Sueños de Libertad Capítulo 448 (Chloe salva a María: ¡El plan secreto contra Gabriel!)

Spoiler: Hola a todos, soy Andrés y estoy aquí…

Hola a todos, soy Andrés y regreso una vez más para compartirles un adelanto único y muy especial de lo que ocurrirá en el próximo episodio de Sueños de Libertad. Vayan preparando el corazón, porque las emociones están a punto de desbordarse y varios secretos comenzarán finalmente a salir a la superficie.
La historia se abre con una mañana que aparenta ser tranquila en la residencia de los Reina. Allí coinciden María, Begoña y Gabriel alrededor del desayuno, aunque el ambiente es todo menos relajado. Gabriel no puede ocultar su nerviosismo: se mueve inquieto, hasta que decide romper el silencio preguntándole a María si sabe algo del paradero de aquel amigo militar. María, sincera y sin nada que esconder, responde que no tiene noticia alguna; Andrés no le ha contado detalles y, cuando ha llamado, ni siquiera se ha interesado por ella.
Gabriel insiste, preguntando si al menos se ha comunicado con su tío. En ese punto Begoña interviene para aclarar que Andrés apenas se limitó a avisar que estaba bien, sin ofrecer explicaciones más profundas. Gabriel intenta verlo positivamente, asegurando que lo importante es que está sano. Pero enseguida deja caer un comentario cargado de picardía: insinúa que quizás Andrés se fugó a París. María reacciona con sorpresa y Begoña, desconcertada, pregunta por qué iría a esa ciudad. Gabriel especula que podría haber buscado reunirse con el señor Brosard, pues él no logró convencerlo de nada.
Begoña trata de animarlo recordándole que sí consiguió persuadir al empresario de que él sería un magnífico director. María escucha en silencio, sintiendo cómo le crece una punzada de incomodidad, pero prefiere no intervenir. Gabriel da el tema por finalizado, asegurando que con el tiempo sabrán la verdad. María, todavía molesta, replica que espera que así sea.

Avance semanal de 'Sueños de libertad': una visita comprometida, una María  ilusionada y la línea roja que traspasa Gabriel
Con ánimo de aliviar la tensión, Gabriel mira a su esposa y le propone salir esa noche a celebrar el éxito de su pomada. Sin embargo, Begoña tiene que rechazar el plan, pues deben reunirse con el abogado para avanzar en los trámites de adopción de Julia, un proceso que podría llevarles varias horas. Gabriel se sorprende, admite haber olvidado ese asunto y se disculpa. María, al escuchar la conversación, siente un golpe doloroso: su marido la ha abandonado y, además, la posibilidad de convertirse en madre de Julia se desvanece ante sus ojos.
Begoña intenta suavizar el momento asegurando que ya habrá tiempo para celebraciones, aunque admite que le preocupa que exista alguna cláusula oculta que limite su control sobre la producción de la pomada. María reacciona con un comentario hiriente, recordándole que para eso se casó con un abogado, especialista en detectar esas trampas. Gabriel interviene para tranquilizarlas, prometiendo que todo saldrá bien, y declara con ternura cuánto admira a su esposa: valiente, moderna, trabajadora e independiente.
María responde con frialdad que ese tipo de mujeres suelen intimidar a los hombres. Gabriel replica sin dudar que a él justamente eso le fascina y, para rematar, besa apasionadamente a Begoña frente a María. Ella, sintiéndose desplazada y herida, arroja un objeto sobre la mesa para cortar el momento. Gabriel anuncia que debe marcharse a realizar unas gestiones, y justo antes de que salga, María aprovecha para lanzarle a Begoña un comentario venenoso: “Al final te saliste con la tuya, sin respetar la voluntad de Jesús.”
Desde la puerta, Gabriel opina que lo más lógico es que la niña esté con su madre. Begoña pide que no la defienda y le pide que la lleve a la fábrica, pues será su último día en el dispensario. Cuando Gabriel se va a por las llaves, las dos mujeres quedan solas en un duelo cargado de tensión. Begoña le recuerda que bien sabe por qué Jesús dejó todo arreglado de esa forma antes de morir. María, dolida, responde con ironía. Begoña le recalca que una mujer no debería apoyar la violencia del pasado ni usar a una niña como arma. María insiste en que la voluntad de un difunto debe cumplirse al pie de la letra.
Ya cansada del debate, Begoña le aconseja que se concentre en su propio matrimonio. Aquello desata la furia de María, quien afirma que su vida se ha destruido por culpa de Begoña, mientras ella disfruta de su matrimonio. Begoña, con calma, asegura que Andrés volverá y le pide que no descargue su enojo con quien no tiene culpa.
Gabriel regresa y la pareja se marcha, dejando a María sola y devastada.
Horas después, en la fábrica, Gabriel está trabajando cuando María irrumpe sin avisar. Con voz firme exige un empleo. Argumenta que él, como director y estando ella vinculada a la familia y accionista por Julia, puede dárselo. Gabriel le recuerda que Brosard ha despedido a la mitad de la plantilla y que incluso Begoña se quedó sin trabajo. María desestima ese dato y lanza un comentario despectivo sobre Begoña.
Gabriel la corrige, explicando que Begoña trabajará más duro que nunca con un nuevo proyecto. María insiste en que quiere un puesto. Él se ríe con sarcasmo y le pregunta desde cuándo tiene interés en trabajar. María afirma que sí ha trabajado: como esposa y madre, roles que considera tan exigentes como cualquier empleo. Pero ahora que no puede ser ni lo uno ni lo otro, necesita demostrar su valor de otra forma.
Gabriel, con cierta crueldad, le pregunta si cree que eso la hará recuperar a Andrés. Le dice que jamás será como Begoña y le sugiere que se concentre en su matrimonio y deje de generar problemas. María, herida pero decidida, lo desafía. Gabriel se burla proponiéndole un puesto de dependienta y dudando de que pueda soportarlo. Ella defiende su experiencia, recordándole acuerdos y eventos que ella organizó. Él cierra la discusión diciendo que las decisiones ahora son de Brosard.

Avance semanal de 'Sueños de libertad', del 1 al 5 de diciembre: Cloe  comparte un momento especial con Marta y Gabriel intenta justificar sus  mentiras | Series
En ese instante entra Chloé, quien percibe la tensión y pregunta si hay algún problema relacionado con las acciones de Julia. Gabriel responde que no, que María simplemente tuvo la ocurrencia de pedir empleo.
Más tarde, en los jardines de la casa de los Reina, Chloé encuentra a María sola. Ella le pregunta si su suegro la vio entrar. Chloé dice que no y que no tendría inconveniente en hablar con él. Luego aborda el tema principal: Gabriel le comentó que María quiere trabajar en la fábrica. María confirma que él rechazó su solicitud y prácticamente la hizo sentir inútil.
Chloé, con honestidad, admite que su relación con María no empezó bien, pero que fue por sus propios prejuicios. Reconoce la fortaleza de María, tanto en el pasado como frente a Gabriel ese mismo día. Confiesa que escuchó parte de la discusión y que admira profundamente a las mujeres que no se rinden. María sonríe con timidez, y Chloé le dice que, justamente por ese carácter, quiere trabajar con ella.
María duda; la vida le ha enseñado a desconfiar. Pero Chloé le recuerda sus habilidades: domina el francés, lo habla, lo lee y lo escribe, y Brosard valora enormemente eso. Propone un puesto concreto: traductora, ya que constantemente llega documentación desde París. María queda sorprendida y entusiasmada.
Cuando Chloé pregunta si sabe mecanografía, María confirma que sí, que estudió para ayudar a su padre cuando estaba en el ejército. Chloé sonríe satisfecha: es justo la persona que necesita. María, emocionada, agradece profundamente la oportunidad, pero Chloé le responde que en realidad es ella quien agradece haber encontrado a alguien con tanta capacidad, fuerza y determinación. !<