AVANCE DE SUEÑOS DE LIBERTAD, LUNES 24 DE NOVIEMBRE ANTENA 3, CAPITULO 446, SE ROMPE EL SILENCIO
Hola amigos, hoy les traigo el avance del capítulo 446 de Sueños de Libertad
El capítulo comienza en la casa de la familia Reina, donde Damián, María y Begoña se encuentran reunidos en el comedor. Conversan animadamente sobre la nueva crema que Begoña ha desarrollado junto con Luz, intercambiando opiniones sobre sus posibles beneficios y mejoras. La charla se interrumpe bruscamente cuando suena el teléfono de la casa. Damián, curioso por la llamada, se levanta para atenderla mientras María mira a Begoña con cierto desprecio, evidenciando que la presencia de ella aún le incomoda. Begoña, por su parte, decide mantener la calma y enfoca su atención en la mesa, evitando una discusión innecesaria.
Al tomar el teléfono, Damián reconoce la voz de su hijo, Andrés. La sorpresa y el alivio son inmediatos. Andrés le asegura que está bien y que se encuentra con un viejo amigo del ejército que deseaba visitar. Sin embargo, su respuesta evasiva sobre cuándo regresará genera preocupación en Damián, quien insiste en obtener una fecha concreta. Andrés, evitando comprometerse, solo promete llamar más adelante y cuelga, dejando a su padre desconcertado y visiblemente frustrado. María, ansiosa, intenta averiguar detalles, pero Damián solo logra responder que Andrés está bien y que la llamada tenía la intención de tranquilizarlos. Cuando María pregunta si Andrés preguntó por ella, la decepción la invade al descubrir que no fue así.

Más tarde, la historia nos lleva a la residencia donde vive la madre de Gabriel. Andrés llega con un regalo, encontrándola acompañada por un hombre que la asesora en la modificación de su testamento. La mujer, concentrada en sus documentos, expresa su deseo de arreglar los asuntos pendientes con su hijo. Una vez que el asesor se retira, Andrés se acerca cordialmente y le comenta que ha venido a visitarla antes de regresar a la península, entregándole un pequeño obsequio.
La mujer, Doña Delia, lo observa con desconfianza y le pregunta por qué es tan amable. Andrés explica con sinceridad que le ha conmovido ver que está sola, comparando su situación con la pérdida de su propia madre años atrás. Sin embargo, Doña Delia se muestra escéptica, dudando de sus palabras y recordándole que hace años Gabriel ya había estado allí. Las preguntas sobre la verdadera identidad de Andrés son directas, y ella amenaza con llamar a la policía si no recibe respuestas claras.
Andrés, ante la presión, revela finalmente su verdadera identidad: no es Enrique Villa, sino Andrés de la Reina, hijo de Damián y sobrino de Bernardo. Explica que su padre nunca habló de Bernardo ni de su familia, pero que ahora Gabriel forma parte de su vida. La revelación deja a Doña Delia impactada y confundida, mientras Andrés trata de tranquilizarla.
Durante la conversación, Doña Delia sufre un ataque de asma, y Andrés la ayuda a estabilizarse con su inhalador. A pesar de la dificultad respiratoria, ella insiste en continuar hablando sobre Gabriel. Andrés le cuenta cómo su hijo se ha establecido en Toledo, trabajando en Perfumerías de la Reina y ascendiendo hasta convertirse en director de la empresa. También le muestra un recorte de periódico como evidencia del reconocimiento y confianza que tiene Gabriel en su entorno laboral y familiar.

La conversación avanza hacia la vida personal de Gabriel. Andrés le revela que hace pocos días Gabriel se casó con la viuda de su hermano Jesús y que esperan un hijo, motivo por el cual se casaron con rapidez. La noticia conmueve profundamente a Doña Delia, quien se muestra emocionada ante la posibilidad de tener un nieto y lamenta no haber sido considerada en la boda de su hijo. Andrés intenta explicarle las razones del matrimonio y la urgencia debido a la espera de un bebé, mientras ella escucha con una mezcla de tristeza y esperanza.
Doña Delia también expresa su preocupación por la relación de Gabriel con su tío Damián, recordando el odio que Bernardo sentía hacia él y cómo transmitió esos sentimientos a su hijo. Andrés la tranquiliza, sugiriendo que si Gabriel pudo perdonar a su padre, quizá también pueda perdonar a ella por los errores del pasado. La conversación se llena de nostalgia, arrepentimiento y la posibilidad de reconciliación, mientras ambos reflexionan sobre el tiempo perdido y las oportunidades para sanar viejas heridas familiares.
El capítulo concluye mostrando cómo la revelación de la verdadera identidad de Andrés y los detalles sobre la vida de Gabriel generan un complejo entramado de emociones: sorpresa, desconfianza, alivio y esperanza. La historia mezcla tensión familiar, secretos revelados, reconciliaciones potenciales y un delicado equilibrio entre el pasado doloroso y el futuro prometedor de la familia. Los personajes enfrentan tanto la incertidumbre como la posibilidad de acercarse y reconstruir los lazos que habían sido fragmentados por mentiras y malentendidos, dejando al lector con expectativas sobre los próximos capítulos y los pasos que cada uno dará para sanar los conflictos heredados.