La Promesa: Manuel indaga sobre don Lisandro La Promesa 723 | RTVE Series

Spoiler: Don Luis, tengo que darle las gracias

Don Luis llegó nuevamente a la reunión y se mostró dispuesto a colaborar. A pesar de la formalidad, se dejó entrever que la relación entre las dos partes podría ser clave para el futuro, ya que su empresa estaba relativamente cerca de la fábrica de Don Manuel y se prevía una asociación prometedora. Sin embargo, antes de avanzar, Don Manuel dejó claro que la sinceridad mutua era esencial para que la colaboración fuera exitosa.

La conversación pronto se centró en los detalles de la relación entre el duque de Carvajari y Fuentes y la familia de Don Manuel, un tema que parecía cargar con tensiones no resueltas. Aunque ambos apellidos eran de alcurnia y el duque tenía conexiones cercanas con la realeza, había aspectos complicados en su historia. Se mencionó que el hijo de don Lisandro, una figura relevante en el círculo del duque, tuvo un romance con la prima de Don Manuel, un romance que casi terminó en matrimonio antes de que él la repudiara, lo que dejó cicatrices en la familia.

Don Luis, al parecer ajeno a esta situación personal, se mostró sorprendido. Su ocupada agenda no le permitió conocer los detalles de estos “ecos de sociedad”, como los llamó Don Manuel. Sin embargo, lo que realmente perturbó a Don Manuel fue descubrir que el duque, su socio, tenía vínculos que ni él ni su familia conocían. Esta omisión de información generó dudas sobre la transparencia de la relación.

A pesar de la sorpresa de Don Luis, Don Manuel no dudó en aclarar que no había conflicto alguno con el duque, aunque reconoció que las conexiones entre ambas familias eran, en efecto, “peculiares”. Sin embargo, prefirió no entrar en demasiados detalles personales sobre la relación y pidió que la conversación se centrara en los negocios.

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Don Manuel estaba particularmente interesado en saber más sobre cómo el duque había adquirido parte de su empresa, pero no solo desde un punto de vista general, sino desde la perspectiva personal de Don Luis. La respuesta fue sincera: la compra de su empresa por parte del duque había sido una completa sorpresa. En el momento de la negociación, Don Luis no sabía quién era en realidad el duque, solo conocía a un emisario enviado por él. Fue más tarde cuando descubrió la identidad del duque de Carvajari y Fuentes y sus conexiones con la casa real, lo cual lo dejó perplejo.

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El asunto pasó luego a la colaboración entre las dos empresas. Don Luis explicó cómo la posibilidad de trabajar con ellos surgió de una recomendación de Nazario, quien era conocido por su relación con Enora, sobrina de Don Manuel. Fue a través de Nazario que se enteró de lo que buscaba Don Manuel y se puso en contacto con Enora, quien le reveló los detalles del proyecto.

A lo largo de esta conversación, Don Luis intentó transmitir que no tenía nada que ocultar, pero estaba preocupado por la desconfianza que parecía haber entre las dos partes. A pesar de que no entendía completamente el contexto familiar y las complicaciones que acompañaban la relación entre las familias, Don Luis se sintió inquieto por las implicaciones de esa historia oculta.

La conversación alcanzó su clímax cuando Don Manuel insinuó que tal vez la relación con el duque podría afectar la colaboración futura entre ambos. Parecía sugerir que, dada la historia familiar y las tensiones, Don Luis podría querer reconsiderar su implicación en el acuerdo. Don Luis, sin embargo, aseguró que no tenía intención de rescindir el contrato, reafirmando su compromiso con la colaboración.

Aunque la reunión terminó con una aparente calma, las tensiones subyacentes sobre la relación entre las familias y el duque continuaron presentes. La sinceridad, aunque prometida, seguía siendo un tema de preocupación para ambos, mientras se mantenían las expectativas de una colaboración exitosa, pero plagada de dudas.