LA PROMESA AVANCES – ¡TRAICIÓN INESPERADA! ADRIANO DESCUBRE LAS CARTAS FALSAS DE MARTINA!

⚠️ Spoiler: La promesa avances. ⚠️

El silencio que envolvía a La Promesa parecía un tenue velo a punto de desgarrarse ante la tormenta que se avecinaba. Y cuando finalmente estalló, lo hizo con una fuerza devastadora en el corazón de la hacienda, arrasando con todo lo que hasta entonces se daba por seguro. Una verdad ocultada durante años terminó emergiendo como un huracán, dejando tras de sí un amargo rastro de traiciones y dolor.

Adriano, con la mirada encendida por la desilusión, descubrió al fin el engaño de Martina. Las cartas de Catalina, que tanto lo habían reconfortado, no eran más que una farsa cuidadosamente elaborada para apaciguar su pena. Ese frágil castillo de mentiras se vino abajo de golpe, sepultando bajo sus restos la confianza que había sostenido su relación. Lo que siguió fue una discusión desgarradora, un choque de acusaciones y lágrimas que levantó un muro infranqueable entre ambos. Adriano, herido en su orgullo y en su alma, se marchó dejando a Martina sola con el peso de su propia falta.

El conflicto no quedó limitado a su habitación. Jacobo y Alonso, al descubrir la falsificación, enfrentaron también a Martina. Sus palabras, afiladas como cuchillas, profundizaron aún más en la desesperación de la joven. La que antes se mostraba decidida y valiente apareció ahora frágil, perdida en un mar de remordimientos que la superaba.

Mientras sus certezas se desmoronaban, otra pareja luchaba en secreto contra las circunstancias para cumplir su sueño de amor. Ángela y Curro, obligados a callar lo que sienten, continuaban hilando los preparativos de su boda clandestina, un enlace que debía unirlos para siempre lejos de las miradas ajenas. Pero sobre ellos planeaba la sombra de Liocadia y sus oscuros planes, una amenaza constante que podía convertir su ilusión en una amarga pesadilla.

La Promesa: Avance semanal del 17 al 21 de noviembre

En las cocinas, el ambiente estaba cargado de tensión. El inesperado malestar de María Fernández tenía a todos inquietos. Aquel misterio se sumaba al enigma más liviano pero igualmente intrigante de Madame Cocot, la esquiva ladrona de recetas. Lope, Simona y Candela estaban decididos a desenmascararla, y su plan estaba listo para ponerse en marcha.

Pero La Promesa es un lugar donde nada permanece firme. En ese laberinto de secretos y pasiones, cualquier certeza puede desvanecerse en cuestión de segundos. Y mientras las vidas de sus habitantes se entrelazaban en una red cada vez más densa de engaños y emociones, una nueva amenaza asomaba en el horizonte, preparada para sacudir nuevamente la frágil estabilidad de la hacienda. Lo que Adriano descubrió no era más que la primera ficha de un dominó que pronto se desplomaría arrastrándolo todo.

La distancia entre él y Martina se convirtió en una herida abierta, difícil de cerrar. La traición que sentía seguía ardiendo, alimentada por la decepción de una confianza rota. Jacobo y Alonso, en su intento de intervenir, no hicieron sino intensificar el sufrimiento. Sus reproches caían sobre Martina como una lluvia fría, aislándola aún más. Su prometido Jacobo, que antes la apoyaba sin reservas, ahora la miraba con recelo. Alonso tampoco ocultaba su desencanto.

La fiesta del duque de Carvajal y Cifuentes, destinada a reforzar la unión de ambas familias, terminó siendo una oportunidad desperdiciada. Los intentos por convencer a Adriano de asistir chocaron contra su impenetrable silencio. Demasiado herido para fingir normalidad, se encerró en sí mismo, apagando toda esperanza de reconciliación.

Mientras una pareja se quebraba, otra se preparaba para sellar su destino en secreto. Ángela y Curro, con el apoyo de Liocadia y Jacobo, organizaban su enlace clandestino. La empresa era arriesgada: cada paso debía ser calculado, cada gesto medido. El miedo los acompañaba constantemente, pero el deseo de vivir su amor era más fuerte que cualquier riesgo. Su separación temporal era un sacrificio necesario para mantener el secreto. Curro, además, sufría el chantaje de Liocadia, que amenazaba con expulsarlo de la hacienda cuando la boda se consumara. Vivía atrapado entre la angustia y la incertidumbre, aferrándose a su amor por Ángela como único consuelo.

En el hangar, una nueva crisis se gestaba. Manuel, Enora y Toño encontraron fallos graves en las piezas suministradas por don Luis. Un problema técnico que podía acabar en tragedia, poniendo en juego tanto el proyecto como la vida de los futuros pilotos. Alonso, al conocer los hechos, quiso cancelar de inmediato el acuerdo. Pero Manuel, testarudo, veía en ese proyecto su posibilidad de redimirse. Decidió darle otra oportunidad a don Luis, una decisión que podría costarle caro.

Avance de 'La Promesa' del miércoles 19 de noviembre

Como si fuera poco, la llegada de una carta de Pedro Farré abrió una vieja herida en la relación entre Manuel y Enora. El contenido era desconocido, pero el gesto tenso y el silencio de ella apuntaban a un secreto oscuro, tal vez una traición que amenazaba con pulverizar la confianza que habían construido. Las preguntas se acumulaban en la mente de Manuel, corroído por la duda.

Las tensiones no se limitaban al aire de la hacienda. En las cocinas, el malestar de María Fernández se convirtió en foco de preocupación. Su repentina debilidad despertó rumores y sospechas. Nadie sabía si se trataba de un malestar pasajero o de algo mucho más serio.

La designación de Teresa como nueva gobernanta añadió combustible al ambiente ya inflamado. La mayoría del personal lo celebró, valorando su compromiso y capacidad, pero Petra no consiguió disimular su enojo. Humillada por haber sido sustituida, descargaba su resentimiento en Teresa, haciéndole la convivencia insoportable. Pero Teresa, lejos de ser frágil, demostró tener una fuerza interior inesperada. Respaldada por sus compañeros y por los marqueses, estaba dispuesta a defender su nuevo puesto sin dejarse doblegar.

Y mientras las tensiones entre ambas crecían, el misterio de Madame Cocot seguía sin resolverse. Las recetas continuaban apareciendo firmadas con su pseudónimo, y el director del periódico insistía en publicarlas. Simona y Candela, desesperadas, contaban con la ayuda de Lope, quien había elaborado una trampa con la esperanza de revelar, de una vez por todas, la identidad de la impostora.

La Promesa seguía siendo un espacio donde cada sombra ocultaba un secreto y cada acción podía desencadenar un desastre. La pregunta ya no era si estallaría un nuevo conflicto, sino cuándo… y a quién arrastraría consigo.