¡Burdina descubre quién disparó a Jana! | Preestreno de La Promesa, 19 y 20 de diciembre

En La Promesa, el silencio se ha convertido en una amenaza constante. Cada mirada parece ocultar una duda, cada movimiento despierta el temor de que nuevas revelaciones salgan a la luz. La vida en el palacio avanza sostenida por un hilo frágil, mientras Hanna lucha entre la vida y la muerte y todos los habitantes contienen la respiración, conscientes de que un solo segundo podría cambiar el destino de muchos. A su alrededor, un mundo marcado por escándalos, rencores antiguos y secretos nunca resueltos sigue desmoronándose, contaminando una vez más la aparente serenidad de los Del Luján.

Mientras Manuel permanece junto a ella sin separarse ni un instante, un pequeño hallazgo entre los dedos de Hanna abre una brecha inesperada en la investigación: un botón. Ese diminuto objeto, quizás insignificante para cualquiera, para Manuel se convierte en una pista valiosa, una pieza capaz de alterar por completo el rumbo de los acontecimientos. Fabricado con un tejido y una forma muy particulares, podría pertenecer a quien apretó el gatillo la noche del ataque. Sin dudarlo, Manuel lo entrega al sargento Burdina, decidido a trabajar con quien sea necesario para descubrir la verdad.

En tanto, Burdina continúa avanzando entre interrogatorios y sospechas, reduciendo la lista de posibles culpables a cuatro nombres: Cruz, Alonso, Lorenzo y Petra. Cada uno, por motivos distintos, parece estar vinculado de algún modo al misterio que rodea el atentado. Aun así, el botón podría ser la pieza clave para desentrañar finalmente quién intentó acabar con la vida de Hanna.

Dentro del palacio la tensión aumenta con cada hora que pasa. Cruz, con la misma firmeza que Petra, niega haber atacado a su nuera, aunque deja entrever que, en su opinión, Hanna alimentó un conflicto que no supo controlar. Alonso, ofendido por esas palabras, no tolera su postura y rechaza su versión. Al mismo tiempo, Cruz empieza a sospechar que Burdina oculta algo, pues presiente que el investigador ya dispone de información crucial. Y no se equivoca: el sargento no menciona a nadie que Manuel le entregó aquel botón decisivo.

Ante el riesgo de que el culpable continúe actuando impunemente, Manuel y Curro unen fuerzas. No están dispuestos a quedarse con los brazos cruzados mientras Hanna pelea por su vida. Decididos a protegerla y a llegar al fondo del asunto, los dos jóvenes se comprometen a encontrar nuevas pruebas, aunque ello implique poner en peligro la reputación de los Luján.

La Promesa: La despedida de Cruz y Alonso

Pero justo cuando todo parece suficiente, un nuevo escándalo sacude los cimientos del palacio. El Crónica del Guadalquivir divulga una noticia demoledora: el hijo ilegítimo de la familia Luján es Curro. Según el periódico, el joven no es sobrino del marqués, sino su hijo, fruto de una relación clandestina con una criada. La información se esparce como un incendio, dejando conmocionados a los habitantes del palacio y poniendo a la familia bajo una luz todavía más crítica. En las cocinas, la noticia cae como un golpe brutal. Simona, Candela y Lope, al leer que Dolores tenía una hija, no tardan en unir las piezas: esa hija podría ser Hanna. El impacto los deja helados al comprender que la muchacha que han visto crecer podría estar vinculada a la familia de un modo mucho más profundo de lo que imaginaron.

Simona, especialmente afectada, lucha por entender cómo no vio antes un vínculo tan evidente, recordando el dolor que sintió tras la muerte de su amiga Dolores. Al mismo tiempo, María Fernández atraviesa uno de sus peores momentos. Ha presenciado el ataque a Hanna, y ahora debe enfrentar esta oleada de revelaciones que la abruma por completo. Llora sin poder consolarse… hasta que el regreso del padre Samuel le ofrece un refugio momentáneo. Su apoyo atenúa por un momento la angustia que la consume.

Mientras tanto, el doctor Gamarra continúa atendiendo a Hanna sin descanso. Aunque su estado sigue siendo extremadamente delicado, pide ver con urgencia a Manuel y a Curro. Tiene algo importante que comunicar, algo que podría alterar la percepción de todo lo sucedido. No está claro si se trata de un debilitamiento repentino o, quizás, de un signo de esperanza: el latido aún débil del bebé que Hanna lleva en su vientre. En ese instante, el futuro de la joven y el de los Luján quedan unidos como nunca antes.

Jacobo y Martina, todavía afectados por sus propios conflictos, no logran encontrar la calma. Sin embargo, la gravedad de la situación los obliga a dejar de lado resentimientos, y la tensión que pesa sobre el palacio los impulsa a acercarse y retomar un diálogo que parecía perdido.

Manuel, mientras tanto, se enfrenta a un conflicto aún más profundo: su relación con sus padres se quiebra. Lleno de ira y dolor, los considera responsables de que Hanna esté al borde de la muerte. Con Cruz se abre una distancia casi insalvable, y con Alonso aflora un sufrimiento que nunca había expresado. Pero justo entonces, Gamarra descubre algo crucial: el corazón del bebé de Hanna late, frágil pero firme, trayendo consigo un rayo de esperanza en medio del desastre.

La situación empeora cuando Burdina toma una decisión irreversible: la sospecha principal recae sobre Cruz. Para él, el botón encontrado es la prueba más contundente. Cruz, fiel a su carácter, enfrenta al investigador con altivez, pero su actitud solo la hunde más en la sospecha. El sargento ordena su aislamiento inmediato para impedir que manipule evidencias o huya. Cruz, al sentirse atrapada, se derrumba como nunca antes, suplicando a Petra que la ayude, que sea sus ojos y oídos en el palacio.

Alonso comunica la detención a Manuel, que queda devastado. No quiere creer que su madre haya disparado contra Hanna, pero saber que su padre está dispuesto a apoyar la investigación —aunque implique acusar a Cruz— es lo único que le permite mantenerse en pie.

Curro va a ver a Ramona para informarle que alguien realmente quiso matar a su hermana. La noticia desata en ella una furia incontenible, y abrumada por la rabia y el miedo, abofetea a Curro al recordar que nadie tomó en serio sus advertencias.

La Promesa: Cruz, detenida por el asesinato de Jana

En medio del caos, Hanna comienza a mostrar señales mínimas de reacción. Son gestos pequeños, pero suficientes para reavivar la esperanza en quienes están cerca. Mientras tanto, Alonso impone una vigilancia estricta sobre la servidumbre, lo que provoca que Santos estalle de ira, convencido de que Petra está detrás de todo para impedirle ver a su madre. Petra, sin embargo, tiene una misión distinta: Cruz le ha pedido que obtenga toda la información posible mientras ella permanece aislada.

Manuel continúa velando a su esposa sin descanso. Leocadia le ruega que descanse y se ofrece a quedarse con Hanna, pero su repentina disposición a ayudar solo despierta inquietudes. Manuel, desconfiado, decide dejar a Curro a cargo durante sus breves ausencias. En ese silencio compartido, Curro le confiesa a su hermana sus sentimientos hacia Ángela, y es justo entonces cuando algo cambia: Hanna muestra una leve reacción, como si intentara regresar desde lo más profundo.

En el resto del palacio, la revelación sobre la verdadera paternidad de Curro continúa generando conmoción. Catalina no logra asumir que el joven al que veía como un primo sea en realidad su hermano, y su desconcierto aumenta al descubrir que Martina conocía la verdad desde hacía tiempo.

Mientras tanto, Samuel prepara un pequeño altar para rezar por Hanna, impulsado no solo por su fe, sino también por su amor por María Fernández. Cruz, por su parte, vive su hora más oscura. Encerrada y humillada, comprende que su poder ya no la protege. Burdina, firme frente a su puerta, le deja claro que el destino está en manos de Hanna: si la joven despierta, podrá señalar al culpable; si muere, la marcha hacia el arresto será inmediata.

Así, el palacio entero permanece en silencio, temblando entre el miedo y la incertidumbre, mientras el futuro de todos queda ligado al frágil aliento de una mujer que lucha por regresar a la vida junto a su hijo.