La Promesa: Adiós, Curro La Promesa 719 | RTVE Series

A ver… está bien, de verdad. Lo comprendo, aunque me cueste admitirlo. Entiendo cada una de tus razones, aunque por dentro algo en mí se resista a aceptarlas. Lo sé, lo sé… No vengo a discutir, no vengo a exigir nada. Solo tenía la necesidad —casi una urgencia del corazón— de despedirme de ti.
Te lo prometo, no pretendía nada más. Solo quería decir adiós de una forma que fuera digna de lo que hemos vivido, aunque haya sido breve, confuso o imposible. Pero está bien. Si este es el final que tiene que ser, lo aceptaré.

Y aun así no puedo evitar sentir que la vida ha sido profundamente injusta con nosotros, Curro. Injusta de una forma casi caprichosa, cruel incluso. Nos cruzó en un momento equivocado, en un lugar que no nos pertenecía, en medio de circunstancias que no supimos controlar. A veces pienso que si el destino tuviera un rostro, le pediría explicaciones. ¿Por qué ahora? ¿Por qué así? ¿Por qué ponerte en mi camino solo para luego obligarme a dejarte ir?

Ojalá —y lo digo con un deseo que me quema por dentro— te hubiera conocido en otra etapa de mi vida. En un tiempo en que ambos hubiéramos estado libres de miedos, de cargas, de obligaciones que no dejan espacio para nada más. Ojalá hubiéramos coincidido en un lugar donde amar no fuera una batalla perdida desde el inicio. Porque estoy absolutamente segura, sin un mínimo de dudas, de que si ese encuentro alternativo hubiera sido posible, nos habríamos amado sin límites. Sin condiciones. Sin esa sombra constante del miedo y sin esa telaraña de medias verdades o silencios incómodos que nos envolvieron. Lo creo de verdad, con toda mi alma.

Curro está en grave peligro en 'La Promesa' en el avance del capítulo 619  del jueves 19 de junio en TVE

Imagino ese otro universo donde tú y yo nos encontramos siendo plenamente nosotros, sin ataduras ni historias que nos cortaran las alas antes de intentar volar juntos. Imagino un lugar donde nuestras miradas no tuvieran que esquivar nada, donde nuestras manos pudieran buscarse sin culpa y donde nuestros corazones no tuvieran que ocultar lo que sentían. Y sé que en ese mundo posible, tú y yo habríamos construido algo hermoso, algo sincero, algo que no tendría que esconderse ni justificarse ante nadie.
Esa idea me persigue, Curro, porque es hermosa, sí, pero también es dolorosa. Es como una promesa que nunca pudimos cumplir.

A veces me pregunto si todo esto que sentimos —este amor que nació sin permiso— llegó para enseñarnos algo, o solo para recordarnos lo mucho que duele no poder elegir lo que realmente se desea. No sé… de verdad que no lo sé. Hay tantas cosas que se me escapan, tantos “y si…” flotando en mi cabeza. Y aun así, entre todas esas dudas, hay algo que sí tengo claro: te quiero. Te quiero, Curro, con una intensidad que no esperaba, con una sinceridad que me sorprende a mí misma.

Y no es un “te quiero” pasajero, ni uno que dependa de lo que haya pasado o de lo que vaya a pasar después de esta despedida. Es un “te quiero” que existe por sí mismo, que no pide nada, que no exige nada, que simplemente es. Es un sentimiento que nació de forma natural, sin que yo lo buscara, y que ahora me acompaña aunque este último capítulo sea tan difícil de leer.

Te quiero. Y siempre —escúchame bien, siempre, siempre, siempre— voy a quererte. No importa la distancia que se abra entre nosotros, no importa el silencio que siga, no importa el rumbo que tome tu vida o la mía. Mi cariño por ti no se va a desvanecer solo porque este final duela.
Quizás el tiempo lo transforme, lo suavice, lo reacomode en otro lugar dentro de mí, pero no lo va a borrar. Nunca.

Tú dijiste que también… y esas palabras, aunque breves, aunque dichas casi en un murmullo, se quedarán conmigo. No sabes cuánto significan. Porque en medio de todo este caos emocional, escuchar que tú también sentiste algo verdadero me da una especie de paz, de consuelo, incluso si llega cuando ya es tarde para cambiar las cosas.

Pero no te preocupes. No voy a aferrarme a lo que pudo haber sido, ni voy a intentar retener lo que no puede quedarse. Quiero que sigas tu camino sin la carga de mi nostalgia, sin mis preguntas, sin mis esperanzas impuestas. Quiero que seas feliz, incluso si esa felicidad ya no tiene nada que ver conmigo.

RTVE pausa "La Promesa" y emite un especial sobre Curro antes de su regreso

Y aun así, antes de dejar que este silencio definitivo se instale entre nosotros, quiero que sepas todo lo que quizá nunca te dije con estas palabras tan directas:
Gracias.
Gracias por cada instante que compartimos, por cada gesto sutil, por cada mirada que decía lo que nuestras voces no se atrevían a pronunciar. Gracias por hacerme sentir viva, por despertarme emociones que creía dormidas. Gracias por ser tú, con tus imperfecciones, con tus dudas, con tu manera de mirar el mundo. Gracias incluso por las despedidas disfrazadas, por los silencios incómodos y por las distancias repentinas, porque también formaron parte de esta historia que hoy termina.

Tal vez algún día, cuando el tiempo haya pasado y las heridas estén cicatrizadas, recordemos esto no con dolor, sino con una ternura tranquila. Tal vez miremos atrás y pensemos que, aunque fue difícil, fue real. Y que lo real, por más fugaz que sea, siempre deja huella.

Yo seguiré adelante, Curro, pero no te borraré. No se borra lo que marcó. No se borra lo que fue verdad. Simplemente aprenderé a convivir con el eco de lo que sentimos, un eco que no será una cadena, sino un susurro que me recuerde que fui capaz de amar de una manera profunda, honesta y valiente.