La Promesa: Un invitado y un anuncio sorpresa en la fiesta de Lisandro La Promesa719 | RTVE Series

Capitán de la Mata, es todo un honor recibirle.

La conversación comienza con un tono ceremonioso y cordial. El Duque, recibiendo al Capitán de la Mata, lo saluda con una expresión de respeto, aunque la ligera tensión de la situación es palpable. El Capitán, con una postura igualmente respetuosa, responde con cortesía, indicando que el honor de su presencia es igualmente suyo. La cortesía es el eje de este intercambio, pero detrás de las palabras, hay una pequeña revelación que no pasa desapercibida para los presentes.

El honor es mío, Duque. Espero que sepa disculpar nuestro retraso. Ya se figurará que no ha sido culpa mía.

El Capitán, consciente de su tardanza, se apresura a justificar la demora, insinuando que los contratiempos de su comitiva han sido la causa. Es evidente que no desea que se piense que la falta de puntualidad es culpa suya. El Duque, lejos de mostrar molestia, responde con una comprensión que sugiere que ya está al tanto de lo sucedido.

Estoy al tanto. Tengo entendido que la comitiva militar con la que ha venido ha sufrido un pequeño contratiempo.

El Duque, con un aire de conocimiento, menciona que tiene información de la situación, lo que da a entender que los dos hombres, a pesar de su formalidad, están en contacto o tienen alguna clase de entendimiento previo. La escena se presenta como un encuentro entre figuras poderosas, donde las formalidades son más una cuestión de imagen que de verdadera disputa.

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Nada grave. La única pérdida a lamentar ha sido nuestra falta de puntualidad.

El Capitán minimiza la situación, restando importancia al contratiempo. De hecho, su único pesar es el retraso, y se asegura de que se comprenda que no hubo ningún otro inconveniente significativo, como si su palabra fuera garantía de que todo está bajo control. Esta actitud parece suavizar cualquier posible molestia por parte del Duque o de los demás presentes en la reunión.

No se preocupe, ahora disfrute de la fiesta.

El Duque, con una actitud relajada, parece haber olvidado ya el pequeño contratiempo y se dedica a asegurarle al Capitán que puede relajarse y disfrutar del evento. La fiesta, que parece ser el núcleo social y político de esta interacción, sigue su curso, y la formalidad de los intercambios se aligera en favor del goce compartido del evento.

Disculpe un momento, querida. Ven, querida.

En ese instante, la figura del Duque da un giro hacia lo personal. Se dirige hacia su acompañante con una suave interrupción. La relación entre el Duque y su pareja se percibe como una de afecto, o al menos de una cortesía cuidadosamente orquestada, mientras invita a su esposa o acompañante a unirse a la conversación.

[Música]

El fondo de la escena se llena de música suave, que acompaña los momentos de cortesía, pero también establece un contraste entre la pompa social y los anuncios personales que están por venir.

Aprovechando esta feliz ocasión y la presencia de tan distinguidos invitados, me gustaría compartir con todos ustedes una noticia personal de suma importancia.

El Duque, con una sonrisa confiada, aprovecha la atención de los presentes para introducir un anuncio que va más allá de los formalismos del evento. Con una leve pausa, se prepara para revelar algo que cambiará el curso de la noche.

Tengo el honor de anunciar mi compromiso matrimonial con esta preciosa mujer, la hija de doña Leocadia de Figueroa, la señorita Ángela.

En este momento, el Duque no solo comparte una noticia personal, sino que también la utiliza como una herramienta de unión social y política. El hecho de que su futura esposa sea la hija de una figura destacada como doña Leocadia de Figueroa sugiere que este compromiso no solo es un acto de amor, sino también una maniobra estratégica para fortalecer alianzas. El nombre de Ángela resuena con una mezcla de respeto y admiración, como una figura que simboliza tanto la tradición como el futuro prometedor.

[Música]

El eco de la música parece resonar con la gravedad del anuncio. La mezcla de la melodía y las palabras del Duque refuerza la atmósfera solemne del momento, sugiriendo que no solo se trata de un compromiso amoroso, sino también de una alianza que implica respeto mutuo y la consolidación de poder dentro de la aristocracia.

Muy pronto nos uniremos en Sagrado Matrimonio.

La formalidad de la declaración no deja lugar a dudas: este es un evento trascendental, una unión no solo de dos personas, sino también de familias y estatus. La frase “Sagrado Matrimonio” no solo tiene una carga religiosa, sino también política, ya que la unión entre estas dos figuras podría tener repercusiones más allá del ámbito personal.

Episodio 719

No me diga.

La respuesta, aparentemente sorprendida, viene de un invitado que parece haber quedado impresionado por el anuncio. Es una exclamación que destaca la importancia de lo dicho y el impacto que tiene en quienes lo escuchan.

Así es. Y con este anuncio me gustaría solicitar su presencia como invitado de honor en nuestro inminente enlace.

Con una sonrisa, el Duque finaliza su intervención con una invitación personal a los presentes. No se trata solo de un gesto social, sino de un llamado a ser parte de un evento de relevancia que consolidará su poder y la posición de su familia. Esta invitación no es solo un gesto de cortesía, sino una manera de tejer relaciones que asegurarán la influencia del Duque en los círculos más altos de la sociedad.

[Aplausos]

La reacción inmediata de los asistentes es el aplauso. La fiesta, que hasta este momento había sido solo una reunión de cortesía y expectativas, ahora se llena de una nueva energía. El anuncio de este compromiso no solo ha cambiado el tono de la velada, sino que también ha colocado a los anfitriones en el centro de atención, consolidando su lugar entre los poderosos.

[Música]

La música continúa, acompañando este acto de celebración, que no solo es personal, sino que tiene implicaciones para todos los que están presentes. La noche sigue su curso, pero el aire ha cambiado. Los invitados, alzando copas y celebrando, comprenden que este momento es solo un preludio de algo mucho más grande, algo que, sin duda, alterará las dinámicas de poder en el futuro cercano.