, pero nunca se atrevieron a ir tan lejos. Curro sí que podría. Y sería brutal.

Hay demasiada gente en ese palacio que necesita un buen sacudón de consecuencias. El marqués, para empezar. Pero también otros que viven tan tranquilos, como si el mundo no los afectara. Y Curro, con todo lo que ha sufrido, podría ser justo la pieza que rompa ese equilibrio tan cómodo que tienen.

No sé qué pensaréis vosotros. ¿Os gustaría ver a un Curro villano? ¿O preferís que siga siendo el mártir oficial de la serie? Sea como sea, contadme qué os pareció el capítulo especial, porque ahí vamos a ver cosas gordas: la historia entre Curro y Lorenzo, la explosión emocional, la tensión acumulada desde hace meses. Es un episodio que marca un antes y un después y que demuestra lo que una diaria puede llegar a hacer cuando se lo propone.

Yo lo dejo aquí por hoy. Si os gustó, dadme un buen “me gusta”, que ayuda mucho, y recordad suscribiros para no perderos nada. Tenéis también Postbelum esperándoos en Amazon, con su España de 1920 llena de pasiones, conspiraciones, personajes intensos y ese lenguaje tan sabroso que os transporta a la época. El enlace está en la descripción y en el comentario fijado.

Gracias por estar ahí, y nos vemos mañana con más.

¡Un abrazo!