‘SUEÑOS DE LIBERTAD’: ANDRÉS SE VA SIN AVISAR Y BEGOÑA SE QUEDA EN SHOCK
Spoiler: El arranque de la jornada en la reina
La mañana comenzó con una sensación extraña en la reina, como si toda la colonia hubiera despertado con un presentimiento sin nombre. La noticia del matrimonio secreto de Begoña y Gabriel circulaba por los pasillos, cargada de amargura, pero era en el corazón de Andrés donde el golpe fue más profundo. Desde que supo que la boda ocurriría sin aviso, un impulso lo llevó a salir disparado hacia la iglesia, como si detener el destino fuera lo único posible. Condujo a una velocidad temeraria, impulsado más por la desesperación que por la razón, y mientras los árboles y casas pasaban borrosos, su mente solo podía ver a Begoña caminando hacia el altar con otro hombre.
Al llegar, la iglesia estaba en silencio. Las flores marchitas y los bancos vacíos confirmaron su peor temor: había llegado tarde. La ceremonia había terminado, y ninguna palabra podría revertir lo que ya estaba escrito. Andrés, golpeado por la ausencia de esperanza, permaneció unos instantes inmóvil, asimilando la magnitud de lo perdido. Su corazón se hundió, cargando la certeza de que no solo había perdido la boda, sino también la historia que llevaba consigo desde siempre.
Al regresar a la casa grande, las miradas de los presentes buscaban respuestas que Andrés no tenía. Solo pudo decir con voz baja que la boda ya había sucedido. La noticia cayó como un balde de agua fría: no solo porque había sido secreta, sino por lo que implicaba para la familia. Damián mostró desconcierto; Marta, indignación; los empleados, incertidumbre; y Digna, desconfianza ante la prisa y el secreto del enlace. Todos percibieron que algo no estaba bien, que aquella decisión reflejaba un miedo o urgencia ocultos que podrían traer consecuencias.

Mientras tanto, en otro sector de la colonia, la vida continuaba con cierta normalidad. Chloe y Marta se sumergieron en el rediseño de los uniformes, y entre telas, colores y risas, nació una complicidad inesperada, ligera pero perceptible. No era amor ni atracción evidente, pero sí un acercamiento sutil que ninguna de las dos podía ignorar. Cristina, por su parte, buscó consuelo en Claudia al recibir la noticia de que Luis pensaba abandonar la empresa y descubrir que una fragancia de Brosart coincidía con la fórmula que habían creado para Coveaga, señal de traición interna. La rabia y la preocupación se mezclaban mientras enfrentaba la evidencia de un posible filtraje dentro de la fábrica.
La situación se complicó aún más cuando Beltrán, paralizando su boda, dejó a Cristina frente a otra decepción. Él intentó justificarse, pero sus palabras solo reforzaron la sensación de pérdida y cansancio de ella. Al mismo tiempo, Maripaz compartía con Claudia su dificultad para adaptarse a la casa Kuna, sintiéndose fuera de lugar a pesar de sus esfuerzos, revelando la fragilidad emocional que se expandía en toda la colonia.
La llamada de Ángel Ruiz, anunciando información crucial sobre Gabriel, encendió un nuevo hilo de tensión. Andrés, aún herido por la boda que había perdido, sintió que la vida le tendía un propósito inesperado: descubrir la verdad lejos de la reina y de Begoña, sin dar explicaciones, porque ya no tenía fuerzas para ello. Mientras empacaba, María intentó detenerlo, pero Andrés partió dejando atrás a una mujer rota por dentro, que se abrió a Manuela para confesar su dolor y su resentimiento hacia Begoña por obtener lo que ella siempre había deseado en silencio. Manuela, única mano que no la había soltado, escuchó en silencio, ofreciendo consuelo sin remedio.
La tarde cayó sobre la reina, envolviendo todo con melancolía. Andrés avanzaba por la carretera en busca de respuestas, guiado por la llamada de Ángel Ruiz y un instinto que lo empujaba a enfrentar verdades que podrían cambiarlo todo. En la casa grande, la ausencia de Andrés se hizo sentir de inmediato. Begoña, intentando adaptarse a su rol como esposa de Gabriel, no podía evitar pensar en él; su marcha había dejado un vacío que ni su nuevo matrimonio podía llenar. Gabriel, por su parte, percibió la ausencia como una oportunidad para consolidar su autoridad, ignorando que el viaje de Andrés podía desenterrar secretos que lo afectarían profundamente.
En la fábrica, la energía entre Chloe y Marta crecía con suavidad, construyendo una complicidad delicada que ninguna de las dos sabía nombrar. Cristina continuaba lidiando con la traición percibida en Brosart, mientras Beltrán permanecía en su confusión emocional. Maripaz seguía intentando encajar en la casa Kuna, revelando la dificultad de adaptarse a un lugar que no sentía propio. La marcha de Andrés proyectaba su sombra en cada conversación, afectando a todos, especialmente a María, cuyo mundo parecía derrumbarse con cada paso que él daba lejos de la reina.
Mientras tanto, la casa grande respiraba un ambiente cargado de secretos. Gabriel, aunque casado con Begoña, sentía que su triunfo no le otorgaba seguridad; las miradas de los de la reina lo recordaban como un invitado tolerado, y la llamada de Brosart le recordaba posibles filtraciones y amenazas. La boda, lejos de afianzar su posición, había abierto grietas que se expandían bajo su piel. Begoña, por su parte, lidiaba con la culpa y el vacío emocional que Andrés había dejado, comprendiendo que su matrimonio apresurado no había borrado los sentimientos que llevaba consigo.
María continuaba sumida en la tristeza, intentando mantener una apariencia serena mientras la ausencia de Andrés pesaba sobre ella. Manuela permanecía a su lado, sosteniéndola en un abrazo silencioso que era el único refugio en medio del caos emocional. Andrés seguía en carretera, entre recuerdos de Begoña y María, con la urgencia de descubrir la verdad sobre Gabriel que Ángel Ruiz había prometido revelarle. Cada kilómetro lo acercaba a un enfrentamiento con secretos que podrían alterar toda la colonia.

En la mansión, la rutina diaria continuaba, pero con una sensación de ruptura. Los pasos resonaban más pesados, los silencios eran más densos y las tensiones crecían sin necesidad de palabras. La boda, la marcha de Andrés y la crisis emocional de María habían alterado el equilibrio, y nadie sabía cómo restablecerlo. Incluso en la fábrica, el clima era de desconfianza; los obreros temían por el liderazgo, y Gaspar luchaba por mantener el orden mientras las preocupaciones sobre Andrés y Gabriel permeaban cada rincón.
Gabriel, atrapado entre su estrategia y la amenaza de secretos revelados, intentaba recomponerse, consciente de que cualquier error podía desmoronar lo que había logrado. Begoña percibía la grieta en su matrimonio y la ausencia de Andrés con una claridad dolorosa. En otro extremo de la casa, Claudia acompañaba a Maripaz, intentando ofrecer apoyo frente al desarraigo y la sensación de no pertenencia.
La tensión colectiva crecía como una sombra que cubría todo: obreros, familia y empleados sentían la fractura en cada gesto y silencio. Las decisiones precipitadas, los secretos y las ausencias habían abierto un vacío que ahora parecía imposible de cerrar. Andrés, mientras tanto, avanzaba hacia un destino incierto, decidido a encontrar respuestas y a enfrentar verdades que podían cambiar su vida y la de todos en la reina.
El episodio cerraba con un ambiente cargado de emociones: Begoña enfrentando su vacío emocional, María atrapada entre amor y desolación, Gabriel en tensión por sus secretos, y Andrés conduciendo hacia la verdad que lo esperaba, dispuesto a descubrir un pasado que podría alterar para siempre el equilibrio de la colonia. La reina, nuevamente, al borde de un abismo silencioso, dejaba entrever que las decisiones apresuradas y los secretos guardados siempre tienen consecuencias que nadie puede prever.