Mert Ramazan Demir: No quiero que Afra protagonice la misma serie que Kenan.
No pudo contenerse y lo expresó en voz alta: “No quiero que Afra trabaje con Kinán”. Las palabras de Mert Romazan Demir retumbaron como un trueno en el mundo del espectáculo turco, donde amor, celos y carrera profesional se entrelazan en un nudo difícil de deshacer. La noticia de un posible proyecto conjunto entre Afra Saroçeglu y Kinán Merzalaoglu explotó en la prensa apenas semanas después de los rumores iniciales, provocando un verdadero terremoto mediático. Mert decidió acudir a Arbank, convencido de que sería mejor impedirlo que arriesgarse a perder para siempre a quien alguna vez consideró su destino.
El ambiente del show business turco se volvió eléctrico: rumores, intrigas familiares, traiciones y heridas que aún dolían, a pesar del tiempo transcurrido. Los productores elogiaban la química entre Afra y Kinán, los guionistas aseguraban que este sería el proyecto del año, y el público ya anticipaba una nueva pareja estrella en la pantalla. Sin embargo, no todos compartían ese entusiasmo.
En particular, Mert Romazan Demir reaccionó con una mezcla de incredulidad y desesperación. Amigos cercanos relatan que perdió el control cuando escuchó la noticia. Pensó que Afra jamás aceptaría un proyecto con Kinán tras los rumores de noches en clubes, encuentros secretos y una supuesta atracción entre ellos. Para él, esto fue como recibir un golpe directo al corazón. Mert intentó primero influir de manera sutil, a través de amigos, y luego más directamente mediante conocidos en la industria, suplicando que Afra rechazara el papel. Aseguraba que no se trataba de celos profesionales, sino de dolor puro. Temía que ella lo dejara nuevamente, y esta vez para siempre.

A pesar de que oficialmente ya no eran pareja, los sentimientos permanecían. Quienes rodeaban a Mert comentaban que aún no podía superar a Afra; seguía todos sus movimientos, miraba sus entrevistas, observaba cada gesto. Cuando ella sonreía ante las cámaras, él se enfurecía; cuando mostraba tristeza, sentía dolor. Enterarse de que ahora compartiría meses de trabajo con Kinán fue la gota que colmó el vaso.
En la industria, se comenta que la reacción de Mert no era solo celos: temía que el proyecto pudiera crear una nueva pareja en pantalla, y quizá también fuera real. Algunos directores confirmaban que la química entre Afra y Kinán era innegable, incluso profesionalmente, y Mert lo percibía con claridad. Durante una fiesta privada, no pudo contenerse y declaró ante sus amigos: “No permitiré que trabaje con él. Puede hacer lo que quiera, pero no con él. Punto”. La frase fue grabada y, como suele ocurrir, la filtración convirtió el escándalo en viral.
Fans, periodistas y productores comentaban sin parar. Algunos afirmaban que él todavía la amaba; otros criticaban su intromisión: “No tiene derecho a controlar su carrera. Afra es independiente, no su propiedad”. Mientras tanto, Afra permanecía en completo silencio. No comentaba ni los rumores ni la reacción de Mert, y su silencio solo alimentaba la intriga. Los seguidores especulaban: si todo hubiera terminado definitivamente entre ellos, simplemente habría respondido; que no lo hiciera indicaba que aún existía algún vínculo emocional.
Kinán y Merzal se encontraron en el centro del huracán mediático. Aunque él mantiene la calma públicamente, afirmando: “No me involucro en relaciones ajenas. Respeto a mis colegas y hago mi trabajo”, muchos interpretan su actitud como la seguridad de quien sabe que controla la situación. La familia de Mert, por su parte, mostraba preocupación; su madre insistía en que debería centrarse en su carrera, pero él solo escuchaba a su corazón. No podía soltar a Afra, y eso lo consumía por dentro.
Se rumorea que Mert fue hasta el canal de televisión donde se negociaba la participación de Afra en la serie para intentar influir en los productores, pero fue rechazado. Sus acciones generaron debates entre los fans: algunos lo defendían, diciendo que actuarían igual si perdieran un amor así, otros lo criticaban por interferir en la carrera de Afra. Mientras tanto, los rumores sobre la cercanía entre Afra y Kinán se multiplicaban. Algunos aseguraban que las repeticiones y ensayos ya mostraban chispas de atracción; otros defendían que todo era estrictamente profesional.

El pasado de Afra y Mert, con su ruptura pública, reproches y silencios prolongados, parecía cobrar vida nuevamente. Amigos cercanos comentan que Mert sigue guardando regalos y fotos de su relación, mostrando que, a pesar de ocultarlo, aún vive en el pasado. Su incapacidad de aceptar que Afra sigue adelante empezaba a afectar incluso su carrera, pues invertía energía en la guerra con sus emociones en lugar de en su trabajo.
Mientras tanto, Afra se preparaba para las filmaciones y había firmado el contrato con determinación. Decidió no permitir que sus emociones controlaran su carrera, aunque internamente se sentía dividida: sabía que este proyecto podría alejarla definitivamente de Mert, y tal vez eso era lo que necesitaba para liberarse. Fans comentaban cada paso, editaban videos de su historia pasada y publicaban fragmentos de entrevistas. Los debates en redes sociales se intensificaban: él aún la amaba, ella no podía olvidarlo, pero el escándalo con Kinán parecía haber quemado cualquier puente entre ellos.
Los medios continuaban aumentando la tensión. Los titulares hablaban de amor, celos y traición, describiendo el triángulo como “el drama del año”. Analistas del show business coincidían: esto no terminaría pronto, era un reality-show en tiempo real, cada día una nueva “temporada”. Psicólogos mediáticos explicaban que los celos surgen de la imposibilidad de controlar a otro y que Mert estaba reaccionando exactamente así, luchando no contra Afra o Kinán, sino consigo mismo y con un sentimiento que se negaba a morir.
Afra y Kinán mantenían una apariencia tranquila ante el público, pero tras bambalinas el ambiente estaba cargado: la sombra de los celos de Mert flotaba incluso si él no estaba presente. La historia seguía desarrollándose como una serie viva, con emociones que se mezclaban con la vida profesional, demostrando que, en el mundo del espectáculo, los sentimientos pueden convertirse en noticias, y los celos en armas poderosas.