Sueños de libertad Cap 446 ( Traición El Espionaje de Andrés y las Mentiras de Jesús y María

Sí, sí, sí

Después de la muerte de su padre, el protagonista decidió vender la empresa familiar y trasladarse a España con un único propósito: reconectar con antiguas amistades y reconstruir vínculos que el tiempo había dejado en suspenso. En el despacho donde ahora trabaja, alguien le comenta que hacía tiempo que no colaboraba con ellos, pero que había noticias sobre su residencia en el centro, información que él recibe con cautela, consciente de que cada detalle podría ser relevante.

La vida cotidiana en la fábrica no es tranquila. Rumores, observaciones discretas y miradas que se cruzan sin palabras generan un clima de tensión palpable. María, preocupada, percibe que alguien ha estado rondando por París preguntando por vínculos con Rosar, y enseguida su pensamiento se dirige a Andrés, el primero que le viene a la mente. Esto hace que empiece a considerar la posibilidad de un viaje a la capital francesa, con la inquietante idea de que Andrés quizá haya recuperado la memoria y recuerde el sabotaje que ocurrió en la fábrica, así como las verdades que habían permanecido ocultas hasta ahora.

Mientras tanto, en la fábrica, un aire silencioso pero cargado de electricidad recorre los pasillos. Marta y Chloe concluyen su reunión, y las noticias sobre la posible marcha de Luis comienzan a propagarse entre los obreros y técnicos como un rumor imparable. El laboratorio, que normalmente huele a fórmulas y esencias, ahora parece impregnado de incertidumbre y preocupación.

Sueños de libertad' sufrirá una grave traición y dejará a Andrés sin  recuerdos - FormulaTV

La reunión entre Jesús, Marta y Luis marca un punto de inflexión. Luis entra en el despacho con paso firme, sin sus habituales cuadernos ni herramientas de trabajo, mostrando un cansancio acumulado que pesa más que cualquier argumento. Marta permanece sentada frente a él, con un dossier cerrado frente a ella, un símbolo silencioso de control y vigilancia. Jesús comienza directo: cuestiona la actitud de Luis en el laboratorio, acusándolo implícitamente de desviarse de lo que consideran la esencia de la casa. Luis responde con firmeza, aclarando que su compromiso sigue siendo con la creación, con la autenticidad que siempre caracterizó a la fábrica.

Marta interviene con un tono equilibrado, recordándole que adaptarse no significa traicionar la esencia, sino evolucionar con los tiempos. Sin embargo, Luis insiste: no se trata de evolución, sino de obediencia a decisiones que distan de la calidad y el alma que siempre los distinguió. Perfumes comerciales, estrategias de marketing, vigilancia constante de Chloe… para Luis, esto ya no es creación, es sumisión. Jesús, con una mirada calculadora, le ofrece liderar la línea económica, insinuando que si él no lo hace, Dani puede tomar el relevo, un movimiento estratégico para generar competencia interna y recordarle que nadie es indispensable.

Luis comprende de inmediato el golpe implícito: lo están reemplazando. El silencio que sigue a esta revelación es pesado, casi tangible, mientras respira hondo y admite que ya no reconoce el lugar, ni sus prioridades, ni siente que lo reconozcan a él. Finalmente, anuncia que necesita irse, que no puede seguir regalando su vida a un proyecto que ha perdido su esencia. Jesús lo mira frío, sugiriendo que ya tiene otro destino en mente. Luis responde con determinación, revelando que quizá sí, que busca un lugar donde la creación aún tenga alma, un lugar que huela a casa. Marta observa con preocupación, consciente de que su partida afectaría profundamente al laboratorio y a Cristina, incapaz de asumir la jefatura sola.

Mientras Luis sale del despacho, Cristina presencia el momento y siente un vacío inmediato. Intenta alcanzarlo, llamarlo, pero sus palabras se pierden en la distancia. La conexión entre ellos, basada en confianza y apoyo mutuo, se ve amenazada por la necesidad de él de recuperar su libertad creativa. María, presente, sostiene su mano con delicadeza, asegurándose de que no se pierda por completo en sus pensamientos. Por primera vez en mucho tiempo, Andrés deja que los dedos de María se entrelacen con los suyos sin resistencia ni frialdad, un gesto que muestra apertura y confianza renovada. Marta, después de cerrar la puerta, observa en silencio, consciente de que aunque este momento es un alivio, muchas verdades siguen pendientes.

En otro punto de la fábrica, Chloe analiza cada detalle con ojo crítico. La revelación sobre Begoña y su origen humilde, las mentiras sostenidas durante años sobre su educación y matrimonio, y la intrincada red familiar y social, la impactan más de lo que esperaba. Su curiosidad y necesidad de entender cada movimiento la mantiene alerta. Al cruzarse con Pelayo, evalúa cada gesto y palabra, percibiendo incomodidad incluso en respuestas que parecen inocuas. Su capacidad analítica transforma el silencio en información, y cada pausa se convierte en un indicio sobre lo que ocultan las paredes de la fábrica.

Mientras tanto, Andrés avanza en su investigación personal. La nave abandonada, antigua zona de almacenamiento de maquinaria, se convierte en su santuario. Entre restos de metal, herramientas oxidadas y cajas sin inventario, sigue un aroma extraño: metálico, con un fondo dulce, un olor que no debería estar allí y que despierta memorias fragmentadas de la noche del sabotaje. Al localizar un trozo de tubería quemada, reconoce de inmediato el sistema de caldera que explotó y detecta restos de un compuesto químico que confirma que el accidente fue provocado. Cada hallazgo conecta piezas de un rompecabezas que amenaza con destapar la verdad sobre la tragedia que afectó a la fábrica.

La traición de María y Jesús hunde a Andrés en 'Sueños de libertad' tras  salir de la cárcel

La realización de que alguien buscó sabotearlo lo llena de tensión. Solo tres personas tuvieron acceso al compuesto: Luis, Andrés y Jesús. La sospecha cae sobre Jesús, y cada gesto calculador que había mostrado desde el accidente cobra un nuevo significado. Cuando un ruido lo alerta, descubre a Enrique dentro de la nave, el detective que se ha mantenido cerca de los eventos y que confirma sus sospechas: el sabotaje fue deliberado y las órdenes vinieron de un nombre que cambia todo: Jesús de la Reina.

Al mismo tiempo, en la colonia, Digna observa y advierte a Marta sobre el comportamiento extraño de Jesús. Su experiencia y percepción le permiten ver más allá de lo evidente: Jesús sabe algo que podría desestabilizar a todos, y su silencio no es casual. Marta comprende que debe actuar con cautela y escuchar las advertencias de quienes llevan años observando la vida ajena.

Entre tensiones, secretos y verdades a medias, Andrés comienza a recuperar la memoria y el control, mientras la intriga en la fábrica crece. Cada gesto, cada palabra y cada decisión se entrelazan en un ambiente cargado de sospecha, lealtad y peligro. Los personajes enfrentan decisiones críticas que podrían alterar sus vidas, sus relaciones y el futuro de la fábrica. La semana que se avecina promete ser intensa, donde la combinación de investigación, confrontaciones y revelaciones pondrá a prueba a todos en Sueños de Libertad.