Sueños de Libertad Avance Semanal (Begoña canceló la boda:Andrés muestra la prueba final,Hoy)

Avance semanal de Sueños de Libertad del 17 al 21 de noviembre: Boda inesperada, secretos revelados y decisiones que cambian vidas

Lunes 17 de noviembre – Ecos de frustración y desesperanza
La jornada arrancó con Andrés sumido en un silencio que pesaba más que cualquier ruido de la fábrica. El teléfono sonaba una y otra vez sin respuesta, como un recordatorio de su impotencia. La oficina, normalmente llena del traqueteo de carretillas y pasos apresurados, se había convertido en un espacio vacío, donde el tono de llamada cortaba la esperanza y lo devolvía a un silencio atronador. Andrés marcó incansablemente: primero a la prisión donde Enriqueta estaba recluida, luego a la centralita con la débil ilusión de que un funcionario compasivo le permitiera hablar con ella, finalmente al abogado que lo representó en un juicio que ahora parecía un recuerdo borroso. Todo fue en vano. La voz fría de la funcionaria le informó, con una cortesía que dolía, que Enriqueta había decidido no recibirlo y que su decisión era inmutable.

El nombre de Gabriel retumbaba en su mente, como un eco constante: siempre un paso por delante, manipulando, controlando, anticipando cada movimiento. Andrés cerró los ojos y apoyó la frente en el cristal de la ventana. Afuera, la vida continuaba ajena a su desesperación: obreros entrando y saliendo, coches de lujo aparcados como símbolos de poder. Y en su memoria, escenas de Tenerife, documentos firmados por María y movimientos estratégicos de Gabriel se entrelazaban. Comprendía todo, pero la claridad solo le acentuaba su impotencia.

Marta apareció con carpetas y directrices urgentes. Andrés apenas respondió; su mente estaba atrapada entre la urgencia de la verdad y la desesperación por Enriqueta. Admitió, con voz áspera, que alguien había desaparecido: la amiga de su hija, la pieza clave que él necesitaba para detener los planes de Gabriel. Mientras tanto, en el patio, Begoña caminaba junto a Luz y Julia, cuya risa infantil le recordó todo lo que estaba en juego. Sus manos apretaron el teléfono hasta que los nudillos se pusieron blancos, reflejo del tormento que vivía por dentro.

Avance semanal 'Sueños de Libertad': El final de Andrés y Begoña, la trampa  de María, el giro con Tasio y un regreso

Martes 18 de noviembre – La palabra “papá” y un hogar en riesgo
En otra parte de la colonia, Digna sintió un golpe emocional cuando Julia mencionó la posibilidad de llamar “papá” a Gabriel si la boda se concretaba. La simple inocencia de la niña detonó un torbellino de emociones. Begoña permaneció petrificada, con la taza de café a medio camino de sus labios, mientras Digna percibía el peso de la pérdida y el miedo al pasado que la presencia de Gabriel evocaba.

Más tarde, la propia Begoña confrontó a Digna con Gabriel sentado frente a ellas, intentando mostrar una imagen de hombre capaz de aprender de sus errores. Sus palabras, calculadas y precisas, buscaban convencerlas de su capacidad de ser un buen padre y esposo. Pero la intuición de Digna le advirtió que detrás de esa fachada había algo oscuro, un peligro que Begoña parecía incapaz de ver. Cada gesto, cada palabra de Gabriel era demasiado perfecto, demasiado ensayado.

Miércoles 19 de noviembre – Juegos de poder y secretos revelados
Mientras tanto, Chloe y María se encontraron por primera vez, intercambiando miradas cargadas de tensión. La francesa descubrió que detrás de la aparente fragilidad de María había una fuerza silenciosa y calculadora, similar a la de Gabriel, dejando entrever un tablero de intrigas que pocos eran capaces de percibir.

En su despacho, Andrés recibía a Ángel Ruiz, un detective exhausto que había rastreado todos los movimientos de Gabriel. No encontró errores, solo un hombre meticulosamente calculador. La única pista estaba en Tenerife: un piso alquilado a nombre de una sociedad pantalla, visitas nocturnas de Gabriel y la joven Enriqueta. Andrés decidió partir de inmediato; no podía permitir que la boda siguiera adelante sin enfrentar la verdad.

Jueves 20 de noviembre – La confesión y la propuesta desesperada
El rumor de la boda se propagó por la colonia como un incendio. Begoña, atrapada entre la necesidad de proteger a Julia y la urgencia de un futuro seguro, discutía con Luz sobre si sus sentimientos hacia Gabriel eran verdaderos o solo una ilusión nacida de la presión. Mientras tanto, Damián se encontraba sumido en la culpa por la pérdida de su hijo, hasta que Manuela intervino con palabras de apoyo y afecto, recordándole que había sostenido la familia incluso en los momentos más difíciles. La tensión emocional de este encuentro mostró que a veces el apoyo inesperado puede ser un salvavidas en medio de la desesperación.

Más tarde, Andrés se enfrenta a Begoña bajo la luz mortecina de un farol. Le recuerda el pasado: las manipulaciones de Gabriel, las amenazas, los obstáculos que ambos enfrentaron. Le suplica que se aleje de Gabriel y que se enfrente a la verdad antes de que sea demasiado tarde. Begoña, con lágrimas en los ojos, reconoce la urgencia, pero se siente atrapada por la responsabilidad hacia su hija y el futuro que Gabriel le promete. La conversación revela la tensión entre elegir la seguridad y arriesgarse por la verdad.

Avance semanal de 'Sueños de libertad': Andrés corre enloquecido para  evitar la boda de Begoña - Sueños de libertad

Viernes 21 de noviembre – Carrera contra el tiempo y la decisión final
El viernes amaneció tranquilo, pero la calma fue solo un espejismo. Luis informó a Andrés que la boda se celebraría esa misma mañana en la ermita, sin posibilidad de demora. La certeza de que era “ahora o nunca” le hizo actuar. Salió casi corriendo con Luis, con la carpeta de pruebas en mano: contratos, fotos y documentos que podían sembrar la duda en el altar. Cada minuto era crucial, y la tensión se percibía en cada paso del camino hacia la ermita.

Dentro de la ermita, Begoña se preparaba, sintiendo un nudo de miedo en el estómago. La voz de Andrés resonaba en su mente, instándola a replantearse la boda. Cuando él irrumpe, jadeando y sosteniendo la carpeta como un salvavidas, todo se detiene. La mirada desesperada de Andrés choca con la serenidad calculada de Gabriel. Los ojos de Begoña, sin embargo, muestran un cambio: ya no es la mujer hipnotizada por la fachada de Gabriel, sino alguien que empieza a cuestionarlo.

En un momento de valentía, Begoña detiene la ceremonia. Ante todos, decide que no se casará hasta conocer la verdad sobre Gabriel, sus secretos y su pasado. Su “no” es un acto de coraje: por primera vez, el control de su destino recae completamente en sus manos. Don Agustín cierra el misal de forma definitiva y la boda queda pospuesta. Andrés respira aliviado, consciente de que aún queda mucho por descubrir y que la verdad finalmente tendrá una oportunidad de salir a la luz.

El episodio concluye con la sensación de que, a veces, el gesto más valiente no es decir “sí”, sino atreverse a decir “todavía no”. Begoña se aleja, abrazando su vientre, mientras Andrés la sigue a distancia prudente, sabiendo que han ganado tiempo, aunque el futuro siga lleno de incertidumbre y peligro.