Viene alla luce l’omicidio del barone e un nuovo scandalo! | La Promessa anticipazioni SPOILER
❗️Spoiler: Nel Palazzo dei Luan l’atmosfera diventa incandescente
La tensión en el Palacio de los Luan alcanza un punto insoportable. Tras haber golpeado duramente el prestigio de la familia al difundir en la Gazzetta Moderna la noticia del matrimonio entre Manuel y una sirvienta, Leocadia vuelve a actuar desde las sombras con un propósito todavía más destructor: exponer que Curro no es heredero legítimo del capitán dell’Amata, sino el hijo de Dolores, la criada desaparecida años atrás en circunstancias turbias. Esa revelación, obtenida tras la conversación íntima que mantuvo con Ana, le ofrece el arma perfecta para herir a Cruz en el punto más vulnerable. El interrogante es inevitable: ¿qué ocurrirá ahora?
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A medida que avanza la historia, el rumor sobre una inminente publicación empieza a extenderse como un murmullo inquietante por los pasillos. La marquesa siente que su antigua amiga prepara algo monumental, y la posibilidad de que la verdad sobre el origen de Curro salga a la luz la deja paralizada. Un escándalo así hundiría por completo el poco honor que le queda a la familia y agravaría la situación económica ya debilitada. Entre las familias nobles circulan comentarios sobre la caída de los Luan, y cualquier nueva mancha en su reputación podría cerrarles definitivamente las pocas puertas que aún no se han cerrado.
Para Leocadia, que desde hace tiempo ha estado erosionando la estabilidad de la marquesa, cada secreto oculto se convierte en un proyectil. Pero cuando se trata de su hija Ángela, el instinto de protección despierta con una ferocidad implacable. El ataque que Cruz lanzó contra ella la llevó a cruzar un punto sin retorno, y desde ese momento su sed de venganza no volvió a detenerse. Ahora usa cualquier dato que conserve, y la verdad sobre el pasado de Curro es solo la primera de varias cartas que está dispuesta a mostrar.

Mientras esta tormenta informativa amenaza con estallar, la economía de los Luan se derrumba. Las deudas, unidas al apoyo financiero de Rómulo —ya agotado—, obligan a Alonso a enfrentar decisiones dolorosas. En una reunión cargada de desesperación, Rómulo anuncia que no hay fondos para pagar los salarios del servicio; quienes deseen quedarse deberán hacerlo a cambio únicamente de techo y comida, hasta que la situación pueda estabilizarse. Para muchos criados la noticia es devastadora. Algunos se plantean marcharse, otros se aferran al palacio por necesidad.
Incluso Rómulo, que ha sacrificado todos sus ahorros para socorrer al marqués, queda expuesto y sin recursos. La idea de abandonar el palacio lo aterra: después de tantos años dedicados a la familia, se enfrenta a la posibilidad real de quedarse sin hogar y sin futuro. Su lealtad es profunda, pero el precio que está pagando es altísimo.
Mientras tanto, la familia intenta anticiparse al desastre. La inminente revelación sobre Curro podría destruir lo poco que queda de su reputación, ya golpeada por el conflicto con los duques de los Infantes y por el matrimonio de Manuel. Alonso busca desesperadamente soluciones, sin imaginar que alguien fuera de sus muros ya ha activado un nuevo escándalo destinado a arrasarlos.
Todo avanza como una maquinaria destinada a estallar: secretos expuestos, alianzas antiguas que se quiebran, reputaciones reducidas a cenizas. Cruz intenta evitar el golpe, pero Leocadia avanza sin freno, dispuesta a que la verdad consuma lo que sea necesario. Cuando la Gazzetta Moderna publique que un hijo ilegítimo vive en el palacio, el equilibrio frágil de la Promesa podría desmoronarse para siempre.
Los muros del palacio vibran bajo el peso de revelaciones acumuladas durante más de quinientos episodios. Y entre todos los secretos que salen a flote, uno destaca por encima del resto: la verdadera paternidad de Curro. El instante en que Alonso descubra que el muchacho no es su sobrino, sino su hijo, está a punto de llegar, y esa tensión se palpa en cada rincón. Las tramas del pasado vuelven a entrelazarse, preparando el terreno para un giro decisivo en la historia. Lo que parecía cerrado desde los primeros capítulos regresa ahora para marcar un antes y un después.
Alrededor de Alonso surgen preguntas inevitables. ¿Cómo es posible que no reconociera a su propio hijo cuando se lo presentaron como hijo de Eugenia? ¿Por qué, al enterarse de la desaparición de Dolores y sus hijos, no movió cielo y tierra para encontrarlos? Su aparente resignación, combinada con la versión de que Dolores huyó, deja un vacío difícil de ignorar. La idea de que el marqués pudiera haber sacrificado a la mujer que amaba y a sus hijos por preservar el honor familiar flota ahora como una sombra dolorosa.
En el presente, el caos estalla definitivamente cuando Leocadia envía la nueva información al periódico. Tras haber destruido la reputación de Manuel, ahora revela la verdad sobre Curro, encendiendo una mecha imposible de detener. La familia se prepara para una tormenta que cambiará todo. Alonso deberá enfrentar preguntas que ha evitado durante años: por qué no reconoció a su hijo, por qué no buscó a Dolores, por qué permitió que la verdad se enterrara durante tanto tiempo.

La revelación definitiva ya no es una hipótesis, sino un hecho inminente que transformará para siempre las relaciones dentro de la familia y reescribirá la esencia misma de la historia.
En medio del caos, otro capítulo oscuro del palacio reaparece: el asesinato de Tomás. Hanna está convencida de que Cruz es responsable y decide encararla sin titubeos, incluso con la intención de acudir a la guardia civil si es necesario.
Paralelamente, la muerte del barón de Linares vuelve a cobrar relevancia. Pia se ve obligada a admitir que lo golpeó para defenderse de su agresión y que luego colaboró en escenificar un accidente para ocultarlo. Aquella noche de pánico, marcada por el miedo de ser descubierta, se convierte ahora en un peligro real. Santos, al poner por escrito lo que sabe o imagina, precipita la confesión de Pia y abre una grieta que Petra identifica de inmediato como una oportunidad para manipular la situación.
Si ambas verdades salen al mismo tiempo —Cruz culpable de la muerte de Tomás y Pia responsable del barón— el derrumbe podría arrastrarlas a ambas. Se perfila un pacto silencioso basado en la necesidad mutua de mantener el silencio: un equilibrio inestable en el que cualquier palabra dicha de más podría destruirlas.
En un ambiente cargado de amenazas, cada gesto y cada susurro parece decisivo. El palacio se encuentra al borde de un nuevo y frágil orden, mientras la certeza de que la verdad ya no puede detenerse recorre cada rincón de la Promesa. La historia avanza hacia un punto sin retorno: nada ni nadie volverá a ser igual.