¡SEMANA DE VENGANZA! y RUPTURA ¡TODO ESTALLA EN LA PROMESA! || CRÓNICAS y SPOILER La Promesa Series
||🔒 Spoiler: Hola, ¿qué tal? Soy tu Gustav… ||
Durante esta semana te traigo uno de los vídeos más relevantes de todos, los esperados avances semanales. Y no exagero: si viste lo que comenté ayer, ya imaginarás el nivel de caos que se avecina en el palacio con todo lo que está por sucederle al capitán Garrapata. Prepárate, porque repasaremos lo que ocurrirá del 24 al 28 de noviembre, con episodios que van del 722 al 726.
Ponte cómodo, porque lo que viene será completamente distinto a lo habitual: una semana intensa, llena de sobresaltos y situaciones al límite.
Comenzamos con el tema de Martina, Adriano y los latidos inciertos del corazón. Así he querido titular este bloque. La semana abre con un anuncio que nadie se veía venir: Martina decide marcharse de La Promesa. Adriano, totalmente expuesto en lo emocional, le suplica que no se vaya por su culpa. Le recuerda que tanto él como sus pequeños la esperarán cuando decida volver. Pero ella siente que debe elegir su propio rumbo, aunque eso implique abandonar todo y a todos.
Sin embargo, cuando está preparada para partir, surge lo inesperado: los bebés enferman, empiezan con fiebre, y Martina aplaza la salida para quedarse a cuidarlos. Sin proponérselo, este gesto abre de nuevo un puente entre ella y Adriano. Los problemas de dentición de los niños los obligan a pasar más tiempo juntos, reavivando la conexión que creían perdida, mientras la tensión entre Martina y Jacobo permanece intacta.
Al final de la semana veremos a los pequeños totalmente recuperados, y será entonces cuando Jacobo lance la pregunta que puede definirlo todo:
“Martina, ¿todavía nos queremos como antes o ya no?”
Ella deberá enfrentar lo que lleva evitando durante demasiado tiempo.

Pasamos ahora a otro asunto candente: Samuel, María y ese amor que nunca debió ser tan complicado.
Antes de entrar en detalle, no te sobresaltes, porque después de contarte lo que ocurrirá en la trama oficial te daré una buena noticia.
Como vimos la semana pasada, Samuel fue muy claro: está dispuesto a abandonar los hábitos si eso significa formar una familia con María y el bebé, asumiendo la paternidad sin reservas. María, ilusionada, se sincera con Pía… pero Pía hace añicos su ilusión en cuestión de segundos al preguntarle:
“Si tan enamorado de ti está, ¿por qué no te pidió matrimonio antes de que estuvieras embarazada?”
La duda cala profundo en María. Y durante esta semana veremos cómo ese distanciamiento empieza a hacerse evidente para Samuel.
Pía también habla directamente con el sacerdote, quien se queda impactado al saber que María lo ha contado todo. A mitad de semana la relación empieza a desmoronarse definitivamente.
Casi al final de la semana, María confiesa a Pía que ha cambiado de opinión: no quiere aceptar la propuesta de Samuel. Incluso llega a decir que desea hablar con el verdadero padre del niño… pero tranquilízate, porque después se arrepiente y no llega a contactar a Carlos, ese mujeriego que vive en Luján.
Así, Samuel queda completamente desorientado y la historia entre ambos queda más frágil que nunca.
Sé que los guionistas no nos han dado lo que deseábamos —esa unión estable entre María y Samuel—, pero no te preocupes: he preparado una historia paralela, escrita por mí, para que podamos disfrutar de la versión que nos habría encantado ver. En breve la publicaré, lleva días en proceso y está quedando fantástica.
Ahora sí, vámonos al hangar, donde todo se complica aún más.
Manuel quiere descubrir la verdad sobre el negocio de don Luis y la relación con el duque de Carvajaliz y Fuentes, pero Enora asegura no saber absolutamente nada, manteniéndose fría e inexpresiva. Esa frialdad desconcierta a todos.
Toño intenta restaurar su vínculo con la pelirroja, pero ella evita incluso un simple beso. Y cuando Simona y Candela tratan de hacer de intermediarias, Enora se planta tajante:
“Dejad de entrometeros, esto es cosa de dos.”
Manuel confiesa a Toño que no confía en la joven. Aunque acepta seguir trabajando con ella como si nada, le advierte que estará vigilándola de cerca.
A mediados de semana, veremos cómo Enora propone investigar la conexión entre don Luis y don Lisandro; sin embargo, romperá su acuerdo con Manuel e iniciará su propia investigación a escondidas, lo que desatará la indignación de Toño.
Este entramado de secretos en el hangar está a punto de estallar. Es solo cuestión de días.
Pasamos ahora a la guerra silenciosa entre el servicio.
Ballesteros pone los límites muy claros: si Petra no cumple, será despedida. Y esta semana veremos cómo Teresa, la nueva ama de llaves, incapaz de condenarla, cubre sus errores: plancha la blusa que Petra no planchó, corrige fallos, enmascara lo que ella deja sin hacer… todo para evitar que la echen.
Pero doña Leocadia la reprende por equivocaciones que no son suyas, sino de Petra. Pía observa que Teresa está atrapada entre lo que le exige Ballesteros y el cariño que siente por Petra. La situación se vuelve insostenible.
Si Teresa no se impone, perderá la autoridad.
Si se impone, Petra perderá su empleo.
Y cualquiera de las dos opciones puede desencadenar un desastre.
Vamos ahora con López, Vera y Madame Cocot.
López continúa convencido de que logrará desenmascarar a la falsa Madame Cocot… pero la realidad lo contradice. Su fama sigue creciendo en todo el pueblo. Ni siquiera la receta trampa que idearon ha detenido su ascenso.
Vera demuestra a López que su plan ha fallado estrepitosamente, y cuando intentan denunciar el robo de las recetas ante la Guardia Civil, nadie les presta atención. Mientras tanto, Santos —el auténtico ladrón— escucha cada detalle de sus movimientos sin que nadie sospeche de él.
La bomba puede explotar en cualquier instante.

Y ahora sí, nos acercamos al plato fuerte de la semana: Ángela, el capitán Garrapata y el infierno que se cierne sobre él.
Ángela tocará fondo. Llora, pide ayuda, suplica a su madre que haga algo. Pero doña Leocadia, implacable, sentencia:
“Ahora solo te queda asumir tu destino.”
Ángela enfrenta a Lorenzo con toda su furia y le asegura que jamás será feliz con él. Lorenzo pierde el control y, en un tono brutal, le responde que su felicidad no importa nada, que la boda se celebrará… y se celebrará dentro de un mes. Ese mes cae sobre Ángela como una lápida, pero lo peor todavía está por llegar.
Curro, cargando con un dolor acumulado durante mucho tiempo, está a punto de estallar. Mientras en La Promesa nadie sabe dónde está el capitán Garrapata, la verdad es que Curro lo tiene secuestrado en la habitación secreta.
Lo confronta: por la muerte de Hann, por el daño psicológico que le hizo a su madre Eugenia, por manipular a Ángela para destruirlo a él.
Lo apunta con una pistola y exige respuestas.
Lorenzo intenta confundirlo, manipularlo apelando a su infancia y al supuesto vínculo entre ambos. Por un momento parece conmoverlo… pero Curro se recompone. Sabe perfectamente quién es ese hombre y está listo para llegar hasta el final.
La gran pregunta de la semana es devastadora:
¿Dará Curro un paso del que no haya retorno?
Lo descubriremos en los próximos capítulos.
Soy tu Gustav, y como siempre, te envío un fuerte beso apretado.