Sueños de Libertad Capítulo 19 de Noviembre (Marta y Cloe chocan por los nuevos uniformes)
Avance de Sueños de Libertad. Capítulo 440.
19 de noviembre. La llegada de Maripaz despierta recelos en Claudia.
El amanecer del miércoles se presentó con un cielo pesado y gris que parecía anticipar los conflictos que se avecinaban en la colonia. La atmósfera cargada reflejaba el estado emocional de muchos de sus habitantes, como si todo presintiera que aquel día dejaría una huella imborrable.
En la fábrica de La Reina, Andrés cruzaba el patio con paso firme, aunque por dentro lo devoraban las dudas. A lo lejos, volvió a presenciar una escena que se estaba volviendo un tormento diario: Gabriel, su primo, murmurando algo al oído de Begoña, provocando en ella una sonrisa dulce que para Andrés era como una herida abierta. Con un esfuerzo, apartó la vista. No había acudido para celar a su prima, sino para desentrañar la verdad que lo inquietaba desde hacía semanas. Y su primer paso era hablar con Chloe.
La encontró en el despacho que le habían asignado temporalmente, rodeada de catálogos franceses, bocetos y papeles. Chloe levantó la mirada con su sonrisa calculada. Cuando él cerró la puerta, dejó claro que no estaba allí para conversaciones triviales. Quería respuestas. ¿Por qué había recomendado a Gabriel para el puesto de director cuando tenía otras opciones más lógicas? La ejecutiva francesa apenas dejó ver una mínima fisura en su control emocional. Defendió la elección de Gabriel con argumentos impecables: su experiencia, su ambición, su conocimiento de la empresa. Pero Andrés insistió. Él sabía que había algo más.
Chloe, siempre serena, le recordó que aquello era una empresa, no una novela policial. Al final, le devolvió el golpe: en el fondo, él no confiaba en nadie. Esa desconfianza lo incapacitaba para avanzar. Andrés se marchó con más dudas que antes. Si Chloe y Gabriel estaban aliados, desentrañar la verdad sería aún más difícil.

En otro punto de la fábrica, Marta se topó con Chloe, quien llevaba una caja. Con su sonrisa afilada, la francesa la guio hasta un pequeño almacén donde reveló los nuevos uniformes que Brosard quería imponer. Eran prendas modernas, ajustadas y muy diferentes de la elegancia discreta que siempre había caracterizado a las dependientas de Perfumerías La Reina. Marta quedó horrorizada. Pero Chloe no aceptó objeciones: era una orden directa. O se adaptaban o se quedaban atrás. Con impotencia, Marta accedió.
La reacción en la tienda no tardó. Claudia quedó escandalizada al ver el uniforme; Gema, aunque sorprendida, admitió que tenía algo de atractivo. Marta, lo suficientemente cansada como para evitar discusiones interminables, aclaró que no tenían opción: si querían conservar su trabajo, debían obedecer. Claudia, indignada, lamentó que quisieran convertirlas en parte del espectáculo, pero aceptó que, si debían llevarlo, lo harían con dignidad.
Mientras tanto, Cristina preparaba su maleta. Había decidido marcharse. Claudia intentó disuadirla, pero Cristina sabía que aquel no era su lugar. Le regaló el pasador que Claudia llevaba en el pelo, un recuerdo de lo que su amistad había significado. La despedida fue emotiva, interrumpida por la llegada de Maripaz, quien entró con una sonrisa que no terminaba de ser sincera. Cuando sus ojos se posaron en el pasador de Claudia, algo en su mirada despertó la alarma interior de la joven. Aun así, la recibió con cordialidad. Maripaz insinuó que en la colonia pasarían cosas “interesantes”. Claudia no pudo evitar sentir una incomodidad que intentó ignorar.
En la cantina, Carmen actuaba como celestina y presentó a Claudia con David, el nuevo integrante del equipo de mantenimiento. Ambos conectaron rápidamente. David entendía lo que era sentirse fuera de lugar, y Claudia se sintió inesperadamente cómoda conversando con él. Por un rato, los problemas de la fábrica parecieron lejanos.
En la casa principal, Manuela buscaba desahogarse. Llamó a Claudia porque no podía más. Confesó que estaba profundamente enamorada de Damián, pero que ese amor le parecía imposible. Claudia le habló con franqueza: callar solo prolongaría su sufrimiento. Debía decirle la verdad cuando encontrara el momento oportuno. El miedo no podía seguir paralizándola.

En casa de los Merino, Digna volvía abatida de otra entrevista laboral fallida. Joaquín propuso montar un pequeño negocio familiar para abastecer a la colonia, aunque requería invertir los ahorros que les quedaban. Digna temía arriesgar pero, al mismo tiempo, estaba cansada de sentirse estancada. No descartó la idea, aunque la incertidumbre la angustiaba.
En la fábrica, Andrés seguía luchando contra el tiempo. Necesitaba hablar con Begoña antes de que Gabriel terminara de envolverla con su aparente perfección. Al final del día la encontró en el dispensario, saliendo de una reunión fallida con un representante farmacéutico. Luz estaba furiosa por la desconfianza que percibían en el sector solo por ser mujeres. Andrés esperó a que ella se fuera y se quedó a solas con Begoña. Había decidido contarle la confesión que Gabriel le había hecho antes de la explosión. Era el momento de revelar la verdad.
Pero justo cuando iba a hablar, Gabriel apareció con su sonrisa impecable, rompiendo el instante. Andrés sintió cómo toda su determinación se hacía añicos. No tuvo más remedio que improvisar una excusa. Salió del dispensario con una mezcla de frustración y angustia. Una vez más, su primo se le había adelantado.
La colonia continuaba su rutina sin darse cuenta de la guerra silenciosa que iba tomando forma. Marta se preparaba para desafiar a Chloe, Manuela reprimía un amor que la consumía, Claudia conocía a alguien que podía cambiarle el rumbo… y una recién llegada comenzaba a observarla con demasiado interés.
Y en medio de todo, Andrés comprendió que sus sospechas ya no bastaban. Tenía que actuar de una vez, aunque eso significara enfrentarse a Gabriel, arriesgar su lugar en la familia y perder lo poco que le quedaba de paz.
Había llegado la hora de enfrentarse a la verdad, fuera cual fuera el precio.