Una Nueva Vida 66: Seyran entre la vida y la muerte!Una nueva herida en el corazón de Ferit y Seyran

Mientras los disparos resuenan en las paredes de la mansión

El corazón de Ferit late con fuerza desbordante mientras corre hacia la puerta, el suelo temblando bajo sus pies. Abidin lo sigue, jadeante y con el miedo reflejado en sus ojos. Al llegar, el guardia de seguridad pronuncia unas palabras que devastan a Ferit: Seyran ha sido secuestrada por dos hombres armados y llevada en un vehículo desconocido. La noticia golpea a todos en la mansión como un martillo, y Halis Korhan, por primera vez, siente una impotencia absoluta. Sus ojos reflejan furia y autoridad, esa misma autoridad que los años no han debilitado. Con voz firme, da órdenes inmediatas: “¡Cierren las puertas! ¡Refuercen la seguridad! ¡No dejaremos piedra sin mover!” Latif organiza al personal mientras sus manos tiemblan, y Abidin sale a recorrer las carreteras para encontrar pistas. Todos actúan con urgencia, pero el miedo y la incertidumbre los paralizan.

Al mismo tiempo, en el velorio de Ökkeş, Kazım recibe la llamada de Suna: Seyran ha sido secuestrada. El teléfono cae de sus manos mientras su mirada se queda vacía, y una tormenta de culpa y rabia comienza a formarse en su interior. Apenas alcanza a decirle a Şehmuz: “Salimos ahora mismo.” Esme lo sigue en silencio, con lágrimas que recorren su rostro. En la oscuridad de una furgoneta, Seyran y Ece permanecen con las manos atadas, mientras Akın conduce con ojos llenos de odio y deseo de venganza. Ece llora y pide perdón, y Seyran solo murmura el nombre de Ferit, sin comprender cómo todo ha llegado a ese punto.

“La forma de decir adiós no era huir, sino hablar”: Seyran prepara su golpe  más duro contra Ferit y los Korhan

En la mansión, Ferit está fuera de sí, gritando y golpeando las paredes. Un pensamiento oscuro cruza por su mente: ¿y si Doruk, el misterioso hombre nuevo, tiene algo que ver? Asuman lo defiende inmediatamente, pero Ferit no escucha; el miedo y la rabia lo nublan, y empieza a desconfiar de todos. Poco después, Kazım llega, y el antiguo enemigo se une a Ferit en un mismo dolor: la desaparición de Seyran. Un silencio pesado invade los pasillos de la mansión, el silencio de la espera antes de la tormenta. Todos saben que el tiempo corre en su contra.

Hattuç, mientras reflexiona sobre el secuestro, se convence de que Mezide está detrás de todo. La duda que la consumía se transforma en certeza amarga: el odio acumulado durante años ha resurgido y ha declarado una guerra contra los Korhan. La ansiedad la hace recorrer la mansión, deseando contactar con Ferit, pero descubre que él ya ha partido. La impotencia la invade. Ferit, en cambio, recorre la ciudad siguiendo cada pista de Seyran, pero todas se desvanecen. En medio de su desesperación, el nombre de Serter resuena en su mente: las amenazas pasadas y cuentas pendientes lo guían hasta su casa. Derriban la puerta y, ante un silencio que lo dice todo, Ferit ordena un registro exhaustivo. Todo indica que Serter planeaba escapar, pero no hay rastro de Seyran. Ferit lo neutraliza y decide vigilarlo de cerca.

La llegada de Kazım a la mansión intensifica la tensión. Su ira, mezclada con culpa por no haber protegido a su hija, estalla en un grito desesperado que sacude la casa. Todos sienten la presión: İfakat observa con desconfianza, Hattuç intenta retomar el control, y Esme intenta calmar el caos. Nadie escucha a nadie; la mansión entera se convierte en un campo de batalla emocional. El miedo, la rabia y la desesperanza laten al mismo ritmo en todos, mientras un silencio pesado anuncia que la tormenta apenas comienza.

¿Podrán huir de nuevo Seyran y Ferit?: la lucha por su amor continúa este  domingo en Una nueva vida

En la finca donde Seyran y Ece han sido llevadas, Mezide las espera, erguida y amenazante. Su rostro marcado por cicatrices refleja años de dolor y odio. Akın, quien las acompaña, muestra ira y un oscuro sentido del deber, mientras Ece no comprende del todo la situación. Los ojos de Seyran, al encontrarse con los de Mezide, reflejan horror y desconcierto: la traición de Akın destruye su confianza en las personas. Mezide avanza con paso firme, cada movimiento cargado de un rencor que ha esperado toda una vida para liberarse. Su venganza no es solo contra Hattuç, sino contra toda la familia Korhan, y cada herida que muestra en su cuerpo habla de traiciones y sufrimientos pasados.

Mientras tanto, en la mansión, Hattuç finalmente rompe el silencio. Con voz temblorosa, revela un secreto guardado durante años: Mezide fue la mujer destinada a casarse con Halis Korhan, y la envidia la llevó a ser enterrada viva en cal. Su supervivencia alimentó un odio que ahora se ha transformado en venganza, un ciclo oscuro que amenaza con destruir a todos los descendientes de Hattuç. Todos en la mansión quedan paralizados: el horror, la sorpresa y la incredulidad se reflejan en cada rostro. Halis, aparentemente impasible, siente en su corazón una tormenta de decepción y arrepentimiento.

En la finca, Mezide le narra a Seyran los horrores de su pasado: cómo Hattuç la envidió, la hizo sufrir y la enterró viva. Su historia no es solo de venganza, sino de resurrección de un espíritu que ha esperado décadas para cobrar justicia. Seyran comprende la magnitud del odio que consume a Mezide y siente miedo y compasión al mismo tiempo. La venganza de Mezide no solo amenaza el pasado, sino también el futuro de todos a su alrededor. Es demasiado tarde para detenerla; la batalla que ha comenzado cambiará el destino de toda la familia.

Ferit, en la ciudad, lucha contra el tiempo. Cada segundo es vital mientras busca a Seyran, y aunque la esperanza en sus ojos se va apagando poco a poco, su corazón sigue ardiendo con la resistencia de un amor que se niega a morir. La tensión, la traición y el rencor se entrelazan en un torbellino que marca la antesala de un enfrentamiento inevitable. La familia Korhan se enfrenta a una tormenta que no solo sacudirá la mansión, sino que amenazará con destruir el legado de generaciones enteras. La venganza ha regresado desde el pasado y nada ni nadie podrá detenerla.