¡Justicia por Jana! Curro y Ángela van a por el cuerpo: La teoría más oscura del capítulo 716
Avance ‘La Promesa’: ¡Giro inesperado! Curro y Ángela rompen su promesa y se reencuentran, mientras Leocadia amenaza y la boda secreta con Beltrán peligra
Esta semana en La Promesa (del 10 al 14 de noviembre) la tensión se dispara en el palacio. La historia central sigue girando en torno al amor imposible de Curro y Ángela, quienes, después de un viaje de despedida cargado de emociones, intentan mantener la distancia, pero la fuerza de sus sentimientos los lleva a quebrar la promesa que habían hecho. Al final de la semana, un giro inesperado provocará un reencuentro que lo cambiará todo, justo en el momento en que la boda secreta de Ángela con Beltrán parece inminente.
Leocadia, más estricta que nunca, no solo degrada a Petra a doncella, sino que insiste en mantener la fecha de la boda secreta, advirtiendo a Curro que será expulsado de La Promesa si la ceremonia se lleva a cabo. Sin embargo, Lorenzo, que ya ha descubierto el viaje de despedida de los jóvenes, confronta a Leocadia y comienza a sospechar de los juegos de poder y las estrategias que se ocultan tras cada movimiento. Mientras tanto, Jacobo parece haber resuelto el misterio de las cartas de Catalina, con indicios que apuntan directamente a Martina.
El servicio del palacio vive un estado de conmoción constante: Teresa recibe la oferta de Cristóbal para convertirse en la nueva ama de llaves, mientras que María Fernández enfrenta una crisis personal, confesando a Pía que está considerando interrumpir su embarazo. Las preguntas sobre lealtad, deber y deseo se multiplican: ¿podrán Curro y Ángela luchar por su amor frente a las amenazas que los rodean? ¿Qué hará Martina ahora que su secreto parece al descubierto?
Jacobo, con su habitual precisión, recorre los pasillos con un cuaderno de tapas duras bajo el brazo, organizando pruebas y trazando estrategias. Su investigación le confirma que las cartas de Catalina no llegan por casualidad: alguien dentro de La Promesa está filtrando información. Alonso y Manuel toman nota y acuerdan una vigilancia extrema, revisando cada sobre, cada paquete, hasta las flores que entran al palacio, para no dejar escapar ningún indicio. Don Luis, atento a la fábrica, recuerda que mientras el palacio lidia con intrigas, la producción no puede detenerse y agradece la labor de Manuel.
En la cocina, la noticia sobre la degradación de Petra se esparce como fuego. Simona, Candela, Vera, Pía y Samuel reaccionan con incredulidad y resignación ante el rigor de Leocadia. Petra, por su parte, mantiene una dignidad feroz pese a su nuevo estatus, recordando que su valor no depende de los caprichos de nadie. Mientras tanto, Manuel logra que Simona y Candela descubran el método de Madame Cocotte para robar las recetas del palacio, pero Lope se niega a intervenir, temeroso de convertirse en protagonista de un escándalo. Vera lo enfrenta, recordándole que el silencio también puede ser cómplice, mientras Lope empieza a reflexionar sobre su papel en la historia.
Lorenzo sigue cada pista del viaje de despedida de Ángela y Curro, recopilando información hasta descubrir todo: los días que estuvieron ausentes, los silencios culpables y los objetos olvidados. Con la certeza de lo que ha sucedido, confronta a Leocadia sobre su consentimiento implícito para que los jóvenes se encontraran. Leocadia, calculadora como siempre, justifica su estrategia, asegurando que cada acción tiene un propósito y que su fin es proteger a su hija y a La Promesa, dejando a Lorenzo cuestionando quién se beneficia realmente de tantos movimientos calculados.
El martes, la rutina del palacio cambia cuando Ángela y Curro se cruzan inesperadamente en la escalera hacia la biblioteca. Es un encuentro cargado de silencios y emociones contenidas: Ángela sostiene la carta de invitación del duque, mientras Curro permanece firme, consciente de la tensión que ambos intentan ocultar. Hablan del viaje, de la despedida y de la boda secreta con Beltrán, reconociendo que el daño ya está hecho, pero que la verdad merece ser nombrada.
Jacobo, mientras tanto, intensifica su vigilancia sobre el personal de recepción, revisando cada carta y cada sello, decidido a seguir el rastro de Catalina y asegurarse de que ninguna comunicación importante escape. Leocadia, en un movimiento sorpresivo, le entrega las cartas para que compruebe su autenticidad, advirtiéndole del terremoto que podría generar la verdad.

En la cocina, Toño y Enora enfrentan sus propias tensiones, resolviendo viejos conflictos mientras Simona, Candela y Vera diseñan un plan para desenmascarar a Madame Cocotte. Lope, aunque aún reticente, se ve obligado a reconsiderar su papel y asumir responsabilidades. Mientras tanto, Teresa recibe la propuesta de Cristóbal para asumir el cargo de ama de llaves, y con el apoyo de sus compañeras empieza a considerar aceptar, aunque con temor de traicionar a Petra.
La semana continúa con Adriano negándose a asistir a la fiesta del duque, mientras Alonso respeta su decisión, reconociendo que el dolor convierte los palacios en prisiones silenciosas. La publicación del periódico con la entrevista de Madame Cocotte tensiona a todos, y Curro y Ángela acompañan a María Fernández, ayudándola a enfrentar su miedo y dándole la libertad de decidir sobre su embarazo. Pía se convierte en su sostén, asegurándole que no estará sola sin importar la decisión que tome.
Finalmente, Curro y Ángela rompen su promesa y se encuentran en los jardines, dejando atrás la distancia y los silencios que los habían separado. Deciden enfrentar la verdad con Beltrán y con sus familias, eligiendo hablar y no esconder lo que sienten. Ángela confiesa a Beltrán su amor por Curro, quien, lejos de resentirse, le concede la libertad de elegir sin imposiciones, demostrando nobleza y generosidad.
Leocadia, al enterarse, se enfrenta a Ángela con severidad, pero la joven permanece firme, demostrando que sus decisiones son propias y no dictadas por otros. Jacobo, Manuel, Pía, Simona, Candela, Vera y Lope continúan resolviendo conflictos, enfrentando traiciones y protegiendo lo que consideran justo, mientras Curro y Ángela consolidan su elección: no esconderse, enfrentar la verdad y asumir el amor que los une.
El viernes cierra la semana con un aire de esperanza y reconciliación. El palacio respira con cierta calma, aunque los misterios y conflictos no se han resuelto del todo. Cada personaje encuentra su lugar frente a decisiones, secretos y oportunidades. La verdad, el valor y el amor se convierten en el eje que guía a todos, recordando que La Promesa no es solo un nombre, sino un compromiso presente, donde vivir de acuerdo con la propia verdad y no la de otros es la única forma de avanzar. Incluso Catalina, aunque ausente, sigue marcando el pulso de la casa, recordando que la vida encuentra siempre la manera de revelar lo que debe ser revelado.