La Promesa: Curro y Manuel contra la boda prohibida
Curro y Manuel contra la boda prohibida
El miércoles en La Promesa se convierte en un torbellino de emociones y conflictos que estalla simultáneamente. Curro, agotado de contenerse, decide finalmente revelar a Manuel la verdad sobre sus sentimientos por Ángela y el peligro que representa Lorenzo. Lo que no esperaba es la reacción de Manuel: en lugar de alejarse, se posiciona a su lado, dispuesto a enfrentarse al palacio entero si es necesario para proteger lo que ambos consideran justo.
Mientras tanto, Ángela se desploma en brazos de Martina, confesando que la proximidad de su boda la está destruyendo por dentro. Su corazón está dividido, su espíritu quebrantado, y las paredes del palacio parecen cerrarse sobre ella. Martina, por su parte, lidia con su propio infierno: la tensión entre Jacobo y Adriano que hasta ahora había sido una guerra fría, finalmente explota en un enfrentamiento cargado de palabras filosas y resentimiento acumulado, mientras Leocadia, con su habitual astucia venenosa, aviva la chispa del conflicto desde las sombras.
La llegada de Carlo, padre del bebé de María Fernández, rompe cualquier intento de calma en la zona de servicio. La joven doncella tiembla ante su presencia, incapaz de mirar directamente, mientras Samuel intenta ser su apoyo firme en medio del caos. Todo esto se combina con la presión de los preparativos de la boda: tensiones con Cristóbal, el regreso de Lope a las cocinas y la investigación secreta contra Madame Cocotte, que sigue sin arrojar resultados. Y como si el destino quisiera complicar aún más la situación, Enora actúa por su cuenta, desencadenando un giro que amenaza con poner a prueba su relación con Manuel.

Ángela vive noches en vela desde que Lorenzo fijó la fecha de la boda. Dormir de un tirón se ha vuelto imposible: cada sombra, cada crujido, cada respiración en los pasillos amplifica su ansiedad. Aquella madrugada no fue diferente; sentada al borde de la cama con las manos entrelazadas sobre el regazo, parecía intentar sujetarse a sí misma para no derrumbarse. La voz de Lorenzo, cortante y dulce a la vez, su sonrisa honesta con Curro en el jardín, el “sí, quiero” que todos esperan de sus labios… todo se mezclaba en su mente como un nudo imposible de desatar.
Martina, por su parte, también siente el peso de la tensión. Sentada ante el tocador, inmersa en sus pensamientos, no escucha el canto de los pájaros ni los ruidos lejanos del palacio; su corazón oscila entre Jacobo y Adriano. Cada gesto, cada mirada de ambos hombres la mantiene en equilibrio sobre un hilo invisible que amenaza con romperse en cualquier momento. Cuando Ángela irrumpe en su habitación, pálida y derrotada, Martina comprende la magnitud del conflicto. La confesión de la joven de que se va a casar con un hombre que no ama estremece a su confidente.
—Mi corazón… está con Curro —susurra Ángela, dejando que la verdad finalmente salga de su boca.
Martina no puede evitar un escalofrío. La boda de Lorenzo es inminente, la casa un caos de preparativos, pero escuchar a la propia novia confesar su dolor y su amor prohibido convierte la presión en un grito tangible. Cuando le pregunta si Curro lo sabe, Ángela confirma que sí, aunque reconoce que todo parece estar en su contra: familia, apariencias y el qué dirán. Cada palabra fortalece la alianza que empieza a formarse entre Curro y Manuel, ambos dispuestos a desafiar el orden impuesto por la tradición y el poder.
En otro punto del palacio, la tensión entre Jacobo y Adriano se desata frente a la galería. Cada reproche y cada palabra cargada de intención despierta la atención de Leocadia, que interviene con sutileza venenosa, mezclando preocupación fingida con manipulación estratégica. La discusión sobre los sentimientos de Martina y las expectativas familiares escaló hasta un enfrentamiento cargado de orgullo, celos y rivalidad, mientras todos perciben que la paz ya no es posible.
Curro, incapaz de soportar más la injusticia, se encuentra con Manuel en el taller. Allí, rodeado de planos y piezas de motor, confiesa su amor por Ángela y le explica la urgencia de impedir la boda. Manuel, consciente de su posición y del peso de su voz en la familia, acepta asumir el riesgo junto a su primo. Ambos saben que esto podría enfrentarlos no solo a Lorenzo, sino al palacio entero, pero deciden actuar movidos por el corazón y la justicia.
—No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la llevan al altar como si fuera un cordero al matadero —afirma Curro con determinación.
Manuel, reflexionando sobre sus propias decisiones y el valor de la honestidad frente a la obligación, asiente y promete ayudar. Juntos representan una fuerza inesperada: la unión de dos hombres dispuestos a desafiar la autoridad y los convencionalismos para proteger lo que es correcto.
Pero los conflictos no terminan ahí. Teresa, como ama de llaves, enfrenta los rigores de la boda, intentando mantener el servicio funcionando pese a las largas jornadas y la falta de reconocimiento. La negativa de Cristóbal a conceder ayuda adicional genera frustración, aunque el regreso de Lope a las cocinas aporta un rayo de esperanza, recordando que la pasión y el espíritu pueden contrarrestar la fatiga y el desánimo.
Mientras tanto, Lope y Petra continúan la investigación sobre Madame Cocotte, enfrentándose al misterio del plagio de recetas y buscando pruebas que puedan revelar a la responsable. Vera se suma al esfuerzo, asegurando que nadie se aproveche del talento de Lope. La combinación de cocina, intriga y dedicación se convierte en un microcosmos de resistencia frente a las injusticias.
Por su parte, Manuel choca con Enora, cuya investigación paralela amenaza con desviar la atención de la amenaza financiera que acecha a la familia. La joven actúa con determinación, buscando hacer su propio camino sin depender de él, y encuentra en Toño un aliado discreto y confiable. Juntos trabajan en secreto, conscientes de que sus acciones podrían generar conflictos, pero dispuestos a arriesgarlo todo para obtener la verdad.
En la casa principal, María enfrenta la llegada de Carlo, el padre de su bebé, con miedo y ansiedad. Samuel se convierte en su apoyo, dispuesto a acompañarla frente a la situación y a protegerla de las sombras del pasado. Cada personaje se ve arrastrado por sus propias batallas: Curro y Manuel luchan contra la boda impuesta; Ángela resiste la opresión de su compromiso; Martina se debate entre el amor y la presión familiar; Lope y Petra buscan justicia; Enora desafía la autoridad; y María enfrenta los fantasmas de su historia personal.
El miércoles no será solo el día en que Manuel decida apoyar a Curro para impedir la boda. Será el día en que las máscaras empiezan a resquebrajarse, los secretos se vuelven insoportables y las decisiones se toman finalmente en función del corazón, no del deber. La Promesa se convierte en un escenario de conflictos inevitables, alianzas inesperadas y confesiones que cambiarán para siempre el rumbo de todos sus protagonistas.