La Promesa: Ángela está pagando las consecuencias La Promesa 726 | RTVE Series

Ah, buenos días, querida hija. Qué oportuno que hayas llegado justo ahora. Ven, siéntate con nosotros. Creo que deberías unirte a esta conversación, porque lo que estamos tratando aquí te concierne, y mucho. Tu madre y yo estábamos revisando los detalles de la boda y, mientras hablábamos, se me han ocurrido ciertos cambios que considero oportunos introducir.

—¿Cambios? —preguntas, con esa mezcla de sorpresa y precaución que tanto te caracteriza.

Bueno, si soy honesto, no los llamaría cambios como tal. Para mí son mejoras, ajustes necesarios para elevar este evento al nivel que merece. El capitán —tu futuro marido— desea que la celebración tenga aún más invitados y que el acontecimiento se convierta en algo realmente memorable. Quiere un evento espectacular, grandioso, digno de ser recordado por generaciones.

Por eso he decidido que trasladaremos el banquete a la zona este de los jardines. Es un área mucho más amplia y permitirá instalar más mesas, más adornos, más de todo. Un despliegue que, desde mi punto de vista, hará que la boda alcance la magnificencia que corresponde a un enlace como el vuestro.

—¿Y de verdad es necesario invitar a más gente? —respondes, con cierto desconcierto—. Yo pensaba que esto ya estaba acordado.

Pues no. Lo he meditado mejor y quiero más invitados. No entiendo por qué te sorprende. ¿Acaso no te hace ilusión que vuestra boda sea recordada como la más espléndida jamás celebrada en este palacio?

La Promesa, avance del capítulo de hoy: Ángela recibe una misteriosa carta

—Es que nunca pactamos que hubiera tantos invitados ni que tuviera que ser un evento tan desmesurado —replicas, con firmeza contenida.

¿Pactado? Vamos, hija mía… Aquí el único pacto válido es el que establezcamos tu futuro marido y yo, que para eso estamos organizando un acontecimiento único. Nos vamos a casar —bueno, os vais a casar— y por eso hemos decidido ofrecer el banquete más grande y lujoso que estas tierras hayan visto. No veo ningún problema.

—Yo no he decidido nada —murmuras, cada vez más tensa.

Pero, ¿de verdad querrás llevarle la contraria a tu futuro esposo? Mira, el banquete se hará como Lorenzo ha determinado. No hay nada más que hablar.

Tu madre interviene entonces, con esa mezcla de contención y enfado que solo ella puede ejercer.
Esta es tu manera de negociar, ¿verdad, Lorenzo? —le dice con frialdad—. Ni mi hija ni yo estamos de acuerdo con esos gastos excesivos que propones a última hora. Este derroche solo lo apoyas tú.

Y es ahí cuando él, con ese tono tan suyo, responde:

Yo soy quien tiene la última palabra. Además, debo recordarles que seré yo quien cubra todas las partidas económicas de este evento. Sin mencionar que os estoy ahorrando el asunto de la dote, que ya es bastante consideración por mi parte.

Por el amor de Dios, Lorenzo —interviene tu madre—, sabes perfectamente que el dinero no es ningún inconveniente para la familia. No hace falta esa exhibición constante de poder adquisitivo.

El capitán, sin embargo, no se inmuta.
El evento se hará exactamente como yo digo. Y en cuanto al servicio del palacio, te recuerdo que tiene amplia experiencia en organizar actos de esta magnitud. No veo por qué habría de surgir ningún problema logístico.

Tu madre intenta mantener la calma, aunque ya resulta evidente su exasperación.
Lorenzo, por favor, recapacita. No tiene sentido tomar decisiones tan importantes sin consenso.

La Promesa', avance del capítulo 726 del viernes 27 de noviembre de 2025

Pero él la corta con gesto brusco.
No me hagas perder más el tiempo. Mi decisión es firme e inamovible.

—Entonces no insisto —responde ella, resignándose, aunque su mirada deja claro que no va a permitir que esto quede así.

Tú, confundida y dolida, miras a tu madre.
—Ya ve que el capitán ha sellado un pacto consigo mismo —dices, con ironía amarga.
Ella solo asiente, sabiendo que la lucha no ha terminado, pero que por ahora no hay nada más que discutir.

Mientras tanto, Lorenzo permanece allí, erguido, satisfecho, convencido de que su palabra es ley. Pero lo que él no comprende es que cada imposición suya alimenta una resistencia silenciosa; que cada decisión unilateral crea grietas en la estructura que cree dominar; que cada gesto autoritario despierta en quienes lo rodean una mezcla de desconfianza y determinación que tarde o temprano acabará estallando.

Tu madre te toma la mano, como queriendo decirte sin palabras que no estás sola en esto. Que aunque él crea tener el control absoluto, ella sigue ahí, firme como siempre. Y tú, aun sintiéndote atrapada entre expectativas ajenas, comienzas a despertar algo que no sabías que tenías: una chispa de rebeldía, un deseo de recuperar tu voz, de impedir que tu vida se convierta en un espectáculo al servicio de otros.

El banquete podrá ser como Lorenzo diga, por ahora. Podrá llenar los jardines de mesas, luces, flores y cientos de invitados que apenas conozcáis. Pero la verdad que late detrás de esa fachada es otra: una verdad que pronto quedará al descubierto, porque nadie puede mantener para siempre una apariencia de poder cuando la voluntad de los demás comienza a quebrarse.

Y aunque él no lo note todavía, ese momento se acerca.