La Promesa – Avance del capítulo 726: Carlo Castejón irrumpe y cambia el destino de María

Carlo Castejón irrumpe y cambia el destino de María

En el capítulo 727 de La Promesa, que debutará este 1 de diciembre, los cimientos del palacio están destinados a estremecerse por completo. Tras días dominados por la tensión entre Curro y un Lorenzo que muestra un rostro cada vez más oscuro, la historia toma un giro inesperado con la llegada de dos nuevos criados. Entre ellos se encuentra el hombre cuyo regreso está destinado a romper la aparente tranquilidad de María: Carlo Castejón, el padre del hijo que lleva en el vientre.

Mientras los preparativos para la boda entre Ángela y Lorenzo avanzan con la fuerza de una marea inevitable —incluso ante el miedo visible de la muchacha y la distante frialdad de Leocadia—, el servicio se ve sobrepasado. Simona intenta convertir el caos en una oportunidad para que Lope recupere su antiguo puesto en la cocina; Vera planea utilizar a Petra para destapar la identidad de Madame Cocotte; y Curro, derrotado por su incapacidad de enfrentarse solo a Lorenzo, decide confiar en Pía para intentar salvar a Ángela.

En otra parte de la finca, Martina y Jacobo se sumergen en una deriva emocional cada vez más marcada por la distancia y el hielo, mientras un enfrentamiento entre Adriano y Jacobo revela tensiones soterradas dentro de la familia Luján. Y en medio de este torbellino, María se prepara para afrontar la conversación que más teme: decirle a Carlo, recién incorporado al servicio, que va a ser padre.

Con la llegada de Carlo, el equilibrio del palacio comienza a inclinarse. Hay secretos a punto de estallar y una boda que podría convertirse en una trampa mortal. La sensación en el ambiente es clara: La Promesa entra en una fase de tensión máxima.

El amanecer del lunes cae sobre la finca como un manto pesado. Parece que el cielo arrastra todavía la sombra emocional del duelo fallido entre Curro y Lorenzo. Nada ha vuelto a su sitio desde aquella noche en el bosque, cuando el joven no fue capaz de apretar el gatillo ante su padrastro. Las campanas anuncian un nuevo día, las cocinas retoman su bullicio y los pasillos se llenan de pasos apresurados. Pero la casa entera sabe que los preparativos de la boda no anticipan una celebración, sino un destino oscuro.

La Promesa, avance del capítulo de hoy: Ángela, destrozada tras su  conversación con Leocadia

En el ala del servicio, Pía avanza por el pasillo con un montón de sábanas en brazos, aunque su mente está muy lejos de las tareas domésticas. Cada rincón le recuerda la confesión de Curro la noche anterior: su voz rota, su incapacidad para disparar, el miedo que lo atenazó. Ella sabe que Lorenzo ha salido fortalecido de este enfrentamiento y que su empeño por atrapar a Ángela será ahora más férreo.

Al llegar al rellano escucha voces procedentes de la entrada principal. Desde la barandilla, ve a Cristóbal dando instrucciones a los recién llegados: Felipe Hernández, correcto y modesto, y Carlo Castejón, cuyo nombre provoca en Pía un escalofrío inexplicable. Algo en su presencia le advierte que su llegada traerá cambios decisivos.

En la cocina, el aroma a pan caliente se mezcla con la tensión general. Simona, siempre inflexible, coordina el trabajo con energía militar. Lope, relegado a labores menores, pica verduras en silencio, cargando con su propia frustración. Simona, consciente de su talento desperdiciado, lo llama aparte para explicarle que la boda puede ser la oportunidad que necesita para recuperar su lugar. Para ello, solo debe estar preparado para brillar cuando llegue el momento.

En una habitación cerrada, Ángela lucha por dominar su miedo. Sigue llevando su vestido de doncella, con las manos entrelazadas y el terror pintado en la mirada. El recuerdo de Lorenzo, con su sonrisa amenazante, la persigue. Leocadia irrumpe en el cuarto con su severidad habitual, insistiendo en que su hija debería sentirse afortunada por casarse con un hombre del rango de Lorenzo. Pero Ángela, rota, apenas puede contener la certeza de que ese matrimonio será su condena.

Curro, mientras tanto, cruza el jardín con paso agitado. El peso de su fracaso lo aplasta, pero la idea de ver a Ángela obligada a casarse lo impulsa a actuar. Admite para sí que necesita ayuda, y piensa en Pía, la única capaz de maniobrar entre las sombras del palacio.

En el salón principal, Martina y Jacobo sostienen otra clase de guerra silenciosa. La frialdad entre ellos se ha vuelto insoportable. Cuando Adriano entra a discutir asuntos de tierras con Jacobo, aflora una pugna profunda por el poder, que revela grietas morales y familiares que amenazan con romper la casa desde dentro.

Mientras tanto, en los pasillos del servicio, Vera sigue el rastro de Madame Cocotte. Está convencida de que Petra posee la clave y, con cautela, intenta sonsacarle información. Petra, siempre impenetrable, responde con evasivas, aunque su incomodidad delata que sabe más de lo que admite.

En la habitación de las doncellas, María permanece sentada en la cama, acariciando su vientre. Samuel aparece en la puerta con el alma encogida. Intenta convencerla de que no revele la verdad a Carlo, ofreciéndose incluso a formar parte de la vida del niño. Pero María insiste en que no puede permitir que su hijo nazca bajo una mentira.

Avance de 'La Promesa', capítulo de hoy, viernes 8 de agosto: Martina  recurre a Ángela por su parte del palacio | Series

Los golpes en la puerta anuncian el momento que más temía: Cristóbal la llama para presentar a los recién llegados. El corazón de María late con fuerza cuando ve a Carlo, de pie junto a Felipe. Carlo intenta mantenerse sereno, pero al verla siente cómo el pasado se le viene encima. Cristóbal les pide que se presenten, ajeno a la tensión entre ambos.

María, incapaz de sostener por más tiempo el silencio, confirma que se conocen. Carlo, con una determinación inesperada, revela la verdad de golpe: es el padre del hijo que ella espera. El pasillo queda mudo. Felipe se sorprende, Cristóbal queda desconcertado y Petra, desde las sombras, detecta de inmediato que acaba de nacer un nuevo escándalo digno de ser narrado.

María, pese al temblor, afirma la verdad. Lleva demasiado tiempo cargando ese secreto sola y siente que, al pronunciarlo en voz alta, algo en su interior se alivia y se rompe al mismo tiempo.

En ese instante, las campanas vuelven a repicar. No celebran nada. Son un presagio. Porque mientras Lorenzo afila sus intenciones, Curro busca aliados, Vera se acerca peligrosamente a la verdad, Martina capta que la corrupción está más cerca de lo que creía, y María enfrenta por fin al hombre que marcó su destino, la recta final se activa.

En La Promesa, ningún secreto puede permanecer oculto para siempre.