LA PROMESA – URGENTE: Adriano PERDONA a Martina pero PROHÍBE que se ACERQUE a sus HIJOS

Lo que viene es uno de los relatos más dolorosos que jamás hayan tenido lugar en los muros de La Promesa: una historia donde el perdón, la culpa y el amor maternal chocan con decisiones imposibles. Tras meses desaparecida y un silencio que destrozó corazones, Martina de Luján regresa al palacio. Pero su vuelta no trae alegría, sino un torbellino emocional que pondrá todo en riesgo. Adriano, quien ha criado solo a sus gemelos desde su partida, deberá enfrentarla, y su decisión marcará un antes y un después. ¿Puede alguien perdonar lo impensable? ¿Puede un padre poner el amor por encima de la seguridad de sus hijos? Las respuestas estremecen.

En una mañana gris y lluviosa, Martina aparece ante los portones del palacio, deshecha y con signos de haber pasado por un infierno personal. Habían pasado tres meses desde que huyó pocos días después de dar a luz. Cuando Pía la ve, queda paralizada por la sorpresa, y pronto todo el servicio se agolpa, impactado ante su regreso. Mientras tanto, Adriano, agotado tras cuidar solo a los bebés durante la noche, desconoce por completo la tormenta que se avecina.

La Promesa: Martina pide perdón a Catalina, que discute con Adriano

En el salón se forma un clima insoportable. Don Alonso, Manuel y los demás confrontan a Martina con dureza por haber abandonado a sus hijos y dejar a Adriano destruido. Ella, entre lágrimas, explica que tras el parto sufrió una profunda crisis mental que la llevó al pánico y la confusión. La melancolía postparto la consumió hasta hacerle creer que era un peligro para sus propios hijos.

Jacobo, arriba, finalmente reúne valor para decirle a Adriano que Martina ha vuelto. El impacto en él es devastador. Se mezcla la furia, el dolor y la incredulidad. Cuando Adriano baja al salón para enfrentarla, su rechazo es total: Martina suplica comprensión, habla de su enfermedad, de las cartas que escribió desde el convento en Salamanca. Pero él, herido, no puede escucharla.

 

La situación da un giro cuando Petra aparece con un sobre lleno de cartas que Martina había enviado. Habían sido escondidas en secreto por Leocadia. Adriano las lee una por una y comprende la profundidad del sufrimiento de Martina y que nunca lo dejó por voluntad propia. Aunque logra perdonarla como persona, como padre decide que no permitirá que se acerque a los gemelos por miedo a que recaiga.

La Promesa: El paseo de Adriano y Martina

Esto divide completamente a La Promesa: unos justifican la decisión de Adriano; otros defienden que una madre merece otra oportunidad. Jacobo propone visitas vigiladas, pero Adriano lo rechaza. Es entonces cuando Martina hace una promesa pública: renunciará a su posición, trabajará como sirvienta, hará cualquier cosa para demostrar que está recuperada y ser digna de ver a sus hijos. Incluso se arrodilla ante Adriano rogando solo poder contemplarlos de lejos.

Adriano, devastado pero firme, plantea una condición: Martina podrá quedarse, pero solo si durante seis meses cumple un tratamiento estricto y demuestra estabilidad absoluta. Solo entonces reconsiderará permitirle acercarse a los niños. Ella acepta sin titubear.

Don Alonso ordena que viva en la habitación más alejada del ala donde duermen los gemelos y da instrucciones rígidas a Pía para impedir cualquier acceso a los niños. Esa misma noche, al escuchar llorar a uno de sus hijos, Martina intenta subir las escaleras, pero Pía la detiene. Rompe a llorar en los peldaños, mientras arriba Adriano consuela al bebé derramando sus propias lágrimas, consciente de que está desgarrando a su familia por obligación, no por deseo.

María Fernández baja y abraza a Martina, compartiendo el dolor de una madre separada de su hijo. Afuera, Jacobo contempla el cielo lamentando que, incluso lejos, Leocadia haya logrado causar tanto daño al ocultar aquellas cartas. Tal vez, piensa, todo este sufrimiento podría haberse evitado.