AVANCE DE SUEÑOS DE LIBERTAD, MARTES 25 DE NOVIEMBRE ANTENA 3, CAPITULO 447, UN GIRO INESPERADO
Hola amigos, hoy les traigo el avance del capítulo 447 de Sueños de Libertad
El capítulo comienza en la casa de la familia Reina, donde se percibe una atmósfera cargada de tensión y pequeñas incertidumbres. María, Begoña y Gabriel se encuentran compartiendo la mañana, y la curiosidad de Gabriel no tarda en manifestarse. Con visible inquietud y cierto tono de impaciencia, le pregunta a María: “María, ¿sabes dónde vive ese amigo del ejército?” María, con sinceridad, le responde que no tiene la menor idea. Explica que Andrés no le ha dado detalles y que, además, ni siquiera ha preguntado por ella cuando ha llamado, dejando un silencio incómodo en la sala.
Gabriel insiste, cuestionando si Andrés le ha dicho algo a su tío. Begoña interviene para aclarar que Andrés no ha ofrecido más explicaciones; simplemente se limitó a llamar para informar que estaba bien y nada más. Gabriel reconoce que lo importante es saber que Andrés está a salvo, aunque no puede evitar añadir con cierto matiz de malicia que quizá haya ido a París. María, intrigada, lo observa en silencio mientras Begoña pregunta el motivo de ese viaje. Gabriel sugiere que tal vez fue a hablar con Brosard, ya que él mismo no logró convencerlo de nada. Begoña recuerda que, al menos, logró persuadirlo de que sería un gran director. María escucha todo en silencio, molesta, pero decide no intervenir. Gabriel añade que, con el tiempo, se irán descubriendo las novedades; María, aún incómoda, responde con un escueto “Eso espero”.
Para cambiar el ambiente, Gabriel propone a su esposa celebrar el éxito de su pomada esa misma noche con una cena. Sin embargo, Begoña explica que no es un buen día para celebraciones: tienen la reunión con el abogado para los trámites de adopción de Julia, y no sabe cuánto se prolongará. Gabriel, sorprendido, admite que lo había olvidado y se disculpa de inmediato. Al escuchar esto, María siente cómo se le encoge el corazón. Su esposo parece desatenderla y ahora su sueño de convertirse en madre, al menos de Julia, se ve frustrado. Begoña intenta suavizar la situación, señalando que podrán celebrar en otra ocasión, pero también expresa su preocupación por la existencia de alguna cláusula que pueda limitarles el control sobre la producción. María, con un dejo de indiferencia, le recuerda que para eso se casó con un abogado; ellos saben cómo interpretar la letra pequeña. Gabriel interviene asegurando que todo saldrá bien y que no habrá inconvenientes.

Luego, mirando a Begoña con ternura, Gabriel le expresa su orgullo y admiración: “Cariño, estoy tan orgulloso de ti, de todo lo que logras. Eres valiente, emprendedora, representas lo que debería ser la mujer del futuro: libre, trabajadora e independiente.” María, con frialdad, comenta que esas cualidades asustan a muchos hombres. Gabriel responde con sinceridad que a él le encantan, y que por eso está tan enamorado de su esposa. Seguidamente, la besa delante de María, lo que provoca en ella una incomodidad inmediata. Molesta, arroja un objeto para interrumpir la escena.
Gabriel decide marcharse a realizar unas gestiones y se levanta. Antes de irse, María se dirige a Begoña y le recrimina: “Al final te has salido con la tuya. No has respetado las voluntades de Jesús.” Gabriel interviene para matizar que lo ideal es que la niña esté con su madre. Begoña le pide que no haga comentarios y que todo está claro. Luego solicita que la lleve a la fábrica, pues es su último día en el dispensario. Gabriel sale a buscar las llaves, dejando a las dos mujeres a solas.
Begoña, con mirada penetrante, le dice a María que ella sabe mejor que nadie por qué Jesús actuó como lo hizo. María, molesta, responde con escepticismo. Begoña insiste, recordándole que una mujer no debería justificar la violencia hacia otra madre ni utilizar a una niña como instrumento de manipulación. María responde que para ella, la voluntad de un difunto es sagrada. Begoña le aconseja centrarse en su vida con Andrés y dejar que ella se ocupe de Julia y de Gabriel. Esta sugerencia enfurece a María, quien replica que ella no alejó a Andrés y que él no está infeliz; en cambio, su esposo sí lo está y Begoña disfruta de su matrimonio. Begoña le asegura que su marido volverá y le pide que no descargue su frustración donde no corresponde. Justo en ese instante llega Gabriel y ambos se marchan, dejando a María sola nuevamente.
Más tarde, en la fábrica, Gabriel trabaja concentrado en su despacho cuando María irrumpe sin previo aviso. Entra con decisión y le pide un puesto en la empresa, argumentando que, como director general, puede otorgárselo. Además, le recuerda que es accionista y miembro de la familia. Gabriel le recuerda que Brosard ha despedido a la mitad del personal, incluida Begoña. María comenta con desdén que su “mujercita” aprovechará la situación para quedar bien sin esfuerzo. Gabriel la corrige: Begoña trabajará más que nunca en un nuevo proyecto. María insiste con firmeza: “Quiero un puesto y me lo vas a dar. Para algo gestiono las acciones de Julia.” Gabriel suelta una risa que irrita profundamente a María. Ella le advierte que no se burle.
Gabriel le recuerda que nunca ha mostrado interés en trabajar. María lo mira a los ojos y le responde con firmeza: él no la conoce. Sí desea trabajar como esposa y como madre, y ambas responsabilidades también implican trabajo. Pero como ahora no puede desempeñar ninguna, buscará otras formas de desarrollar su potencial. Gabriel le pregunta si cree que así recuperará a Andrés y le dice que nunca será como Begoña. Le aconseja centrarse en su esposo y dejar de generar problemas. María, desafiante, le pregunta si quiere que los problemas sean hacia él también y exige que le consiga un empleo. Gabriel, burlón, le sugiere un puesto de dependienta y si estaría dispuesta a estar de pie todo el día. María defiende sus capacidades organizativas, recordando cómo cerró un trato con Almacenes Miranda y organizó la verbena del 30 aniversario. Gabriel reconoce su esfuerzo, pero insiste en que ahora todo depende de Brosard.
Molesta, María recoge sus cosas y antes de irse exige una respuesta. Justo cuando se levanta, Chloe entra, habiendo escuchado parte de la conversación. Sorprendida por la tensión, pregunta si hubo algún problema con las acciones de Julia. Gabriel aclara que no; María solo se aburre en casa y tuvo la idea de pedir trabajo. Más tarde, Chloe visita a María en el jardín de la casa de los Reina. María le pregunta con cautela si su suegro la ha visto entrar, y Chloe asegura que hablará con él sin inconvenientes. Tras unos minutos, le menciona que Gabriel le contó sobre su interés en trabajar en la fábrica. María explica que él lo consideró fuera de lugar y que prácticamente le hizo sentir inútil.

Chloe, con sinceridad, reconoce que los prejuicios iniciales causaron malentendidos, pero destaca que María supo defenderse entonces, igual que ahora frente a Gabriel. Chloe confiesa que admira a las mujeres fuertes, independientes y resilientes, que no se rinden ante las adversidades. María sonríe, reconociendo que ella es un buen ejemplo de ello. Chloe coincide, destacando también su determinación y afán de superación. María añade que posee un fuerte deseo de independencia. Chloe le explica que, al verla salir del despacho, decidió que quería trabajar con ella. María, incrédula, pregunta si habla en serio y Chloe asegura que sí.
Chloe recuerda que María domina el francés, lo lee, lo escribe y lo habla, y que esa habilidad es muy valorada por Brosard. María señala que Gabriel le dijo que no hay puestos disponibles. Chloe responde que de Gabriel se encargará ella, y le propone trabajar como traductora, dado que se reciben muchos documentos desde París y deben preparar informes para el señor Brosard. María queda impactada y emocionada, aceptando encantada. Chloe le pregunta si sabe escribir a máquina; María confirma que sí, recordando los cursos que tomó para ayudar a su padre militar. Chloe concluye que María es la candidata perfecta y que necesita cubrir el puesto de inmediato. María, emocionada y agradecida, le expresa que nunca podrá compensar lo que está haciendo por ella. Chloe, con una sonrisa amable, le responde que en realidad es al revés: ella agradece tener a alguien con la capacidad, determinación y espíritu que buscaba.
Este capítulo promete cambios importantes para María: por primera vez alguien reconoce su talento, abriendo puertas a nuevas oportunidades y reafirmando su independencia frente a conflictos familiares y profesionales, mientras lucha por su lugar en la vida y en el trabajo.