Marta, muy enfadada, rechaza la idea de los nuevos uniformes de Cloe – Sueños de Libertad

Obsérvelo con calma y, por favor, dígame sinceramente que no le parece atractivo. Admítalo: tiene su encanto.
¿Y esto qué es exactamente?
Se trata de los nuevos uniformes que, según la directiva, deberán llevar nuestras dependientas a partir de la próxima temporada.

¿Perdonen? ¿Cómo dice?
Sí, así es. La cúpula de Begosag ha considerado imprescindible renovar y unificar por completo la imagen de la empresa. Entre otras medidas, han decidido que nuestras dependientas vistan de manera homogénea, siguiendo el estilo que ya se utiliza en las sucursales francesas.

Si pasa las páginas —mire, aquí, en el dossier— podrá ver también los diseños propuestos para las batas de las operarias de empaquetado, así como los logos que deberán incorporarse en todas las prendas laborales: batas, monos, chaquetas, todo. Nada quedará fuera de esta nueva línea visual.

Disculpe, pero no creo que nuestros clientes acepten una transformación tan radical. Esto representa un cambio enorme y no estoy segura de que encaje con lo que esperan de nosotros.

Cloe y Marta celebran el éxito de los nuevos uniformes

A la vista está que usted es una mujer con gusto, así que me tomo la libertad de sugerirle que le conceda otro vistazo, pero esta vez dejando de lado cualquier prejuicio que pueda tener. Le aseguro que no se trata de un diseño improvisado: estos uniformes han sido creados por un modisto de renombre que ha trabajado cuidadosamente cada detalle para transmitir los valores que, según la empresa, deben definirnos: modernidad, ligereza, juventud, frescura.

Entiendo que en lo relativo a los logos tendremos que ceder, lo acepto; pero en lo que concierne a los uniformes… sinceramente, no puedo. No puedo dar mi aprobación.

No me malinterprete: valoro la moda francesa, la admiro incluso. Pero esto no representa a mi empresa. No es el espíritu de Perfumerías de la Reina, ni lo que nuestras clientas reconocen y aprecian.

Mire, Marta, comprendo que su primera reacción sea de rechazo. Le aseguro que es normal. Pero debe considerar que la presencia de Bosac —o Begosag, según el departamento— debe sentirse en todos los ámbitos de nuestra estructura: en la gestión, en la estética, en los procedimientos y, por supuesto, en la imagen.

Supongo que usted piensa que las mujeres españolas somos un poco clásicas, incluso algo anticuadas. Que usted viene de un entorno diferente, con otra cultura, otros referentes, otros gustos.

No estamos hablando únicamente de gustos. Esto es una decisión empresarial que afectará a la marca en todos los niveles, desde la percepción de los clientes hasta la identidad visual histórica del negocio.

Llámelo como quiera, Marta. Pero lo que están haciendo es borrar por completo la esencia de Perfumerías de la Reina. Quieren convertirla en una simple extensión de una cadena francesa, una sucursal más, sin personalidad propia.

Mire, Brosar —o Begosag— puede ser muchas cosas, pero vulgar no es una de ellas.

¿Está usted completamente segura de eso? ¿De verdad? Porque si lo piensa bien, recuerde cómo llegaron hasta aquí: casi por la puerta de atrás, de manera sigilosa, con movimientos silenciosos, como si no quisieran que nadie se diera cuenta de lo que se venía encima. Y ahora, mírelos… esto lo tenían planeado desde el principio. Comprar a la competencia, absorberla, borrar todo rastro de su identidad original y hacer que desaparezca, diluida entre sus propias políticas corporativas.

Marta y Cloe hacen las paces tras su bronca por los uniformes: “la apoyaré”

Lamento profundamente que lo perciba así, pero nuestra intención es muy distinta. Lo único que buscamos es homogeneizar la línea estética de Perfumerías de la Reina, darle un aire renovado, fresco, actual. Para ello, sí, eliminaremos los elementos visuales de la marca original que ya no encajan con la nueva estrategia.

Es evidente que ninguno de mis argumentos logrará convencerla. Y siento decirle que, en lo referido al uniforme, no habrá margen de negociación. No es un asunto sujeto a debate. La decisión está tomada.

¿Algo lo ha estado desde el momento en que ustedes aterrizaron aquí?

Por favor, comunique a las encargadas de tienda que necesitamos que nos envíen cuanto antes las tallas de todas las dependientas. Es imprescindible para poder distribuir los uniformes correctamente y que no haya errores con las medidas.

Sí, muy bien.

¿Alguna otra cosa?
Sí, aquí tengo un prototipo del uniforme —el modelo físico— que pensaba enseñarle para que pudiera verlo en persona. Pero, a la vista de su postura, creo que su opinión al respecto está más que clara. Por eso le pediría que lo lleve usted misma a la tienda y se lo muestre a las dependientas para que ellas se familiaricen con él.

Gracias. Hágalo cuando considere oportuno.

Si le parece bien…

Merde, Chloé. Merde…