LA PROMESA – Antes de morir, Leocadia confiesa un secreto impactante que involucra a Jana Avance hoy

En los próximos capítulos de La Promesa

Prepárense porque lo que viene en los próximos capítulos de La Promesa promete ser de infarto. Leocadia, la mujer que todos conocemos por su astucia y maldad, está planeando otra de sus intrigas para eliminar a un heredero de los Luján. Pero esta vez irá mucho más allá: su objetivo será Manuel y su avión, recién terminado y listo para volar. Leocadia no dudará en amenazar a Enora, presionándola para que sabotee las piezas del motor y así provocar un accidente en el primer vuelo. Sin embargo, la villana subestima por completo la situación, y el plan saldrá terriblemente mal: quien terminará pagando las consecuencias será la propia Leocadia. Su final será trágico e inesperado, y antes de cerrar los ojos, revelará un secreto que sacudirá a todos: confesará la verdad sobre Hann, un detalle que cambiará para siempre la historia y dejará al palacio en shock.

Durante semanas, Leocadia mantendrá un silencio inquietante. Pero no será un silencio de reflexión ni de arrepentimiento: será el silencio de alguien que observa, analiza y calcula cada movimiento de Alonso, el marqués. Cada gesto, cada suspiro, cada debilidad emocional que perciba desde la pérdida de su esposa será cuidadosamente estudiado. Leocadia verá a Alonso vulnerable, cansado, falto de afecto y esa será su oportunidad de oro para alcanzar su objetivo: convertirse en la nueva marquesa de Luján.

Su acercamiento será sutil al principio. Con gestos delicados y palabras suaves, empezará a tender su red: “¿Ha descansado, señor?”, preguntará con una mano ligeramente apoyada en su brazo. Alonso responderá con una sonrisa cansada. Ella continuará con pequeñas caricias y comentarios sobre la soledad y las dificultades de la vida, logrando que el marqués, exhausto y emocionalmente débil, comience a aceptar su presencia. No es confianza plena, pero la compañía pesa, especialmente por las noches.

La Promesa - Leocadia, dispuesta a volver a matar

Después de unos días, Leocadia entrará en el despacho de Alonso tras una larga jornada de reuniones. Con pasos lentos y cuidadosos, susurrará: “Parece destrozado, señor, déjeme cuidarle un poco”. Alonso, por un instante, permitirá el contacto, y ese será el momento en que su plan comenzará a evolucionar. Su acercamiento será diario, más profundo, con conversaciones largas tras la cena, paseos por el jardín y confidencias que Alonso jamás habría compartido con nadie. Poco a poco, la manipulación de Leocadia se volverá más íntima y calculada, con la paciencia de quien espera el momento exacto para dar el golpe final.

Finalmente llegará la noche decisiva. Alonso entrará en su habitación y Leocadia lo seguirá unos minutos después, trayendo un vaso de vino como pretexto. Él aceptará el vaso pero no lo beberá, rendido por el cansancio. La tensión será palpable: Alonso tocará su rostro, movido por la necesidad de afecto y compañía, y Leocadia, con una sonrisa calculada, parecerá corresponder. Pero justo cuando él intenta un beso y acercarse más, ella se apartará con delicadeza y pronunciará unas palabras llenas de falsa pureza: “No puedo. No así. Solo podría entregarme si fuera su esposa”.

El marqués quedará perplejo, dividido entre el deseo y la emoción de sentirse nuevamente acompañado. Leocadia continuará con su relato, tocando sus debilidades emocionales: hablará de cómo siempre fue vista como una intrusa, como alguien inferior, y cómo podría ser la mujer que él merece, no por interés, sino por amor. La tensión llegará al máximo, hasta que finalmente Alonso, movido por la mezcla de soledad y confianza, hará la pregunta que Leocadia había esperado durante semanas: “Leocadia, ¿quieres casarte conmigo?”. La respuesta será un sí triunfante, y la villana sentirá que ha alcanzado la cima de su ambición.

Pero la alegría será breve, porque al día siguiente Alonso llamará a Manuel para informarle sobre la boda. La reacción de Manuel será inmediata: incredulidad y enojo, incapaz de aceptar que su padre considere sustituir a Catalina por Leocadia mientras aún no se sabe nada de su paradero. “Padre, esto es una locura”, dirá, y Alonso intentará justificar su decisión, alegando que Leocadia ha sido un apoyo. Manuel explotará: “¡Apoyo! Ella manipula todo en este palacio, controla cada movimiento y ahora quiere ocupar el lugar de Catalina”. La tensión entre padre e hijo marcará un enfrentamiento dramático, con un silencio tan pesado que se sentirá como si el aire mismo estuviera cargado de electricidad.

Leocadia, mientras tanto, seguirá tejiendo sus planes más oscuros. Al observar la influencia que Manuel intenta ejercer sobre Alonso, la villana decide actuar de manera más directa y peligrosa. Llamará a Enora a su habitación bajo la excusa de pedir ayuda con unas telas. La joven, sin sospechar lo que se avecina, entrará en un ambiente tenso y casi amenazante. Leocadia le revelará que conoce secretos sobre su padre y que si no colabora con ella, expondrá todo y arruinará su vida. Su misión será sabotear el avión de Manuel. Enora, horrorizada, se negará: no puede dañar a quien siempre la ha tratado bien. Leocadia la amenazará, implacable: si no lo hace, su padre pagará caro.

La Promesa: Leocadia mató a Jana ¡pero también a Carmen y Dolores!

A pesar del miedo, Enora se mantendrá firme. No puede participar en la traición. Guardará el frasco con el líquido que debería sabotear el avión y, con determinación, lo devolverá a su lugar. Al entrar de nuevo en la habitación de Leocadia, le dirá con firmeza: “No lo hice. No voy a lastimar a Manuel”. La villana quedará momentáneamente inmóvil, y luego, con furia contenida, decidirá actuar por sí misma. Preparará un té especial destinado a dejar a Manuel inconsciente, suficiente para causar un accidente, pero el destino le jugará una mala pasada.

Mientras lleva la bandeja con el té, tropezará con el vestido y, al intentar salvar la taza, el líquido acabará en su propia garganta. La respiración de Leocadia se volverá irregular, su cuerpo pesado y sin fuerzas. Caerá de rodillas, intentando levantarse sin éxito. Manuel, que venía a hablar con ella sobre asuntos del palacio, la encontrará así. Alarmado, la ayudará, y Leocadia, con sus últimos alientos, pronunciará la frase que cambiará todo: “Yo le quité la vida a Hann y lo haría de nuevo”. Sus ojos se cerrarán lentamente, y su cuerpo caerá sin fuerzas, dejando a Manuel en estado de shock, paralizado y con el corazón destrozado.

La revelación final de Leocadia destapará una mentira construida con crueldad desde el atentado contra Hann. La verdad saldrá a la luz y marcará un antes y un después en la historia del palacio, mientras todos los personajes deberán enfrentarse a las consecuencias de los oscuros planes de la villana.

En resumen, los próximos capítulos prometen ser intensos: muerte, secretos, traiciones y enfrentamientos que sacudirán los cimientos de La Promesa. La astucia y la maldad de Leocadia llegarán a su límite, pero su final será tan inesperado como dramático, dejando a los protagonistas y al palacio entero en un estado de conmoción y tensión absoluta.