La Promesa – LA FURIA DE CURRO EXPLOTA! El Joven GOLPEA al Capitán Lorenzo por Insultar a Jana
La tensión entre Curro y el Capitán Lorenzo alcanza su límite cuando este último decide cruzar la línea definitiva. El desprecio acumulado durante años, la humillación de haber sido reducido a lacayo y las provocaciones constantes del Capitán ya habían dejado a Curro al borde del colapso. Pero todo se derrumba en el instante en que Lorenzo se atreve a mencionar a Eugenia —la mujer que lo crió— y a Jana, su hermana fallecida. Con ese comentario envenenado, el Capitán desata una furia que Curro ya no puede contener.
El joven, ciego por la rabia, lanza un puñetazo directo a la mandíbula del hombre que lo atormentó toda su vida.
Ese golpe, que por un segundo parece una liberación, es en realidad la chispa que enciende una tragedia minuciosamente calculada por Lorenzo. El Capitán, herido en lo que más valora —su orgullo militar—, no se conforma con una represalia física. Su objetivo es destruir a Curro desde dentro. Y encuentra la mejor arma donde más duele: Ángela, el amor secreto del joven.
Mientras Curro y Ángela ultiman su plan de fuga a Suiza, ignorando que el peligro ya se cierne sobre ellos, Lorenzo pone en marcha una estrategia cruel. Secuestra a la muchacha sin pedir rescate alguno. Su exigencia no es económica, sino social. Leocadia, madre de Ángela, queda atrapada en un chantaje despiadado: para “limpiar” el honor de su hija, supuestamente comprometido tras desaparecer toda una noche, deberá entregarla en matrimonio al propio Lorenzo.
El destino de Ángela queda así sellado en una red de apariencias y manipulaciones, mientras Curro se enfrenta al eco devastador de su propia acción: aquel puñetazo que debía ser justicia se ha convertido en la causa de su peor pesadilla.
Parte I – El Estallido
El enfrentamiento empieza como otros tantos: con Lorenzo examinando a Curro desde su butaca, disfrutando de su humillación diaria. El joven, convertido en criado por un giro cruel del destino, intenta mantener la calma mientras sirve al hombre que le destrozó la infancia.
Pero Lorenzo, siempre dispuesto a hurgar en las heridas ajenas, decide provocar. Se burla de su condición, de su linaje, de su presencia. Y cuando Curro se atreve a mostrar un mínimo de firmeza, el Capitán lanza el comentario que quiebra todo equilibrio: insinúa que Eugenia había perdido la cordura… como si Curro fuera a repetir su destino.
Ese nombre, dicho con desprecio, destruye la última contención del joven. Cuando añade también el de Jana —la hermana asesinada cuya muerte aún oculta oscuros secretos—, la rabia contenida durante años finalmente explota.
El puñetazo es brutal, directo, liberador y aterrador al mismo tiempo.
El salón queda sumido en un silencio irreal mientras Lorenzo, sorprendido y humillado, palpa la sangre en su labio. En su mirada nace una furia fría, calculadora. No grita, no responde con otro golpe. Planea.
La llegada inesperada de Ángela interrumpe la inminente violencia física, pero solo para empeorar las cosas. La mirada aterrorizada de la joven le revela a Lorenzo exactamente dónde debe atacar para arruinar a Curro.
Parte II – La Venganza del Capitán
Lejos de reaccionar con impulsividad, Lorenzo se encierra en su estudio para elaborar su represalia con precisión quirúrgica. No pretende matar a Curro ni limitarse a castigarlo físicamente. Quiere destruir aquello que el muchacho ama, aquello que lo convierte en un hombre con esperanza.
Y eso es Ángela.
El Capitán reflexiona: Eugenia y Jana ya están muertas, así que son intocables. Pero Ángela… ella es vulnerable, estratégica y, sobre todo, esencial para el sueño de libertad de Curro.
Con una frialdad escalofriante, Lorenzo decide que el golpe más certero será arrebatarle a Curro la posibilidad de un futuro con la joven. Secuestrarla es solo el primer paso.
Parte III – El Rapto y el Pánico
La desaparición de Ángela provoca un caos absoluto en La Promesa. Los criados buscan por todos los rincones y Leocadia se derrumba por completo. La mujer, obsesionada con las apariencias, queda paralizada por el terror al escándalo y al mismo tiempo por el miedo real a perder a su hija.
Curro, al escuchar la noticia, siente que el alma se le desgarra. Instintivamente culpa a Lorenzo y lo enfrenta, pero el Capitán lo recibe con su habitual elegancia cruel y niega cualquier vínculo con el secuestro. Esa calma fingida hace dudar incluso a Curro, que sale del comedor trastornado, temiendo que quizá se equivoca.
Pero Lorenzo no piensa negociar con Curro. Él necesita otra víctima: Leocadia.
Cuando la encuentra devastada en los jardines, el Capitán revela la verdad sin rodeos: sí, tiene a Ángela. Y sí, está dispuesta a devolvérsela… a un precio. No busca dinero. Busca algo más poderoso: el control total de la reputación de la joven.
Le dice que, para evitar la deshonra, solo existe una solución “honorable”: casarse con ella.
La propuesta golpea a Leocadia como un mazazo. Pero Lorenzo conoce sus debilidades: el qué dirán, la posición social, la necesidad de mantener intacta la pureza de su hija. Le ofrece dos opciones: aceptar el matrimonio o arriesgarse a ver a Ángela marcada para siempre por la deshonra.
La madre, atrapada entre el miedo y el chantaje, acaba cediendo.
Parte IV – La Caída Final
Ángela regresa horas después, exhausta, deshecha y profundamente afectada. Su silencio y su mirada vacía son más reveladores que cualquier palabra. Curro corre hacia ella, desesperado por abrazarla, pero Leocadia lo detiene con una frialdad que lo deja helado.
Le prohíbe acercarse a su hija… para siempre.
Entonces Lorenzo aparece, impecable, sereno y victorioso. Anuncia con tono solemne que, para proteger la reputación de Ángela tras su desaparición, él mismo se casará con ella.
Curro, horrorizado, busca la mirada de la joven, pero ella solo llora en silencio, incapaz de luchar contra la maquinaria que la ha atrapado.
En ese instante, Curro comprende la magnitud del desastre. El puñetazo que creía necesario para defender el honor de su madre y de Jana no hizo más que darle a Lorenzo la excusa perfecta para arruinar su vida.
El plan de fuga, el amor, la esperanza de un futuro juntos… todo ha caído en manos del Capitán.
Lorenzo, con su orgullo reparado y su poder reafirmado, ha dado jaque mate.