LA PROMESA – Lorenzo descubre la boda secreta y Leocadia recibe el peor castigo de la serie AVANCE
Y en los próximos capítulos de la serie
En los próximos episodios de “La promesa”, Lorenzo finalmente tomará una decisión que cambiará el curso de la historia. Tras descubrir el plan secreto de Leocadia para casar a Ángela con Beltrán durante la fiesta del duque Lisandro, el joven se sentirá traicionado y fuera de sí. La ira lo dominará y, delante de todos los invitados, revelará la verdadera identidad de Leocadia. La villana recibirá así un castigo inesperado y definitivo: Alonso, decepcionado por las acciones de la mujer, exigirá que recoja todas sus pertenencias y abandone inmediatamente el palacio. Sin embargo, antes de marcharse, Leocadia guardará un último secreto que provocará un giro sorprendente en la serie, dejando a todos en suspenso.
Todo comenzará en el momento exacto en que Lorenzo entre al salón de Lisandro, justo cuando Ángela y Beltrán intentaban ejecutar su boda secreta. La música se detendrá, los invitados se volverán hacia la entrada y el duque fruncirá el ceño, irritado. Para Ángela, el impacto será devastador: el plan que había preparado para casarse en secreto quedará arruinado al instante. Beltrán intentará consolarla discretamente, pero la joven apenas podrá respirar; sus ojos buscarán a Leocadia y la expresión de su madre confirmará la pesadilla: todo estaba perdido.
Tras la interrupción, mientras los murmullos se multiplican en el salón, Leocadia arrastrará a Lorenzo hacia un pasillo aislado. La puerta se cerrará detrás de ellos, y con un hilo de voz cargado de odio, preguntará furiosa: “¿Qué crees que estás haciendo?”. Lorenzo, sin retroceder, avanzará despacio, con una mirada calculadora, y le dirá: “Arruiné tus planes. No soy tonto, Leocadia. Esto es solo el comienzo”. La mujer palidecerá, desconcertada ante la seguridad y la amenaza implícita en la voz de Lorenzo.

El capitán lo confrontará sobre la boda de Ángela y cómo ella había intentado apresurar todo para mantener el control del palacio. Leocadia intentará interrumpir, pero Lorenzo seguirá firme: Ángela se casará con él al día siguiente, sin excusas ni desviaciones. La villana, con los ojos entrecerrados y el control escapándose entre sus dedos, intentará resistirse: “¡Estás loco! Ángela no te quiere. Ya lo dejé todo encaminado con Beltrán”. Pero Lorenzo, con voz baja y firme, dejará claro que no le importa lo que haya planeado: su boda con Ángela se celebrará.
Cuando Leocadia intente desafiarlo, Lorenzo revelará que planea contar todo a Alonso, desarmando a la mujer por completo. La amenaza y la determinación de Lorenzo provocarán que Leocadia sienta miedo, impotencia y odio al mismo tiempo. Él declarará que preferiría autodestruirse antes que permitir que ella triunfara, asegurando que si él no tiene a Ángela, entonces nadie más la tendrá. La tensión será tan intensa que el silencio aplastará las paredes del pasillo.
Leocadia, aún intentando mantener la compostura, terminará aceptando de manera temblorosa la boda, comprendiendo que Lorenzo tiene el control absoluto. El capitán saldrá del pasillo como quien ha ganado una batalla silenciosa, dejando a Leocadia inmóvil, humillada y derrotada. Horas más tarde, la villana regresará al salón, con el rostro impecable, ocultando la derrota que había sentido momentos antes. Ángela, al otro lado de la fiesta, la observará sin saber que su destino había sido decidido sin su consentimiento. Beltrán, con delicadeza, intentará explicarle que pueden reorganizar la boda al día siguiente, pero la joven apenas podrá forzar una sonrisa.
Esa misma noche, Leocadia llamará a Ángela a su cuarto y, con la habitual manipulación, le anunciará que su boda será al día siguiente, pero con Lorenzo. La joven entrará desconfiada, horrorizada ante la noticia: no es la boda que había planeado, no es con Beltrán, sino con alguien que considera cruel. Curro, escuchando desde el pasillo, comprenderá inmediatamente la gravedad de la situación y sentirá que Ángela corre un peligro inminente. Su amor y preocupación lo impulsarán a actuar sin pensar en las consecuencias ni en las jerarquías.
Curro avanzará por el pasillo hacia el cuarto de Lorenzo, decidido a impedir que la boda ocurra bajo coacción. Al abrir la puerta con fuerza, Lorenzo se girará sorprendido, pero no dudará. Curro lo enfrentará, cuestionando cómo puede obligar a una joven a casarse y recordándole que Ángela no lo ama. Lorenzo responderá con crueldad, intentando humillar a Curro, recordándole su lugar como criado y despojándolo de cualquier autoridad. Pero esta vez, Curro no cederá. Su determinación y amor por Ángela lo harán mantenerse firme, y con un impulso de valentía, dará un puñetazo directo al rostro de Lorenzo.
El impacto será contundente: Lorenzo retrocederá, golpeando una mesa y derribando un candelabro, mientras Curro avanza nuevamente. Antes de que otro enfrentamiento ocurra, Alonso irrumpirá en el pasillo, deteniendo la escena. El marqués quedará atónito, viendo a Lorenzo sangrando y a Curro con los puños apretados, mientras la habitación se encuentra completamente revuelta. Alonso exigirá explicaciones, y Lorenzo, fingiendo ser víctima, acusará a Curro de agresión y pedirá su expulsión inmediata del palacio.
Curro, herido en su orgullo y con el corazón acelerado, obedecerá las órdenes de Alonso, caminando hacia su cuarto mientras Lorenzo observa con satisfacción, como si hubiera ganado la batalla. Alonso, aunque preocupado, no podrá intervenir en ese momento. Curro se sentará en su habitación, sintiéndose derrotado, creyendo que todo estaba perdido y que Ángela estaba fuera de su alcance.
Pero Leocadia aparecerá en su cuarto poco después, con rostro pálido y expresión seria. Entregará a Curro un bulto con dinero y le pedirá que lleve a Ángela lejos del palacio, lejos de Lorenzo. La mujer confiesa que ha perdido el control, que Lorenzo está fuera de sí y que Ángela corre peligro si permanece allí. Curro, aunque impactado, entiende que es su responsabilidad protegerla y acepta la misión.
En la madrugada, bajo la luz tenue de los faroles, Curro espera escondido cerca del establo, sosteniendo el dinero y vigilando los alrededores con ansiedad. Ángela aparecerá, cubierta con un chal, y juntos avanzarán por la puerta trasera, escapando por el camino oscuro. La tensión y el peligro los acompañan, pero finalmente lograrán huir, dejando atrás el caos del palacio.
A la mañana siguiente, el palacio despierta entre gritos y confusión. Lorenzo, fuera de sí, destruye documentos y muebles mientras clama que Ángela se ha fugado. Los criados se esconden aterrorizados y Alonso llega intentando comprender la situación. Lorenzo señala a Leocadia, acusándola de planear todo para apoderarse del palacio, y la mujer queda paralizada ante la furia de todos. Alonso, con autoridad, ordena que Leocadia recoja sus cosas y abandone el palacio inmediatamente, imponiendo un castigo devastador y humillante delante de todos.
Las escenas muestran que la estrategia de Lorenzo, la intervención valiente de Curro y la desesperación de Ángela y Leocadia transformarán radicalmente los acontecimientos de la serie, creando un giro dramático que mantendrá a todos los espectadores al borde del asiento. El castigo de Leocadia, su pérdida de control y la fuga de Ángela consolidan un capítulo lleno de tensión, emoción y consecuencias inesperadas, dejando abierta la intriga sobre qué sucederá después.